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miércoles, 28 de diciembre de 2011

20 formas sanas de responder a un insulto

Hay un sabio principio de la navegación que reza: “No importa cómo soplan los vientos, sino cómo uno ubique las velas. En el mismo mar y con las mismas condiciones climáticas dos barcos a vela pueden dirigirse en direcciones opuestas.” Del mismo modo, lo primordial ante el insulto no es el agravio recibido, sino la forma en que respondemos a él. Y lo podemos hacer de dos grandes modos:

1) Nos ubicamos como espectadores, nos sentimos víctimas y reaccionamos con violencia. A su vez, siendo espectadores, podemos ser pasivos o activos. En el primer caso, estamos llenos de ira, pero nos sentimos impotentes de reaccionar (las personas que proceden así tienen tendencia a la depresión, al cáncer, a las enfermedades auto inmunes e infecciosas y a la diabetes). En el segundo caso, descargamos nuestra ira y, a la violencia recibida, oponemos más violencia (las personas que proceden así tienen tendencia a las enfermedades cardiovasculares). Como aquel hombre que se autodefinía como pacifista porque odiaba la guerra, sin advertir que así la fomentaba. Ambas variantes constituyen respuestas estereotipadas y fútiles.

2) Nos ubicamos como protagonistas y asumimos con conciencia la responsabilidad de gobernar la situación que nos toca vivir, abordando la situación desde alguno de los siguientes enfoques:

1. Enfoque desde la ACEPTACIÓN:
Aceptar y recibir el hecho del insulto tal cual es, sin por ello estar de acuerdo con su contenido.

2. Enfoque desde la SERENIDAD:
Advertir que no tiene sentido perder la razón ante alguien que, al insultarnos, ya demostró haberla perdido.

3. Enfoque desde la COMPRENSIÓN:
El que insulta está fuera de sí, enceguecido momentáneamente por su ira y sumergido en problemas que no ha podido resolver. O bien se siente víctima de alguna injusticia, o bien conoce su falta, pero usa el ataque como defensa. En el fondo es una persona que sufre y se siente desvalido o impotente por lo que, en el fondo, está necesitado de ayuda y contención afectiva. De este modo, permanecemos serenos e íntegros, al no dejarnos arrastrar por la ira del otro y, a la vez, tendemos una mano solidaria hacia el que la necesita.

4. Enfoque desde la PRUDENCIA:
Advertimos que, lo que aparentemente es un ataque a nuestra integridad y nos podría herir (como el insulto), se diluye y desvanece en lo que realmente es: una opinión adversa sobre lo que aparentamos ser, y no necesariamente sobre lo que somos.

5. Enfoque desde la PAZ:
Si permanecemos serenos ante el insulto, con nuestra actitud, disolvemos al instante cualquier agravio o calumnia.

6. Enfoque desde la CARIDAD:
Si puedo amar y estar en paz cuando me ofenden no solo me beneficio sino que también beneficio a los demás. Irradiando calma colaboro y contribuyo a que los otros se pacifiquen.

7. Enfoque desde la CONCIENCIA:
Si el que me insulta está expresando una verdad sobre mí, aunque de modo inadecuado, aprovecho la oportunidad de tomar conciencia de ello y así poder superarme. Si el agravio no responde a la verdad, entonces no soy quién el otro cree que soy, en cuyo caso no existe motivo alguno para preocuparme.

8. Enfoque desde la REFLEXIÓN:
Permite tomar distancia para examinar el problema con más claridad y evitar caer en un arrebato de ira.

9. Enfoque desde la APELACIÓN:
Permite consultar a la conciencia y que ésta sea la guía de nuestra conducta. Es más fácil devolver una trompada que guardar el puño cerrado en el bolsillo, pero sólo de esta forma se podrá inmovilizar al atacante.

10. Enfoque desde el HUMOR:
Es un excelente neutralizador del ácido del insulto. Una mujer conduce su automóvil mientras otro conductor la increpa haciendo referencia a su madre. Ella, con calma, baja su ventanilla y le pregunta: ¿Nos conocemos?.

11. Enfoque desde la ESTRATEGIA:
La mejor estrategia es la que el adversario no espera. Y cuando alguien insulta espera que el otro reaccione con enojo. Permanecer en calma no sólo nos permite gobernar la situación, sino además desarmar al contrincante y sembrar la semilla de la duda en el campo de sus creencias.

12. Enfoque desde la JUSTICIA:
El que insulta, aunque de mal modo, está efectuando un reclamo. Cabe entonces reconocerle el derecho que le corresponda (el cual no necesariamente puede coincidir con el que exige) o bien, defender el propio.

13. Enfoque desde la TEMPLANZA:
Tanto el que insulta como el que se ofende y reacciona han perdido el control sobre sus pasiones.

14. Enfoque desde la TRASCENDENCIA:
Permite tomar distancia con la situación, salir de la misma y observarla desde afuera.

15. Enfoque desde la LEY DE TERCIOS:
Más allá de lo mal o bien que hagamos las cosas, todos contamos con adherentes, indecisos y opositores, en cantidades iguales. Al tercio a favor hay que nutrirlo, al tercio fluctuante hay que seducirlo y al tercio en contra hay que saber gobernarlo. El tercio en contra es indispensable para nuestro crecimiento (los dos errores más frecuentes son intentar conquistarlo o combatirlo). Cuanto más luchamos contra el tercio en contra más lo fortificamos. Si el que me insulta pertenece a mi tercio en contra no vale la pena hacer nada pues es imposible agradar a todos, así como no es posible que todos me agraden.

16. Enfoque desde la COMPETENCIA:
El adversario, al igual que el suelo, no es nuestro enemigo sino nuestro aliado. Ambos, al oponer resistencia, nos dan la posibilidad de afirmarnos y avanzar en el camino.

17. Enfoque desde la HUMILDAD:
Desde la humildad no aparentamos más de lo que somos pero somos más de lo que aparentamos. Así, el insulto es la oportunidad para recordar que el otro es más que lo que está mostrando con su arrebato.

18. Enfoque desde la SABIDURÍA:
Desde la sabiduría se absorbe el impacto del insulto, como el adulto absorbe el golpe de un bebé. Asimila el agravio y lo transforma, devolviéndolo en una sana convivencia.

19. Enfoque desde la RESPONSABILIDAD:
Somos a la vez tan responsables de dejarnos arrastrar por la ira y la furia cuando alguien nos insulta como de dar una respuesta sana, sensata y justa.

20. Enfoque desde la LIBERTAD:
Al responder al insulto con violencia salimos de nuestra órbita y perdemos nuestro auto dominio. Soy libre de responder con serenidad siendo constructivo pero soy esclavo de reaccionar con ira siendo destructivo.

Extraído del libro homónimo del Dr.Gabriel Jorge Castellá

El Dr. Gabriel Castellá es argentino, nacido en la Provincia de Buenos Aires. Es casado y padre de dos hijas.
Es Médico psicoterapeuta, especialista en Logoterapia y en Medicina y Psicología Transgeneracional. Es egresado de la Facultad de Medicina de la U.B.A.
A su vez, es investigador y divulgador de la Teoría del Programa de Vida creada por su padre,el Dr. Herminio Castellá.

Fuente: Blog Yoga: Aprender por el cuerpo de Adriana Paoletta

sábado, 30 de julio de 2011

Meditación: Ondas Cerebrales y Bio-retroalimentación



La investigación en el campo de la consciencia tiene una gran deuda con el científico alemán Hans Berger quien, en la década de 1920, descubrió las ondas cerebrales y su relación con diferentes estados de consciencia. Gracias a su trabajo pionero, ahora sabemos que el cerebro emite tenues impulsos eléctricos que pueden ser medidos en microvolts mediante un electroencefalógrama o eeg. Concretamente, los investigadores adhieren electrodos al cuero cabelludo de los sujetos que se examinarán y los conectan al eeg, el cual tiene un amplificador. Este amplifica los pequeños potenciales eléctricos hasta diez millones de veces. Entonces se trazan las ondas o ritmos cerebrales con plumas de tinta automáticas sobre un rollo de papel giratorio, puesto que hay varios tipos de ondas cerebrales, el eeg puede ser equipado para filtrar el tipo particular de onda cerebral que se desea registrar.

Hay cuatro ondas cerebrales principales, medidas según la frecuencia o la velocidad del impulso y la amplitud o el voltaje del impulso. Los investigadores solicitan a los sujetos examinados que describan sus estados internos mientras están produciendo determinadas ondas cerebrales. De esta forma han verificado que ciertos estados psicológicos internos están asociados con una determinada actividad cerebral.

Los cuatro grupos de ondas cerebrales son los siguientes:

Beta.- Es la más común en nuestras horas de vigilia. La beta-consciencia, cuya medida es de 13 o más ciclos por segundo, está asociada con la atención enfocada y el pensamiento activo de una mente vuelta hacia el mundo externo. En este ritmo se manifiesta el más alto grado de excitabilidad cortical. El lector de estas páginas está ahora produciendo una buena cantidad de ondas beta.

Alfa.- Son más tranquilas. En ellas la frecuencia baja a 8 a 12 ciclos por segundo, y el estado interno se describe como de lucidez relajada, desplazándose hacia la interioridad o lo que se llama «estados internamente enfocados». Aunque alrededor del 10% de la población de los E.E.U.U. no son productores de ondas alfa, la mayoría de la gente las produce cuando cierra sus ojos y se relaja. Pero, continuar en consciencia alfa en forma estable con los ojos abiertos no es fácil. En verdad, sólo difícilmente puede ser logrado sin entrenamiento especial, y es una de las características de los adeptos al Zen.

La onda alfa puede ser de alta o baja amplitud según la producción de microvolts por el cerebro. Las ondas alfa de alta amplitud indican que el sujeto está en un estado de concentración más profundo. Este ritmo está asociado con la meditación más avanzada y con el misticismo.

Theta.- Su frecuencia es de 4 a 7 ciclos por segundo. Está asociada a la somnolencia, Es el ritmo que aparece cuando nos deslizamos hacia la inconsciencia o hacia el sueño, y, a menudo, están acompañadas por imaginería hipnagógica como la de los sueños.

Delta.- Su frecuencia es de 0 a 4 ciclos por segundo. Es el ritmo que se encuentra en el sueño profundo, sin ensueños.

Para más claridad, ver el siguiente diagrama:



1.- Estado de excitación: ondas beta.
2.- Estado de relajación: ondas alfa,
3.- Estado de somnolencia: ondas irregulares theta.
4.- Sueño moderado: ondas en forma de huso y delta.
5.- Sueño profundo: ondas delta.

