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lunes, 25 de enero de 2010

Meditación a distancia

Quiero compartir con ustedes una nueva experiencia por la que he pasado en este viaje de aprendizaje.

Hay un grupo de meditación Zen al cual asisto periódicamente a una sesión de meditación los lunes por la noche.

En esta temporada, debido a las vacaciones se suspendieron las sesiones hasta febrero, sin embargo hace un par de semanas, una compañera del grupo nos envió un correo electrónico sugiriendo que nos sentáramos a meditar, todos los que pudiéramos, los lunes a la misma hora en la que nos reuníamos. Van dos semanas que lo he hecho y ha sido una experiencia algo extraña pero muy bella.

Al sentarme a meditar, era como si estuviera en el grupo, realmente llegué a sentir la presencia de mis compañeras y compañeros a mi alrededor y fue una bella sensación el sentirme acompañado en mi meditación, la misma sensación que se siente al meditar en grupo, que aunque no puedo explicarlo con palabras, es distinta a meditar en la soledad.

Posteriormente pensé que seguramente debería haber muchas personas meditando a la misma hora en diferentes partes del mundo, y esto me hizo sentir más acompañado. Es una sensación como de una energía diferente que se obtiene cuando varias personas están sintonizadas en la misma actividad y que crea una sensación de unión y fuerza.

A continuación me permito reproducir dos correos que envió una compañera en relación a esta misma experiencia.

“Querida Cristina:

Tenemos un receso en Montaña Despierta para reuniones físicas del grupo, hasta el retorno de Sergio, sin embargo las reuniones espirituales en zazen a una hora simultánea cada quien en su casa es algo enaltecedor para fortalecer nuestras voluntades entre tanto esperamos la gran oportunidad de volvernos a ver y renovar nuestro gran propósito de despertar cada día. No debemos olvidar que nunca estamos solos, los Budas de los tres tiempos (pasado, presente y futuro) siempre están en ese espacio mental al que nos acercamos en zazen y así nos reunimos con todos ellos más allá de los límites de este "tiempo" que consideramos único y real erróneamente. Allí está la fuente de paz que tanto anhelamos para nuestros corazones, muy cerca de nosotros, CON nosotros. También ten la certeza de que estaremos en corazón y mente juntas los lunes a la misma hora, ánimo cada dia viendo lo maravilloso de cada momento en cada lugar, recuerda que el centro de la mandala que te corresponde vivir eres tú misma, tú misma creando continuamente tus instantes preciosos de desarrollo espiritual, de alegría de vivir, de sembrar tu corazón de amor y calidez humana.

Que este año 2010 tenga para tí la realización de tus planes y anhelos del corazón.
Tu amiga zen Gloria Tovar.”



Y la segunda en respuesta a la solicitud de Cristina de enviarnos la carta a los demás miembros de la Sangha:

“Querida Cristina:

Si quieres puedes reenviar la carta. Esa fuerza está en ti, no es mi persona quien te la dá, fué así que decidiste convocar virtualmente a toda la Sangha para meditar en casa el lunes y los que faltan todavía. Al darle sentido a nuestro propio existir se beneficia directamente todo lo que se encuentra en torno nuestro, e incluso muchísimo más allá a la distancia aunque de pronto