Después del descubrimiento de las ondas cerebrales, se avanzó más allá aún con el descubrimiento de la bio-retroalimentación. Esta es una técnica para el autocontrol del ser humano, en el cual una persona se hace consciente de sus ondas cerebrales a la vez que se da cuenta de su estado mental interno. En otras palabras, es un dispositivo mecánico para presentar exteriormente la información de lo que está pasando internamente.

Nuestro estado de consciencia es proyectado hacia afuera de manera que podamos mirarlo objetivamente. Esto se hace equipando al EEG con instrumentos, los que mediante un sonido o el destello de una luz, le dicen al sujeto que está produciendo ondas alfa, o theta, o lo que sea. Al escuchar o ver la señal y asociarla con determinados estados internos, el sujeto puede entrenarse gradualmente para entrar en estados internos de consciencia accesibles sólo a meditantes experimentados, usuarios de drogas alucinógenas o místicos. Pero, una vez más debemos ser cautos. El mecanismo de estas máquinas es increiblemente delicado. Las buenas máquinas de bio-retroalimentación no se consiguen fácilmente y cuestan bastante dinero. Una máquina de inferior calidad puede producir absurdos resultados. Puede hacer que el erizamiento del cabello suene como ondas alfa, animando de este modo falsas esperanzas en el infortunado practicante.

La bio-retroalimentación está aún en sus comienzos. Pero puede perfectamente apuntar hacia una nueva forma de control mental y hacia nuevos horizontes en la educación. Sus posibilidades son enormes.

El ritmo que ha despertado el mayor interés es alfa. Parece, además, que un tipo particular de personalidad tiende a ser productora de ondas alfa en forma más o menos natural. El Dr. Joseph Kamiya del Instituto Langley Porter de San Francisco dice:

«He encontrado que cierta clase de individuos hace un mejor aprendizaje de cómo controlar las ondas alfa, aprendiendo especialmente a incrementar alfa, y estos individuos parecen lejos de ser quienes tengan algún interés en practicar meditación. No pertenecen a una escuela Yoga o Zen, o cualquier otra escuela formal de meditación. Si el individuo tiene un largo historial de introspección de sí mismo, parece ser especialmente bueno para mejorar el ritmo alfa. También es preferentemente un individuo que usa palabras tales como «imágenes», «sueños», «anhelos» y «sensaciones». He llegado a la conclusión que, por otra parte, hay un gran número de gente que no sabe exactamente a que nos referimos cuando hablamos acerca de imágenes y sensaciones. Para esta gente, las palabras describen algo que alguien más debe tener, pero ellos no parecen tener ningún grado de sensibilidad propia a tales cosas. No lo hacen bien en mis experimentos, ni logran un alto control sobre sus ritmos alfa.»

Así el Dr. Kamiya concluye en que la gente que medita entra fácilmente en alfa y que lo inverso es también verdad. Los alfa productores se inclinan hacia la meditación y la vida contemplativa. Esta tesis es confirmada por experimentos sobre Zen hechos en la Universidad de Tokio y sobre Meditación Transcendental en Harvard. En ambos casos se encontró que los meditantes se movían rápidamente hacia alfa y los meditantes experimentados, hacia alta amplitud alfa, mostrando así que la frecuencia de los ritmos baja a medida que se profundiza la meditación. Otro punto interesante es la forma para suprimir las ondas alfa, lo que técnicamente se conoce como «bloqueo alfa». He aquí nuevamente al Dr. Kamiya:

“A menudo escucharía que la respuesta al problema de como suprimir las ondas alfa es la imaginería visual. Todo lo que tendría que hacerse es visualizar la imagen del rostro de una persona, sostenerla y mirarla muy cuidadosamente, como si realmente se estuviera examinando los rasgos de ese rostro.”

De esto se desprende claramente que la atención enfocada bloquea alfa, y también se produce bloqueo por cualquier clase de agitación o excitación.

Mientras estuve en los EEUU., tuve la oportunidad de visitar el Instituto Langley Porter para ver el equipo y conocer algunas interesantes personas. Cuando los investigadores bondadosamente me hablaron de sus pruebas con roshis y swamis y con varios gurúes de Oriente, yo, en un destello de chauvinismo irlandés, pregunté porqué no habían examinado algunos monjes cristianos. Ellos replicaron que sí lo habían hecho. Examinaron algunos clérigos católicos. Pero, mientras que los yoguis y maestros se sentaron silenciosamente en majestuoso esplendor registrando exquisitas e impecables ondas alfa, los clérigos leyeron la Biblia, cantaron himnos, vagabundearon por la habitación y alteraron el funcionamiento de las máquinas. Al escuchar esto, me sentí avergonzado por la Santa Iglesia Romana. Sin embargo, pensé que ellos habían escogido a la gente equivocada, y sugerí que experimentaran con monjes Cistercienses o Cartujos, quienes tienen una larga tradición de meditación silenciosa y sin imágenes.

Poco después, tuve ocasión de visitar un convento en California del Norte, donde hombres y mujeres contemplativos se reunieron para algunos días de silencio e introspección. Así que hice uso de la oportunidad para invitar a un investigador con una máquina portátil de bio-retroalimentación a fin de que experimentara un poco con la contemplación cristiana. Los contemplativos fueron muy cooperadores en dejarse conectar alambres, y, como yo esperaba, todas las personas examinadas produjeron alta amplitud alfa. Esto fue más alentador y, aunque esta experimentación pudo no haber sido efectuada con el rigor científico del laboratorio, parecía confirmar lo que el Dr. Kamiya había intuido: no sólo el Zen y el Yoga, sino que cualquier forma de contemplación, pone en juego las ondas cerebrales de más baja frecuencia.

Se puede entender entonces porqué los viejos maestros espirituales desalentaban la conceptualización y el pensamiento discursivo en el momento de la contemplación. Lo que ellos desalentaban era la atención enfocada o la visualización superficial que caracteriza al pensamiento conceptual. Esto, como lo ha demostrado el Dr. Kamiya, bloquea las ondas alfa y conduce a las ondas beta, destruyendo las condiciones más favorables para la experiencia contemplativa. Puesto en términos científicos, lo que los maestros espirituales querían era llevar a sus discípulos a un estado alfa y mantenerlos allí, dándose cuenta intuitivamente del valor de este condicionamiento neurológico.

Pero quisiera hacer notar que, mientras que toda contemplación es probablemente alfa, no toda alfa es contemplación. Esto es importante. La contemplación es mucho más que un determinado tipo de onda cerebral, en ella hay una completa área de motivación, de fe, de gracia, y todo aquello que transciende la experimentación científica para entrar en la nube de lo desconocido. Volveré sobre esta dimensión misteriosa más adelante, ahora quisiera hacer algunas reflexiones sobre los experimentos efectuados en Tokio.

Tokio es un buen lugar para el estudio psicofisiológico de la meditación, puesto que allí se tiene equipo adecuado, científicos capaces y cooperadores maestros Zen.

Los principales experimentos fueron efectuados con practicantes de Zen, algunos con décadas de experiencia, otros con poca experiencia y algunos que practicaban por primera vez. Se les conectaron electrodos sobre las áreas frontal, parietal y occipital del cráneo. También se les examinó el pulso, la respiración, la relajación muscular y la resistencia eléctrica superficial de la piel, pero no necesitamos detenernos en eso.

Los resultados mostraron que en aquellos sin experiencia Zen, se registraron ondas beta con estallidos de alfa cuando los ojos estaban cerrados. En cambio, los maestros Zen entraron en alfa casi inmediatamente, inclusive aunque sus ojos estuvieran abiertos. Estas ondas alfa comenzaron en la zona frontal, desplazándose luego a las áreas parietal y occipital del cerebro, disminuyendo su frecuencia y aumentando su amplitud a medida que la meditación progresaba. En algunos casos se transformaron en rítmicas series theta. Después de la meditación, las ondas alfa continuaron por algún tiempo.

Además se observó que aquellos discípulos elegidos por el maestro como más adelantados concordaron más ajustadamente con este patrón. Había una clara correlación entre el gráfico del EEG y los años ocupados en zazen, lo que parece confirmar la correlación entre las ondas cerebrales y los estados psicológicos internos. Todos estuvieron de acuerdo en que uno de los más interesantes aspectos del experimento fue la aparición de largas series de ondas theta después de treinta o cuarenta minutos de meditación en los más adelantados. Esto parece ser un fenómeno cuyo exacto significado aun no es totalmente comprendido.

Un segundo experimento fue el llamado “experimento del click” por el Dr. Hirai. El EEG muestra que si una persona en alfa escucha un click o un ruido, el sobresalto causará bloqueo alfa y lo llevará de vuelta a beta. Pero si el click es repetido constantemente, la persona se acostumbrará y simplemente dejará de reaccionar. De acuerdo a esto, se podría esperar que los adelantados en zen estuvieran tan absortos en su práctica como para no escuchar el click en absoluto, o que se acostumbrarían a él inmediatamente. Pero la verdad es todo lo contrario. El practicante adelantado jamás se habitúa. El EEG muestra que su reacción al click es exactamente la misma cada vez que lo escucha. El extremadamente breve bloqueo alfa permanece por una fracción de segundo cada vez. Esto dice algo importante acerca de la consciencia Zen: muestra que el maestro siempre oye y ve con la misma frescura como si estuviera oyendo y viendo por primera vez. Para mí esto es hermoso y fascinante. Tenemos aquí una consciencia como la del niño, una consciencia llena de maravillas y que nunca pierde su asombro por la belleza del amanecer o por la caída de la flor de durazno.

Otro interesante experimento del Dr. Hirai es el que denomina “llamar por nombre”. Cuando el sujeto conectado al EEG entra en meditación Zen, el Dr. Hirai, o uno de sus colegas, pronuncia un nombre y observa las repercusiones en el EEG. En total tiene 131 nombres: el propio nombre del maestro, de su esposa e hijos, los nombres de Nixon, Cleopatra, Stalin, famosas estrellas de cine japonesas, personalidades de la TV, etc. La persona inexperta en Zen reaccionará de manera muy diferente según el nombre que escuche. El nombre de su esposa o seres queridos puede causar considerables vibraciones del EEG, mientras que los nombres de personajes pueden despertar una reacción muy pequeña. Pero en el caso de los experimentados e iluminados maestros Zen la reacción a cada nombre es exactamente la misma. Cualquiera que sea el nombre causa un infinitesimal bloqueo, seguido por el regreso a un profundo alfa. De esto el Dr. Hirai deduce que el maestro Zen no reacciona en absoluto con el contenido de la palabra escuchada, sino solamente con el sonido que choca en sus oídos.

Cuando conté esto a algunos de mis amigos, ellos expresaron cierto grado de desencanto: ¡Qué frío e insensible! Después de todo, dijeron, un hombre de carne y hueso debería reaccionar de forma diferente ante su esposa que frente a Stalin o Cleopatra. ¿Es este hombre capaz de amar o es indiferente al afecto humano? No obstante, yo creo que no es un asunto tan simple. No se trata que el maestro Zen no ame a nadie, sino más bien que no está apegado a nadie ni a nada. Está en un profundo estado de desapego a intereses personales, un estado de contemplación pura que no sólo es compatible sino necesario para el más elevado amor. En el trabajo contemplativo en sí, él no distingue entre amigo y enemigo, hermano y extraño. No quiero decir que vaya a cesar de sentir un afecto espontáneo hacia aquellos pocos que están especialmente cerca de él. Por supuesto que sí y con frecuencia también. Esto es perfectamente natural y legítimo. El punto que trato de establecer es que durante la contemplación todos son igualmente queridos para él, puesto que es Dios únicamente quien lo incita a amar. Ama a todos los hombres definida y desapegadamente en Dios, y los ama como se ama a sí mismo.

Después de lo ya dicho, nadie podría suponer que el Zen y el misticismo no son sino formas de autohipnosis. La persona en trance hipnótico no necesariamente entra en dilatados períodos alfa. Sus ritmos cerebrales son más o menos como los de cualquier persona en vigilia o trabajando. Tampoco se puede decir que el Zen es solamente una forma de sueño liviano. Es obvio que el practicante de Zen, como cualquier meditante, podrá dormitar de tiempo en tiempo; pero, si lo hace, habrá un cambio en el EEG.

Otra conclusión interesante es la que se puede hacer entre la consciencia Zen y la consciencia Yoga. Para el observador superficial, estas dos prácticas son exactamente lo mismo. Ambas son silenciosas, supraconceptuales, unificadas, sin imágenes, sin palabras, más allá del pensamiento. Además, en ambas
el meditante produce ritmos de alta amplitud alfa. Pero allí termina el parecido. Los experimentos con EEG han mostrado que, al producir un ruido el meditante Zen lo oye, si se hace destellar una luz, la ve, si se le clava un alfiler, lo siente. Esto es porque su meditación está mucho más conectada con el aquí y el ahora, con una total presencia en la realidad. En cambio, cuando el yogui entra en una muy profunda meditación, no escucha, no ve y no siente nada. Tanto es así que el Dr. Green dice: «el control de la atención alcanzado por el sujeto es tan intenso que ni siquiera las luces destellantes, el sonido del gong, vibraciones o el roce de tubos de ensayo calentados, podría romper el estado de concentración y producir bloqueo alfa».

El Dr. Elmer Green ha efectuado fascinantes investigaciones sobre las series alfa y theta en la Fundación Menninger en Kansas. El asocia la serie alfa-theta con lo que llamó «reverie», un estado de somnolencia que se produce cuando la mente va hacia el sueño o la inconsciencia y que se caracteriza por la presencia de imaginería hipnagógica como la de los sueños. Sus sujetos aseveran que esta imaginería es más vívida que la de los sueños, porque es más realista. Estas imágenes eran diferentes para cada individuo, pero compartían ciertas características. Eran imágenes similares a las soñadas, una imaginería hipnagógica que emergía como empujada por el viento, por decirlo así, sin intención consciente: vívidas visiones de gente, escenas, objetos conocidos o no por el sujeto. Eran cambiantes, como si se estuviera proyectando una serie de diapositivas en una exhibición privada en el teatro de la mente.

Parecería que la mente está llena de imaginería inconsciente de la que normalmente nada sabemos. Y ahora el propósito de los investigadores es hacerla consciente: llevar a la gente a un estado en el que – por así decir – el inconsciente sería iluminado en beneficio del consciente. En experimentos de laboratorio el Dr. Elmer usa ciertos estímulos para hacer que la gente se dé cuenta de la imaginería hinagógica latente en la mente. “Muchos informaron que, si no hubiera sido por los estímulos, no habrían sabido de estas imágenes. Un sujeto dijo que el estímulo provocó súbitamente en él un darse cuenta de pequeños cuadros presentes en su mente que él no sabía que estaban allí.”

En orden a darse cuenta de la imaginería hipnagógica, puede ser necesario producir varias ondas cerebrales al mismo tiempo. Esta parece ser la opinión del Dr. Green. Hablando de un swami a quien examinó, comenta: «Orando, el swami produjo ondas alfa, pero no dejó de producir beta. Y cuando produjo theta, tanto alfa como beta se mantuvieron cada una cerca del 50% del tiempo. Del mismo modo, cuando produjo delta, también produjo theta, alfa y beta, durante un porcentaje de tiempo relativamente alto. Probablemente, esto nos dice algo importante. Puesto que alfa es un estado consciente, puede ser necesario retenerlo cuando se produce theta, si se desea estar atento a la imaginería hipnagógica que a menudo está asociada con theta».

De esto obtenemos un fascinante cuadro de la mente humana llena de imaginería por mucho tiempo inconsciente, pero que puede ser llevada a la consciencia entrando en estado theta y recibiendo algunos estímulos para incrementar el darse cuenta de ello, y para asegurar que en el tiempo del estado theta los ritmos alfa y beta se mantengan.

Ahora esto puede perfectamente confirmar una técnica muy antigua para llevar a la gente a la iluminación. En el Zen el estímulo es la palmada en la cara o el grito o la palabra dura o alternativamente la suave caída de la flor de durazno o el sonido de la campana del templo. Como sea, normalmente es necesario un estímulo para hacer madurar la iluminación de una persona y hacerla consciente de lo que ya está en su mente. Porque está ya iluminado y el estímulo lleva a la superficie lo que estuvo allí todo el tiempo. Debería recordarse que, según una teoría budista, todos estamos ya iluminados por la posesión de la naturaleza de Buda ¿y acaso no dice el Génesis que el hombre fue creado a la imagen de Dios? Todo lo cual puede ser una clase de iluminación con la que el hombre nace. En cuanto al Nuevo Testamento, parece elevar el Bautismo a la categoría de gran iluminación. El entrenamiento espiritual sería el arte de guiar a una persona a la realización de lo que ya posee. Esto puede tener mucho que ver con la realización y comprensión consciente de la imaginería hipnagógica que llena la mente con su riqueza y profundidad.

Una cosa que le interesa al Dr. Green es la relación de esta imaginería theta hipnagógica con la creatividad. Es bien conocido que la creatividad de los poetas, artistas, escritores y científicos está frecuentemente ligada a los sueños o a estados similares al sueño. Todos hemos escuchado historias acerca de escritores que despiertan en la noche y garabatean furiosamente sus grandes intuiciones, o de matemáticos y científicos gritando “ ¡Eureka!” en el silencio de la noche o al momento del despertar. Elmer Green cita al químico Kekulé quien urgió a sus contemporáneos: “Caballeros, permitámonos aprender a soñar.”

Y esto no deja de tener relevancia para la meditación. No es del todo raro para la gente religiosa recibir profunda iluminación en esa zona crepuscular entre el despertar y el sueño, o a alguna hora de la noche. Es el momento en que la mente consciente está abierta a recibir comunicaciones de la prolífera matriz del inconsciente.

El Dr. Green visualiza la posibilidad de entrenar a la gente para la creatividad a través de theta. Gente talentosa puede aprender a desarrollarse en aquella área en la que son creativos mediante el aprendizaje del ingreso a los estados alfa-theta. Artistas y escritores frecuentemente buscan métodos para estimular la creatividad y aquí puede haber una respuesta. El Dr, Green escribe acerca de «desarrollar un programa de entrenamiento a través del cual los individuos podrían ser ayudados a desarrollar y mantener aquellos estados internos asociados con ritmos de baja frecuencia alfa y theta, en los que a menudo aparece imaginería hipnagógica, y desarrollar un método que nos capacite para llevar a alguien a un estado tal de atención enfocada que no sólo pueda informar de la imaginería sino que ojalá pueda aprender a manipularla de manera creativa».

Todo esto nos lleva a la importante y delicada pregunta: ¿hasta qué punto se podría desarrollar la meditación religiosa y la creatividad religiosa mediante el uso de la bio-retroalimentación? ¿Podrían los grupos religiosos utilizar estos mecanismos para enseñar a sus aspirantes el control mental, ayudándolos a producir series de alta amplitud alfa-theta? Debo confesar que mis sentimientos naturales quedan algo sacudidos por la idea; pero, al mismo tiempo, no puedo dejar de reflexionar una vez más sobre el desarrollo de la psicología profunda. Cómo se opuso a ella la gente religiosa para luego despertar a sus grandes posibilidades, al punto que hoy en día se usan frecuentemente los tests psicológicos para examinar candidatos a la futura vida monástica o contemplativa. Si los tests psicológicos son válidos y ayudan ¿por qué no también los tests neurofisiológicos? Si es cierto que los individuos alfa-productores son contemplativos por naturaleza ¿no sería buena idea descubrirlos lo más pronto posible? Quiero dejar en claro que no digo que la neurofisiología pueda decir la historia completa, como tampoco la psicología podría decirla, y supongo que los aspectos más profundos como la motivación, la fe, el amor y la gracia, nunca se mostrarán en el EEG. Pero, aceptando esto, ¿podríamos hacer uso de la bio-retroalimentación así como usamos la psicología?

En teoría, no veo nada en contra. Sólo la muy práctica dificultad de que hasta el presente la bio-retroalimentación aún no es una guía segura para la aptitud contemplativa de una persona. Pocos tendrían todavía la confianza de contar con ella como una norma segura para la toma de grandes decisiones. Pero, lo que nos reserva el futuro, nadie lo sabe. Es mejor que no escondamos la cabeza en la arena. Sería triste si la gente religiosa fuera indebidamente temerosa y a la defensiva frente a los descubrimientos y exploraciones del hombre moderno dentro de su mundo interior. Si son abiertos y positivos hacia las tendencias científicas, ellos podrán aprender mucho y podrán también ayudar a desarrollar y dirigir descubrimientos científicos para un mayor bien y una mayor realización humana.

William Johnston
Traducido y extractado por Carmen Bustos de Willian Johnston.- Silent Music
Harper & Row, Publishers San Francisco.- USA.

Fuente Blog: Yoga aprender por el cuerpo 21 de abril de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

La espiritualidad en el cerebro

Encuentro llevado a cabo en 2008 con el neurocientífico Francisco J. Rubia, además de médico, investigador, autor de numerosos artículos y libros de texto, docente y divulgador de los conocimientos actuales de su campo.

Entrevista

-¿Qué nos dice la neurociencia sobre el yo y el libre albedrío? ¿Pueden extrapolarse algunas de sus conclusiones al terreno legal, político, sociológico...?

-Hoy por hoy, lo que la neurociencia nos dice es que es muy posible que tanto el yo como el libre albedrío o la voluntad libre puedan ser una ficción cerebral, una más a las que el cerebro nos tiene ya acostumbrados. Respecto al yo, se suele decir que la vida humana está basada en tres grandes ilusiones: la ilusión del amor romántico, la ilusión del libre albedrío y la ilusión del yo. Sabemos que nada es permanente y, a pesar de ello, insistimos en la permanencia de esa construcción cerebral a la que llamamos yo y que suponemos no cambia a lo largo de toda la vida. En los Veda ya se dice que el yo es maya, o sea ilusión. El filosofo empirista, David Hume, decía que el yo es la suma de nuestras percepciones. Y hoy se pueden utilizar varios argumentos a favor de esa ilusión. En primer lugar, el desarrollo ontogenético, ya que ese yo aparece sólo tras algunos años de vida. En segundo lugar, que parece ser una construcción cultural, es decir, que la experiencia de nuestra propia persona depende del entorno cultural en el que esa persona se desarrolla. Y en tercer lugar, que ese yo no es indivisible, como lo muestra el caso de los enfermos con cerebro partido o escindido, donde existen dos yos diferentes, o en la enfermedad conocida como el trastorno de personalidades múltiples.

Por lo que respecta al libre albedrío, experimentos relativamente recientes, el último este mismo año, muestran que el cerebro se activa, cuando vamos a tomar una decisión, mucho antes de que tengamos la impresión subjetiva de libertad, o sea de decidir algo. Esta activación es inconsciente y puede llegar hasta los 10 segundos antes de la decisión. Por tanto, la impresión subjetiva de voluntad no es la causa de la activación cerebral, sino una consecuencia, al igual que la propia decisión.

Por lo que respecta a las consecuencias de estos hechos habría que decir que ya se está discutiendo, al menos en Alemania, la modificación del código penal. Si no somos libres, tampoco somos responsables, ni existe la culpabilidad, ni la imputabilidad, ni el pecado. Cualquier sociedad que se precie tendrá siempre que apartar de sí a los que no cumplan con las reglas que la misma sociedad ha establecido. Esto es lógico y también observable en animales que viven en sociedad y que están muy cerca de nosotros por su desarrollo cerebral. Pero lo que cambiaría es la imagen que tenemos de esos que trasgreden las reglas sociales. No seguiríamos considerándolos culpables. Por eso siempre he dicho que la neurociencia va a cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo.



-En su reciente obra sobre el sexo del cerebro expone con claridad las evidencias que se derivan de los actuales conocimientos neurocientíficos sobre las diferencias anatómicas y funcionales de los cerebros masculino y femenino. Esto, conjuntamente con lo que muestra la psicología evolucionista ¿no echa por tierra algunas de las teorías sociológicas más radicales sobre la igualdad de los sexos, tan en boga hoy en día?

-Por desgracia suele confundirse la igualdad de los sexos ante la ley, la igualdad de oportunidades, la igualdad de salario por el mismo trabajo y todas las conquistas sociales en las que la mujer aún no ha sido equiparada al hombre con la igualdad biológica que, simplemente, es inexistente. No lo digo yo, sino todas aquellas mujeres neurocientíficas que se han ocupado de este tema. Sabemos todavía muy poco sobre esas diferencias anatómicas y funcionales. Estos conocimientos se han acumulado muy recientemente, a finales del siglo pasado, pero parece ser que son confirmados una y otra vez por experimentos y yo supongo que nos queda aún mucho por descubrir. Si los comportamientos de hombres y mujeres, así como de los que se dicen pertenecientes al tercer sexo son distintos entre sí, lo lógico es pensar que las estructuras cerebrales que controlan estos comportamientos sean asimismo distintas.

-La religión parece ser un fenómeno natural, no únicamente cultural, como suponen algunos. ¿No queda esto de manifiesto con sus correlatos neuronales? ¿Cuál diría que es su razón de ser, los atributos que permitieron su selección, su origen evolutivo? ¿Hasta qué punto diría que es necesaria?

-Yo no diría que la religión es un fenómeno natural, sino social. Lo que parece natural es la espiritualidad, la sensación de trascendencia, o sea, lo que es hoy posible provocar por medios artificiales y siempre lo fue con técnicas activas, pasivas o por medio de sustancias alucinógenas. Es muy probable que esta experiencia espiritual que surge de estructuras cerebrales cuando son activadas experimentalmente, o de manera espontánea, o por un tipo especial de epilepsia, tenga que ver algo con la religión, al menos con sus comienzos. No parece casual que los fundadores de religiones hayan tenido esta experiencia. Ahora bien, la interpretación de estos resultados puede ser distinta, como expresé en mi libro "La conexión divina", ya que el creyente puede pensar en la intervención de Dios en el desarrollo de estas estructuras para que el ser humano pueda ponerse en contacto con Él. El no creyente puede considerar que ahí esté uno de los orígenes del pensamiento espiritual y religioso. Falta por saber, desde el punto de vista científico, evolutivo, el valor de supervivencia que estas estructuras pueden tener. Sobre este punto hay muchas hipótesis, ninguna todavía lo suficientemente convincente. Mitigar la angustia, dicen algunos autores, que produce la consciencia de la muerte. Consuelo en la aflicción. Pero también puede ser que sea producto accesorio de otras funciones, como algunos autores suponen lo sería de la sexualidad. La proximidad anatómica de estas estructuras con las que sustentan la sexualidad en el cerebro y las connotaciones sexuales de estas experiencias estarían a favor de esta hipótesis. Pero, por ahora, ninguna es totalmente convincente.

-¿Dónde ubicaría, filogenéticamente hablando, el nacimiento de la consciencia? ¿Y el de la consciencia de uno mismo?

-Tras la respuesta a esta pregunta hay una legión de neurocientíficos, filósofos, psicólogos evolutivos y un largo etcétera. Ni sabemos para qué sirve ni cuándo surge. Lo que sí sabemos es que cuando se dan situaciones de emergencia, el cerebro no confía en la consciencia, sino en estructuras cuya actividad es inconsciente. Respecto a la autoconsciencia, parece ser que la poseen otros animales aparte del ser humano, como el chimpancé, el delfín, la ballena y, últimamente, el elefante, porque todos ellos se reconocen a sí mismo ante un espejo. Gerald Edelman diferencia entre consciencia primaria y consciencia de la consciencia o consciencia de orden superior. La primera la poseerían muchos mamíferos, la segunda sería exclusiva del ser humano. Respecto a su origen, sigue siendo un misterio. Se sabe que determinadas estructuras del sistema nervioso son necesarias, aunque no suficientes. Este es el caso de la formación reticular o de las conexiones entre el tálamo y la corteza. Se supone que la consciencia está ligada a la actividad de la corteza cerebral, aunque no toda la corteza produce consciencia, como es el caso de la vía dorsal que va desde las áreas primarias de la visión al lóbulo parietal, o vía del "dónde" para la ubicación espacial de los objetos percibidos visualmente. Esta vía no es consciente.

-El dolor físico parece ser un mecanismo informativo bastante efectivo para mantenernos vivos y sanos. ¿Qué decir del dolor por la pérdida de un ser querido? ¿Qué explicación le daría? ¿Comparten estos dos tipos de dolor vías neuronales, tienen neurobiológicamente algo que ver uno con otro?

-Efectivamente el valor de supervivencia del dolor es obvio. Enfermos que no poseen la capacidad de sentirlo no viven mucho tiempo. Pero es cierto que el dolor no es sólo una sensación transmitida desde los receptores, llamados nociceptivos, al cerebro, sino que tiene un componente centrífugo, como muestran los casos de enfermos con miembros fantasma. Se supone que en todos los casos hay dos flujos sensoriales que interaccionan entre sí: uno que va desde la periferia al centro y otro del centro a la periferia. Esto explicaría por qué un dolor crónico es tan difícil de eliminar, a pesar de la sección de las vías que transmiten el dolor desde la periferia al centro. El dolor por la muerte de un ser querido no debería llamarse así, sino quizá aflicción, para diferenciarlo del dolor propiamente dicho. No se trata de la misma sensación, sino de un sentimiento interno producido por estructuras del sistema límbico ante determinadas desgracias.

-¿Cómo evoluciona el cerebro a lo largo de nuestras vidas? ¿Se puede decir que somos la misma persona en nuestras distintas edades?

-Ya he dicho anteriormente que el cerebro nos hace creer que sí, pero que no debe ser cierto. Hoy sabemos que el aprendizaje es capaz, incluso en el adulto, de modificar la microestructura cerebral, es decir, las conexiones entre las neuronas. Se supone que la macroestructura viene dada por herencia, pero la microestructura puede cambiar y no sólo para aumentar esas conexiones, sino también para que si no se usan, disminuyan. Los anglosajones lo expresan con la frase "use it or loose it", o lo usas o lo pierdes.

-Usted, que ha investigado con animales, ¿Qué nos puede decir sobre el trato que reciben estos por parte de los investigadores? ¿Qué opina del Proyecto Gran Simio?

-No puedo opinar sobre el trato en general a los animales de experimentación. Sólo sé que existen unas reglas que hay que cumplir para evitar el sufrimiento de estos animales y que estas reglas ahora son europeas y muy rígidas. Es posible que se haya abusado, sobre todo se discutía durante mi estancia en Alemania el maltrato que daban algunas empresas farmacéuticas a los animales de experimentación. Supongo que las normativas europeas se aplican ahora con toda severidad. En principio nadie puede estar en contra de un trato "humano" a animales que tienen un cerebro muy desarrollado. Pero también hay que tener en cuenta lo que los animales de experimentación han supuesto para el avance científico. El problema surge cuando la compasión por los animales se convierte en una ideología y en un arma arrojadiza para cualquier campaña. El argumento genético, por ejemplo, que los simios tengan un genoma muy semejante al nuestro, no es riguroso. El genoma de la cebolla es tres veces mayor que el genoma humano y hay plantas con un genoma 50 veces mayor. ¿Deberíamos, por ello, dejar de comer cebollas? Es cierto que parece que algunos simios, no todos, tienen autoconsciencia, pero no sabemos si es la misma que la humana. Yo restringiría la experimentación con chimpancés, a no ser que sea absolutamente imprescindible en beneficio del ser humano. Cerrar la puerta a cualquier experimentación, o sustituirla por ordenadores, como algunos fanáticos partidarios de la supresión total de la experimentación animal argumentaban en Alemania en los años 60, me parecería suicida y absurdo.

-La polémica naturaleza/cultura, en la neurociencia, ¿podría darse sutilmente entre los que creen en un cerebro organizado en módulos y los que creen que las funciones están muy distribuidas, entre los que piensan que hay una gran plasticidad neuronal y los que piensan que esta no es suficiente para permitirnos grandes cambios, entre psicologicistas y biologicistas? ¿dónde se ubicaría usted?

-Suelo argumentar que el planteamiento dualista herencia/medio ambiente es un planteamiento equivocado. Los genes, que son el resultado evolutivo de la interacción del organismo con su entorno, tienen que expresarse en un entorno apropiado. Sin un entorno parlante, la mejor gramática universal innata sería inútil, como se ha mostrado en niños criados por fieras que nunca hablaron bien. Por tanto, preguntarse qué es más importante, no tiene mucho sentido. También fruto de un pensamiento dualista es la antítesis localización de funciones/distribución de ellas por todo el cerebro. Generalmente, cuando se plantean estas antinomias, el tiempo suele dar la razón a ambas partes. Es evidente, y el sistema visual es un claro ejemplo, que existe la localización, pero también lo es que la visión, como función, está distribuida por muchas regiones del cerebro. Lo mismo ocurre con la plasticidad/rigidez de las estructuras cerebrales. Ya he dicho antes que la microestructura es maleable, como lo indican muchos experimentos, tanto en seres humanos como en otros animales. Si no, ¿cómo se explicaría el mayor tamaño del hipocampo en los taxistas londinenses, que tienen que ejercer la memoria espacial, función que necesita de esa estructura del sistema límbico? No entiendo muy bien la diferenciación entre psicologicistas y biologicistas, otra antinomia, cuando en realidad no hay más que cerebro y sus funciones.

Francisco J. Rubia es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Estudió Medicina en las Universidades Complutense y Düsseldorf de Alemania. Ha sido Subdirector del Hospital Ramón y Cajal, Vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid y Director General de Investigación de la Comunidad de Madrid.

Via: Webislam
Fuente Blog: Yoga aprender por el cuerpo 16 de mayo de 2011

lunes, 25 de julio de 2011

Más estudios acerca de los beneficios del Yoga

CALIFORNIA, EU (04/ABR/2011).- Las personas que sufren un padecimiento médico que hace que tengan un ritmo cardíaco irregular podrían mejorar su estado físico si practican yoga con regularidad. Es la atractiva conclusión de un estudio médico que acaba de ser realizado en los EU.



De acuerdo a lo que comprobó Dhanunjaya Lakkireddy, autor del trabajo, y profesor de la universidad de Kansas, " hemos logrado comprobar que practicar yoga tiene un impacto significativo en la regulación del ritmo cardíaco de los pacientes. Y esto ayuda a una mejora general en la calidad de vida de esa persona.

Lakkireddy y sus colegas trabajaron sobre un grupo de 49 pacientes que sufrían alguna condición por la cual su ritmo cardíaco era irregular.

Todos los pacientes se sometieron a una terapia física a lo largo de seis meses. Durante los tres primeros realizaban actividad física común.

Pero durante la segunda parte del estudio, todo los pacientes tomaron clases de yoga tres veces a la semana bajo las órdenes de un instructor certificado. Y, además, se le recomendaba que practicaran otro tanto en su casa, siguiendo las instrucciones de un video especialmente preparado.

Vale la pena destacar que ninguno de los pacientes que intervino en el estudio habían tomado clases de yoga previamente.

Al terminar este período de preparación, los investigadores volvieron a examinar a los participantes para controlar el estado de su problema médico.

Y luego de las evaluaciones finales los investigadores concluyeron que la intervención en forma de yoga "redujo en forma significativa" los episodios de irregularidades cardíacas.

Como un valor extra de esta particular terapia, también comprobaron que los episodios de ansiedad y depresión entre quienes practicaron yoga con regularidad eran significativamente menores

VIA EL INFORMADOR

Fuente: Blog: Yoga Aprender por el cuerpo, 6 de abril de 2011

miércoles, 20 de julio de 2011

Efectos de la Meditación en las Hormonas y los Neurotransmisores

La práctica de la meditación tiene efectos positivos evidentes y científicamente comprobados en la química del cuerpo humano. Entre los efectos químicos mas importantes esta la estimulación de hormonas importantes para el buen funcionamiento de un cuerpo salubre y lleno de vitalidad. Entre las hormonas que se estimulan se encuentran:


GABA: La Hormona de las Emociones

GABA es acido amino butírico gamma (gamma aminobutyric acid). Este es uno de los neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso central y es el mejor conocido como estabilizador de desordenes emocionales. Ansiedad, tensión, insomnio y epilepsias son algunas de las condiciones que se asocian a falta de niveles adecuados de GABA. En un estudio en la Universidad de Yale, se encontró que la gente que sufría desordenes de pánico, tenían un 22% menos GABA que las personas que no habían sufrido estos desordenes. Los adictos, incluyendo aquellos al alcohol, drogas, tabaco, cafeína, comida, juegos de azar e incluso adictos a comprar, todos tenían algo en común; no tenían suficientes niveles del neurotransmisor GABA.

DHEA: La Hormona del Sistema Inmune

Se sabe que bajos niveles de DHEA (Dehidroepiandrosterona) estan asociados a riesgos de ataques al corazón, diabetes, cáncer, osteoporosis, artritis reumatoide, obesidad y fatiga crónica. Esta hormona mejora la memoria, alivia las depresiones y causa una mejoría significativa tanto en la salud física como psicológica. Por último, muchos científicos han estado convencidos que esta hormona apoya grandemente al sistema inmunológico y que una deficiencia de la misma es la causa del colapso del sistema inmune en los últimos años de vida de las personas. Esta también mejora el sueño, y parece reducir el estrés y aumenta el libido sexual en algunas personas.

Melatonina: La Hormona del Sueno

Melatonina es una hormona desarrollada por la glándula pineal ubicada en el mismo centro del cerebro. Esta es creada por el aminoacido triptofan (tryptophan). Los niveles de melatonina en la sangre aumentan al momento de dormir y su función es permitir un descanso corporal al dormir. Las personas con mucho stress tienen muy bajos niveles de esta hormona. Científicos han indicado que este es un poderoso antioxidante. Las personas que tienen problemas de dormir o que no concilian el sueno muy fácilmente, por lo general, tienen bajos niveles de melatonina.

Serotonina: La Hormona de la Depresión

La serotonina es uno de los neurotransmisores y neuropeptidos más importantes que influencian tanto las emociones como el comportamiento de las personas de muchas maneras. Muy bajos niveles de serotonina se asocian a depresión, obesidad, insomnio, narcolepsia, apnea del sueno, dolores de cabeza y migrañas, síndrome premenstrual y fibromialgia. Esta hormona es utilizada en los tratamientos de desordenes relacionados a ansiedad y depresión. Entre los medicamentos mejor conocidos que aumentan los niveles de esta hormona se encuentran Prozac, Paxil y Zoloft.

Endorfinas: La Hormona del Dolor

Se considera que la práctica de la meditación ayuda a aumentar los niveles de endorfinas. Que son las endorfinas? Las endorfinas caen bajo una categoría de neurotransmisores que son creados por el cuerpo y utilizadas internamente como un "asesino del dolor". Estos compuestos de endorfinas dan la sensación de quitar el dolor y mantenernos felices y saludables. Se cree que reducen la presión arterial y se han asociado a la lucha contra el cáncer. Las endorfinas son mejor conocidas y producidas por las personas que hacen ejercicios frecuentemente. Adicional, las endorfinas son extremadamente beneficiosas y permiten tener una sensación de sentirse bien.

HGH: La Hormona de Crecimiento y el Envejecimiento

El HGH, mejor conocido como la Hormona de Crecimiento, es una hormona que por lo general el cuerpo produce de forma natural. Esta hormona permite el crecimiento del cuerpo desde la niñez y sostiene los tejidos y órganos a lo largo de la vida. Comenzando en los 40s, la glándula pituitaria, una glándula del tamaño de un gandul, localizada en la base del cerebro, que es la que se encarga de producir la hormona de crecimiento, comienza a reducir la producción de la hormona gradualmente. La reducción de esta hormona HGH causa fragilidad que viene por lo general como consecuencia del envejecimiento de la persona y reduciendo así la densidad de los huesos, la masa muscular, aumentan los niveles de grasa en el cuerpo, debilita las contracciones del corazón, baja la autoestima y motivación y reduce la capacidad de la persona a hacer ejercicios.



Cortisol: La Hormona del Estrés

Mientras las hormonas arriba descritas necesitan estar en altos niveles en el cuerpo, la hormona cortisol es la excepción. Es la contraparte de la serotonina y la HGH, que ayuda a reducir el stress y reducir el envejecimiento, correspondientemente. El cortisol es una hormona de aceleración degenerativa, lo que significa que hace que la persona envejezca más rápidamente, especialmente aquellas con altos niveles de estrés. Se ha encontrado que niveles altos de cortisol en el torrente sanguíneo tiene los siguientes efectos: reducción en la densidad de los huesos, aumenta la presión arterial, suprime las funciones de la tiroides, debilita el desempeño cognitivo, causa estrés crónico, crea desbalances en el azúcar tales como hiperglucemia, reduce el tejido muscular, baja el sistema inmunológico y las respuestas inflamatorias del cuerpo, aumenta la grasa abdominal, que es relacionada con diferentes problemas de salud mayores que la grasa depositada en otras áreas del cuerpo, ataques al corazón, infartos, aumento en los niveles altos de colesterol malo (LDL) y reducción de los niveles del colesterol "bueno" (HDL), que concluyen en otros problemas de salud. En otras palabras, demasiado cortisol es dañino.

Balance PH, Meditación y Enfermedades

Recuerda usted la escala PH en la clase de química de su secundaria? Esta escala va de 0 al 14, donde 0-7 = acido, 7 = neutral, y 7-14 = alcalino. Sabia usted que todas las personas con enfermedades, desde diabetes hasta cáncer (especialmente esta ultima) tienen un PH acido? Cientificos han comprobado que solo haciendo una practica de meditación regularmente, sin cambios en ejercicios o dietas, pueden aumentar los niveles PH del cuerpo a niveles saludables.

Via:joseantoniosha

Fuente: Blog: Yoga aprender por el cuerpo

jueves, 14 de abril de 2011

Ser amable con uno mismo

La psicología rescata el valor de la autocompasión y sus beneficios para la salud

NUEVA YORK.- ¿Te tratas tan bien como tratás a tus amigos y a tu familia? Esta pregunta es el punto de partida para una nueva área de la psicología en franco crecimiento llamada autocompasión: qué tan amables somos con nosotros mismos. Los que fácilmente apoyan y entienden a los demás, en general sacan muy bajos resultados en los tests de autocompasión, regañándose por fallas como el sobrepeso o la falta de actividad física.

Sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que aceptar nuestras imperfecciones puede ser el primer paso para lograr una mejor salud. Las personas que tienen altos valores en esta clase de tests sufren menos la depresión y la ansiedad, además de ser más felices y optimistas. La información preliminar sugiere que la autocompasión puede incluso influir en cuánto comemos y ayudarnos a bajar de peso.
Estas ideas parecen ser contrarias a los consejos de muchos médicos y libros de autoayuda que sostienen que la fuerza de voluntad y la disciplina son las claves para una mejor salud. Pero Kristin Neff, pionera en este campo, dice que la autocompasión no se debe confundir con la autoindulgencia o con tener estándares bajos.

"En mis investigaciones encontré que la razón principal por la cual las personas eran poco autocompasivas era el miedo de volverse indulgentes consigo mismas -explica Neff, profesora asociada de desarrollo humano en la Universidad de Texas-. Creen que la autocrítica es la que las mantiene en línea. Nuestra cultura dice que ser duros con nosotros mismos es lo correcto."

Imagine su reacción frente a un niño con problemas en la escuela o que come demasiada comida chatarra. Muchos padres ofrecerían su apoyo, enseñándole o buscando comida más sana que él disfrute. Pero cuando los adultos se encuentran en una situación similar, trabajando demasiado o comiendo de más y ganando peso, muchos caen en un círculo de autocrítica y negatividad. Eso hace que se sientan incluso menos motivados a cambiar.
"La autocompasión realmente conduce a la motivación -dice Neff-. La razón por la cual no dejarías que tus hijos comieran cinco kilos de helado es porque los quieres. Con la autocompasión, si te quieres a ti mismo, tiendes a hacer lo que es saludable para ti más que lo que es dañino."

Neff desarrolló una escala de autocompasión: son 26 frases para determinar cuán seguido la gente es amable consigo misma y si reconocen que los vaivenes son simplemente parte de la vida. Para quienes sacan bajo puntaje en la escala, Neff propone una serie de ejercicios: escribir una carta de apoyo a uno mismo, como para un amigo que preocupara; hacer una lista con los mejores y peores rasgos, pensando en cuáles podrían ser los pasos por seguir para ayudar a sentirse mejor acerca de uno mismo

The New York Times
VIA DIARIO LA NACION

Fuente: Yoga aprender por el cuerpo. Adriana Paoletta
19 de marzo de 2011

lunes, 11 de abril de 2011

Efectos de la Meditacion en las Hormonas y los Neurotransmisores

La práctica de la meditación tiene efectos positivos evidentes y científicamente comprobados en la química del cuerpo humano. Entre los efectos químicos mas importantes esta la estimulación de hormonas importantes para el buen funcionamiento de un cuerpo salubre y lleno de vitalidad. Entre las hormonas que se estimulan se encuentran:

GABA: La Hormona de las Emociones

GABA es acido amino butírico gamma (gamma aminobutyric acid). Este es uno de los neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso central y es el mejor conocido como estabilizador de desordenes emocionales. Ansiedad, tensión, insomnio y epilepsias son algunas de las condiciones que se asocian a falta de niveles adecuados de GABA. En un estudio en la Universidad de Yale, se encontró que la gente que sufría desordenes de pánico, tenían un 22% menos GABA que las personas que no habían sufrido estos desordenes. Los adictos, incluyendo aquellos al alcohol, drogas, tabaco, cafeína, comida, juegos de azar e incluso adictos a comprar, todos tenían algo en común; no tenían suficientes niveles del neurotransmisor GABA.

DHEA: La Hormona del Sistema Inmune

Se sabe que bajos niveles de DHEA (Dehidroepiandrosterona) estan asociados a riesgos de ataques al corazón, diabetes, cáncer, osteoporosis, artritis reumatoide, obesidad y fatiga crónica. Esta hormona mejora la memoria, alivia las depresiones y causa una mejoría significativa tanto en la salud física como psicológica. Por último, muchos científicos han estado convencidos que esta hormona apoya grandemente al sistema inmunológico y que una deficiencia de la misma es la causa del colapso del sistema inmune en los últimos años de vida de las personas. Esta también mejora el sueno, y parece reducir el estrés y aumenta el libido sexual en algunas personas.

Melatonina: La Hormona del Sueno

Melatonina es una hormona desarrollada por la glándula pineal ubicada en el mismo centro del cerebro. Esta es creada por el aminoacido triptofan (tryptophan). Los niveles de melatonina en la sangre aumentan al momento de dormir y su funcion es permitir un descanso corporal al dormir. Las personas con mucho stress tienen muy bajos niveles de esta hormona. Científicos han indicado que este es un poderoso antioxidante. Las personas que tienen problemas de dormir o que no concilian el sueno muy fácilmente, por lo general, tienen bajos niveles de melatonina.

Serotonina: La Hormona de la Depresion

La serotonina es uno de los neurotransmisores y neuropeptidos mas importantes que influencian tanto las emociones como el comportamiento de las personas de muchas maneras. Muy bajos niveles de serotonina se asocian a depresion, obesidad, insomnio, narcolepsia, apnea del sueno, dolores de cabeza y migranas, sindrome premenstrual y fibromialgia. Esta hormona es utilizada en los tratamientos de desordenes relacionados a ansiedad y depresión. Entre los medicamentos mejor conocidos que aumentan los niveles de esta hormona se encuentran Prozac, Paxil y Zoloft.

Endorfinas: La Hormona del Dolor

Se considera que la práctica de la meditación ayuda a aumentar los niveles de endorfinas. Que son las endorfinas? Las endorfinas caen bajo una categoría de neurotransmisores que son creados por el cuerpo y utilizadas internamente como un "asesino del dolor". Estos compuestos de endorfinas dan la sensación de quitar el dolor y mantenernos felices y saludables. Se cree que reducen la presión arterial y se han asociado a la lucha contra el cáncer. Las endorfinas son mejor conocidas y producidas por las personas que hacen ejercicios frecuentemente. Adicional, las endorfinas son extremadamente beneficiosas y permiten tener una sensación de sentirse bien.

HGH: La Hormona de Crecimiento y el Envejecimiento

El HGH, mejor conocido como la Hormona de Crecimiento, es una hormona que por lo general el cuerpo produce de forma natural. Esta hormona permite el crecimiento del cuerpo desde la niñez y sostiene los tejidos y órganos a lo largo de la vida. Comenzando en los 40s, la glándula pituitaria, una glándula del tamaño de un gandul, localizada en la base del cerebro, que es la que se encarga de producir la hormona de crecimiento, comienza a reducir la producción de la hormona gradualmente. La reducción de esta hormona HGH causa fragilidad que viene por lo general como consecuencia del envejecimiento de la persona y reduciendo así la densidad de los huesos, la masa muscular, aumentan los niveles de grasa en el cuerpo, debilita las contracciones del corazón, baja la autoestima y motivación y reduce la capacidad de la persona a hacer ejercicios.

Cortisol: La Hormona del Estres

Mientras las hormonas arriba descritas necesitan estar en altos niveles en el cuerpo, la hormona cortisol es la excepción. Es la contraparte de la serotonina y la HGH, que ayuda a reducir el stress y reducir el envejecimiento, correspondientemente. El cortisol es una hormona de aceleración degenerativa, lo que significa que hace que la persona envejezca más rápidamente, especialmente aquellas con altos niveles de estrés. Se ha encontrado que niveles altos de crisol en el torrente sanguíneo tiene los siguientes efectos: reducción en la densidad de los huesos, aumenta la presión arterial, suprime las funciones de la tiroide, debilita el desempeño cognitivo, causa estrés crónico, crea desbalances en el azúcar tales como hiperglucemia, reduce el tejido muscular, baja el sistema inmunológico y las respuestas inflamatorias del cuerpo, aumenta la grasa abdominal, que es relacionada con diferentes problemas de salud mayores que la grasa depositada en otras áreas del cuerpo, ataques al corazón, infartos, aumento en los niveles altos de colesterol malo (LDL) y reducción de los niveles del colesterol "bueno" (HDL), que concluyen en otros problemas de salud. En otras palabras, demasiado crisol es dañino.

Balance PH, Meditación y Enfermedades

Recuerda usted la escala PH en la clase de química de su secundaria? Esta escala va de 0 al 14, donde 0-7 = acido, 7 = neutral, y 7-14 = alkalino. Sabia usted que todas las personas con enfermedades, desde diabetes hasta cancer (especialmente esta ultima) tienen un PH acido?Cientificos han comprobado que solo haciendo una practica de meditacion regularmente, sin cambios en ejercicios o dietas, pueden aumentar los niveles PH del cuerpo a niveles saludables.

Via:joseantoniosha
Fuente: Yoga aprender por el cuerpo. Adriana Paoletta
12 de marzo de 2011

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los mantras como ayuda para la meditación.

Con frecuencia me cuesta trabajo mantener la práctica de la meditación. Ay veces que mi mente simplemente no se tranquiliza, aunque realmente no tenga nada que hacer, después de 5 minutos mi mente empieza a vagar, a ‘inventar’ cosas que tengo que hacer. Regreso a la respiración y logro tranquilizar mi mente uno o dos minutos más, pero luego regresa a su estado inquieto, mi cuerpo le ayuda a mi mente a sentirse inquieta, un músculo que brinca en mi pierna o en mi brazo, el cuello que se tensa, una comezón intensa en una mejilla. Y la mente vuelve a ‘inventar’ algo que hacer. Regreso a la respiración una y otra vez, pero nada parece calmar mi mente. Logro ‘aguantar’ un máximo de quince minutos, y me doy por vencido y me levanto a hacer alguna de las cosas que ‘inventé’ aunque normalmente para cuando ya puse el cojín y el tapete en su lugar ya se me olvidaron esas cosas ‘tan importantes’ que tenía que hacer.

Una manera que me ha servido mucho para extender mi práctica a 30 o 40 minutos es recitar, o escuchar mantras. Con los mantras logro calmar mi mente y mi cuerpo y el tiempo que paso meditando no se me hace eterno. No estoy esperando que pase el tiempo. Sobre todo cuando escucho algunas grabaciones de mantras, tengo otra manera de medir el tiempo ya que sé cuanto dura cada grabación, así es que en vez de pensar en que voy a pasar, 20, 30 o 40 minutos meditando, de acuerdo al tiempo que realmente tengo disponible, se que me tengo que levantar al tercero o cuarto mantra. Incluso ha habido veces en las que he pensado en escuchar tres mantras y sin darme cuenta, ya estoy en el cuarto o en el quinto.

Mis mantras preferidos son: Om (cuando practico la meditación Om como la prescrible Swami Sivananda) repito el Om mentalmente en la inhalación y en la exhalación); mis otros tres mantras preferidos son ‘Om Mani Padme Hum’, el ‘Gayatri Mantra’ y el ‘Maha Mrutyunjaya’. Esté último es el que mejor me sirve. A veces los recito mentalmente, al mismo tiempo que los escucho y otras veces los recito en voz alta.

Así es que ahora quiero compartir con ustedes algunos artículos que me he encontrado que describen el significado de estos mantras así como algunas de las versiones que más me gustan de las muchas que se pueden encontrar en YouTube y en otras páginas Web.

Alfredo Amescua

Este articulo publicado originalmente el 25 de septiembre en el blog “Yoga: Aprender por el cuerpo” de Adriana Paoletta.

Qué significa el Mantra Om

La sílaba Om, del sánscrito, representa, para el Yoga, la vibración primordial de todo el Universo. Es un concepto abstracto, pero análogamente a la teoría moderna del Big Bang o estallido primordial del Universo, “OM” es la vibración original de donde proviene toda la creación. En sí, “OM” es una vibración, cuya interpretación audible se traduce en “Om”. Es el mantra o sonido más poderoso de todos los mantras. Por medio de la meditación en “Om” el Yogui alcanza el estado de liberación o “moksha”. Se utiliza como un poderoso sonido abstracto (sin objeto de representación) en la meditación. Por medio de la repetición mental de la sílaba “Om” la mente se va volviendo cada vez más firme y estable, sus olas se calman y se deja traslucir el fondo del océano de paz y felicidad infinita o “ananda”.

Sus vibraciones brindan un flujo positivo de vibraciones que se sienten en todo el cuerpo, estimulando particularmente la glándula hipófisis. En el sistema Yóguico este poderoso mantra o sonido místico es el “bija” o semilla del chakra ajña, y por medio de su repetición mental y la fijación de la mente en este chakra es activado, quedando la mente suspendida. Las corrientes vitales dejan de funcionar de forma dual, se disuelve la ilusión de separatividad e individualidad. El Yogui se vuelve como una taza sumergida en el océano, llena por dentro y por fuera de agua.


¿Cuándo practicarlo?

Les recomiendo recitar el Om para aumentar la energía del cuerpo sutil, luego de una intensa meditación. Esta semilla se sembrará en tu mente iluminada por la meditación y mantendrá a Bodhichitta (mente clara de los budistas tibetanos), permeable y alerta. Al pronunciarlo sentirás la apertura del centro ajna, que revelará su color azul índigo violeta. Déjate bañar por la vibración sonora y cromática. Observa cómo en el interior de tu frente manchas de color violeta suspenden los pensamientos y te abres hacia la mente sin límites, al espacio del chidakash dharana.

Permanece y profundiza en ese espacio ilimitado. Abre tu mente, capa tras capa, libera tus condicionamientos mentales, para recibir en tus manos ,la sabiduría de tu mente intuitiva, que a partir de hoy será la compañera de tu mente racional.

OM shanti
Adriana Paoletta

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cómo creamos nuestra realidad a través de nuestras creencias.



Las creencias han marcado el rumbo de la historia. Han desatado guerras, alimentado odios y marcado diferencias irreconciliables. Son capaces de movilizar a millones de personas por una causa común, y bajo su influencia se cometen las mayores hazañas y las peores destrucciones. La mayoría aparecen en nuestra vida como parte de nuestra herencia familiar y social, y echan profundas raíces en nuestra mente. No en vano, condicionan manera de comprender el mundo: son el filtro mental a través del cual interpretamos la realidad.

Disfrazadas de verdades absolutas, en demasiadas ocasiones limitan nuestro aprendizaje, nuestro potencial y nuestra creatividad. Se generan a partir de ideas que confirmamos, de un modo u otro, a través nuestra experiencia personal. No admiten ser cuestionadas, de ahí que su mayor enemigo sea la siempre preguntona curiosidad. Y marcan nuestras decisiones, actitudes y acciones en nuestro día a día. No en vano,"somos lo que pensamos que somos".

Todas aquellas afirmaciones personales –por nimias que sean- que consideramos verdaderas, desde "soy muy patosa" hasta "si mi pareja se pone celosa es porque me quiere", pasando por "no me gustan los cambios" determinan la concepción que tenemos de nosotros mismos y de nuestras relaciones. Definen cómo sentimos, qué está bien o mal, qué resulta tolerable e intolerable y qué es lo verdaderamente importante. De ahí que, en última instancia, nuestras creencias determinen cómo experimentamos nuestra vida. Sin embargo, no son estáticas ni inamovibles. Está en nuestras manos verificar si son válidas y, sobretodo, útiles para gestionar nuestra vida de forma eficiente, feliz y sostenible.

"Detrás de cualquier experiencia de malestar se esconde una creencia falsa y limitadora", Byron Katie

Cuenta una historia que hace muchos años, un hombre muy sabio llegó a una gran ciudad para difundir sus enseñanzas. Viajaba acompañado por sus fieles seguidores, y al atravesar las enormes puertas de la muralla, se le acercó un discípulo que vivía en aquella localidad. "Maestro, debes tener cuidado. En esta ciudad te van a perseguir, insultar y demonizar", le advirtió, con cara de preocupación. "Los habitantes de este lugar son arrogantes, y no tienen ningún interés en aprender nada nuevo. Sus corazones están llenos de desconfianza y egoísmo". El sabio asintió, sonriente, y le respondió con tranquilidad: "Tienes razón".

Al cabo de unas horas, apareció otro discípulo del sabio que también vivía en aquella ciudad. Se acercó a él, radiante de alegría, y le dijo: "Maestro, en esta comunidad te van a acoger con los brazos abiertos. Los habitantes de este lugar son humildes y anhelan escuchar tus palabras. Sus corazones están limpios y dispuestos a nutrirse con tu sabiduría". El sabio asintió de nuevo, sonriente, y de nuevo afirmó: "Tienes razón".

Sorprendido por sus respuestas, uno de los discípulos se plantó delante del maestro y le preguntó: "¿Cómo puede ser que les hayas dado la razón a los dos si te están diciendo exactamente lo contrario?" Y el sabio maestro, impasible, le contestó: "No vemos el mundo como es, sino como somos nosotros. Cada uno de ellos ve a los habitantes de esta ciudad según sus creencias. ¿Por qué tendría yo que contradecirles? Uno ve lo negativo y el otro ve lo positivo. ¿Dirías tú que alguno de los dos ve algo errado? No me han dicho nada que sea falso. Solamente han dicho algo incompleto".

"Si crees que puedes, estás en lo cierto. Si por el contrario crees que no puedes, también estás en lo cierto" Anthony de Mello

Tal como evidencia el sabio maestro del cuento, una creencia no es más que un pensamiento al que estamos particularmente apegados, y que limita (o potencia) nuestra perspectiva. Y es que ante un mismo hecho podemos dar miles de interpretaciones distintas. Depende de nosotros decidir dónde queremos focalizar nuestra atención. Así, en nuestra mente albergamos creencias limitadoras - que nos inhabilitan para afrontar determinadas situaciones - y creencias potenciadoras, que nos insuflan confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, lo que nos conduce a afrontar situaciones complejas con éxito.

Identificar nuestras creencias limitadoras y transformarlas en potenciadoras requiere un profundo ejercicio de auto-observación. Para lograrlo, lo primero es detectar la perturbación, como puede ser el enfado, el miedo o la tristeza. El siguiente paso es responsabilizarnos de la emoción que hemos creado al interpretar lo que nos ha sucedido de forma negativa. Para hacer consciente la creencia limitadora hemos de preguntarnos por qué creemos que hemos reaccionado de esa manera.

A partir de ahí, el ejercicio consiste en cuestionar y verificar si eso que creemos es verdad. Por poner un ejemplo, probablemente todos conozcamos a una de esas personas tan exigentes, perfeccionistas y susceptibles que se enfadan con facilidad cuando los demás no están de acuerdo con sus puntos de vista. En estos casos suelen sentirse criticados y juzgados, creando malestar en su interior. Al analizar detenidamente el por qué de esta reacción, suele aparecer la creencia de que "tienen que ser perfectos y tener siempre la razón para que los demás les acepten y les quieran". Y esta creencia es la responsable de que interpreten ciertos comentarios y opiniones como "críticas" y "juicios".

Siguiendo con este ejemplo, ¿qué es lo que este tipo de personas verdaderamente necesitan? La indagación les suele llevar a comprender que su autoexigencia, perfeccionismo y susceptibilidad son una consecuencia de no aceptarse y quererse a sí mismas tal como son. Y este es precisamente el aprendizaje que obtienen al cuestionar su sistema de creencias, viendo sus "problemas" y "conflictos" como oportunidades de cambio, crecimiento y evolución.

Así, lo que creemos que es la realidad es una interpretación que hacemos de la realidad. De ahí que identificar y cuestionar nuestras creencias nos permita crear escenarios distintos, enfrentándonos a nuestros obstáculos diarios de un modo diferente al habitual. Por lo general, solemos reaccionar de forma mecánica e inconsciente ante un estímulo determinado y curiosamente, siempre esperamos un resultado diferente.

El hecho de responsabilizarnos de nuestras interpretaciones rompe este círculo vicioso y nos lleva a un nuevo nivel de consciencia. Es entonces cuando comprendemos que creamos nuestra realidad a través de nuestras creencias.

Fuente: LA VANGUARDIA
Yoga Aprender por el cuerpo, Adriana Paoletta, 14 de mayo 2010

miércoles, 4 de agosto de 2010

La meditación controla la felicidad

Prueban que en la zona izquierda del cerebro se localiza la felicidad .La meditación controla esa emoción Hace muchos años, cuando todavía era un estudiante recién graduado en Psicología, realicé un experimento para evaluar hasta qué punto la meditación podía funcionar como un antídoto contra el estrés.

Mis profesores eran escépticos, mis mediciones fueron débiles y mis pacientes eran, en su mayoría, colegas de segundo año. No sorprende que mis resultados fueran poco convincentes.

Pero hoy me siento justificado.

A través de los años han habido resultados de trabajos que han estudiado la meditación, algunos sugiriendo sus poderes para aliviar los efectos adversos del estrés. Pero sólo el mes último se concretó lo que considero un estudio definitivo que confirma mi hipótesis, alguna vez poco firme, al revelar el mecanismo cerebral que puede explicar la habilidad para tranquilizarse.

Los datos emergieron como uno de los muchos resultados experimentales de una poco común colaboración investigativa: la del Dalai Lama, líder religioso y político tibetano en el exilio, y la de algunos de los más prestigiosos psicólogos y neurólogos de los Estados Unidos. Los científicos se encontraron con el Dalai Lama durante cinco días en Dharamsala, India, en marzo de 2000, para conversar sobre la forma en que la gente podría controlar mejor sus emociones destructivas.
Uno de mis héroes personales en este acercamiento entre la ciencia y la antigua sabiduría es el doctor Richard Davidson, director del Laboratorio para las Neurociencias de los Afectos, de la Universidad de Wisconsin. Davidson logró en una reciente investigación identificar un índice para establecer el centro cerebral de los estados de ánimo.

Las imágenes de resonancia magnética revelan que cuando la gente está ansiosa, enojada, deprimida, las partes del cerebro convergen hacia la amígdala y la corteza prefrontal derecha, región cerebral importante para la hiperdefensa típica de las personas con estrés. Por el contrario, cuando la gente tiene ánimo positivo, entusiasmo y energía, esos sitios están tranquilos y aumenta la actividad de la corteza prefrontal izquierda.

El doctor Davidson ha descubierto lo que, según cree, es una manera rápida de cuantificar el nivel del estado anímico típico de una persona: leer los niveles de actividad en estas áreas prefrontales, derecha o izquierda.

Esto predice los estados de ánimo diarios con sorprendente exactitud. Cuanto más se incline hacia la derecha, la persona tenderá a estar más infeliz o afectada, mientras que cuanta más actividad se desarrolle en la parte izquierda, más feliz y entusiasta estará.

Al estudiar los datos de cientos de personas, el doctor Davidson estableció una curva de distribución en la que la mayoría de las personas que se encuentran en la mitad manifestaron buen y mal humor alternadamente.

Aquellas personas, relativamente pocas, que se hallan bien hacia la derecha son más propensas a tener depresión clínica o desórdenes de ansiedad en el transcurso de su vida. Para los pocos afortunados que se sitúan más a la izquierda, los estados conflictivos son raros y la recuperación es rápida.

Esto explica otro tipo de datos que sugieren un punto determinado biológicamente para nuestro nivel emocional.

Un descubrimiento, por ejemplo, muestra que, tanto en la gente con suerte como en los desafortunados que sufrieron un accidente y quedaron parapléjicos, durante alrededor de un año y medio después de dichos acontecimientos el humor diario es más o menos el mismo que antes, lo que indica que el punto emocional cambia poco o nada.

Davidson informó sobre el descubrimiento durante el encuentro con el Dalai Lama y los científicos en la India. Pero el hallazgo, aunque interesante, levantó más preguntas que respuestas. ¿Era sólo casualidad o un rasgo habitual entre los monjes? ¿Había algo respecto del entrenamiento de un lama que podría llevar a un estado de felicidad perpetua? Y si es así, ¿podría este prodigio ser compartido por todos?

Una respuesta tentativa a esta última pregunta proviene de un estudio que Davidson realizó en colaboración con el doctor Jon Kabat-Zinn, fundador de Mindfulness-stress Reduction Clinic, en la Universidad de Massachusetts.

Este clínico enseña meditación a pacientes con enfermedades crónicas para ayudarlos a manejar mejor sus síntomas. En un artículo, los doctores Davidson y Kabat-Zinn informan sobre los efectos del entrenamiento en esta clase de meditación, método extraído de sus orígenes budistas y ahora enseñado a los pacientes en hospitales y clínicas de muchos países.

Zonas positivas y negativas

Kabat-Zinn enseñó el método a trabajadores sometidos a grandes presiones, durante tres horas por semana durante dos meses. Otro grupo de voluntarios recibió el entrenamiento más tarde; los participantes fueron controlados por el doctor Davidson y sus colegas.

Antes del entrenamiento, los trabajadores en general registraban una mayor utilización del lado prefrontal derecho del cerebro en sus emocionesy se quejaban de sentirse estresados.

Después, sus emociones se inclinaron hacia el lado izquierdo, la zona positiva. Simultáneamente, sus estados de ánimo mejoraron e informaron sentirse con más energía y menos ansiosos. En resumen, los resultados sugieren que el punto de las emociones puede modificarse, con un adecuado entrenamiento.

Con este tipo de meditación se aprende a monitorear el estado de ánimo. La hipótesis del doctor Davidson es que se puede fortalecer una gran cantidad de neuronas del lado izquierdo de la corteza prefrontal, e inhibir los mensajes de la amígdala, que envía emociones perturbadoras.

El entrenamiento mindfulness se centra en aprender a monitorear las sensaciones y pensamientos, tanto con la meditación como con ejercicios de yoga. Con la aprobación del Dalai Lama, un grupo de lamas altamente entrenados permitió ser estudiado. Todos ellos pasaron por lo menos tres años meditando en retiros solitarios.

Estos y otros descubrimientos llevaron algunos investigadores a diseñar un programa llamado "Cultivo del equilibrio emocional", que combina métodos extraídos del budismo con el mindfulness y la sinergia de la psicología moderna, como también la lectura de las microexpresiones y las relaciones humanas.

El impulso científico de estos intentos iniciales ha entusiasmado a otros investigadores. Con el auspicio de The Mindfulness and Life Institute of Technology, el 13 y el 14 de septiembre el Dalai Lama se encontrará con un grupo muy grande de investigadores para discutir sobre la posibilidad de realizar más investigaciones.

En cuanto a mí, me lo estoy tomando muy en serio. En mi época de estudiante a veces meditaba, pero ahora, decididamente, lo haré siempre. El mes que viene mi mujer y yo nos dirigiremos a un lugar cálido durante dos o tres semanas para realizar un retiro y meditación. Nunca alcanzaré al sublime lama, pero disfrutaré al intentarlo.

Por Daniel Goleman
The New York Times
Traducción: María Elena Rey

Para monitorear las emociones

El mindfulness se centra en aprender a monitorear las continuas sensaciones y pensamientos más de cerca, tanto en la meditación como con ejercicios de yoga.

El doctor Paul Ekman, de la Universidad de San Francisco, obtuvo datos sorprendentes de su trabajo con los lamas. El estudió la expresión facial de las emociones y desarrolló un método de medición capaz de registrar la aptitud de una persona para interpretar las emociones a través de mínimos cambios en los músculos faciales. Por suerte, casi nadie puede leer esos gestos, pero cuando Ekman trajo a su laboratorio a dos monjes tibetanos, uno obtuvo resultados precisos para tres de cada seis emociones que integraban la prueba. El otro obtuvo resultados exactos para cuatro de ellas. Y un profesor de meditación budista americano reconoció las seis, algo que se considera muy raro. Normalmente, una persona no entrenada puede reconocer una de seis.

Estos descubrimientos, junto con los pedidos del Dalai Lama, llevaron al Ekman a diseñar un programa que combina métodos extraídos del budismo, como la meditación, con el entrenamiento sinérgico de la psicología moderna, como leer las microexpresiones, para ayudar a las personas a manejar mejor sus emociones y relaciones.

El mes último se inició un programa piloto con maestras de escuelas elementales del área de San Francisco.

FUENTE: DIARIO LA NACION
Foto: Gracias Maria por esta hermosa foto de meditación en Tierra Santa.
Fuente: Yoga: Aprender por el Cuerpo, Adriana Paoletta, 12 de mayo 2010

viernes, 25 de junio de 2010

La coraza

En un gran templo de la antigua capital de Tailandia,Sukotai, se alzaba desde tiempos antiguos una enorme estatua de Buda. Aunque no era una de las más bellas y refinadas obras de arte budista tailandés , se había mantenido durante 500 años y se había convertido en objeto de veneración por su incuestionable longevidad. Este Buda había sido testigo de violentas tormentas, cambios de gobierno y ejércitos invasores , pero había resistido.

Llegó un momento, sin embargo en que los monjes que cuidaban el templo advirtieron que la estatua había empezado a agrietarse y que pronto iba a necesitar una reparación y pintada a nuevo.

Tras un período de inusitado calor y sequía una de las grietas se hizo tan ancha que a un monje curioso se le ocurrió tomar una linterna para investigar que había allí dentro. Lo que apareció de golpe al iluminar la grieta fue el destello brillante del oro..En el interior de aquella sencilla estatua descubrieron entonces los monjes una de las imágenes de Buda más grandes y luminosas que se han creado en el sureste asiático. Ahora ya despojado de la capa de arcilla, el Buda dorado atrae a multitudes de peregrinos devotos de todas partes de Tailandia.



Los monjes creen que esta deslumbrante obra de arte fue cubierta con yeso y arcilla para protegerla durante las épocas de conflictos y disturbios.
De un modo muy parecido, cada uno de nosotros ha tenido que hacer frente a situaciones amenazantes que nos han llevado a cubrir nuestra nobleza, nuestro interior luminoso y puro.

Al igual que la gente de Sakorati había olvidado al Buda de oro también nosotros hemos olvidado nuestra naturaleza escencial. La mayor parte del tiempo actuamos desde la capa protectora. Tú y los otros actúan desde esa capa dura e impermeable.

El principal objetivo de la psicología budista es ayudarnos a ver debajo de esta armadura y destapar nuestra bondad original. El primer principio de la psicología budista podría enunciarse como

Ve la nobleza y la belleza interior de todos los seres humanos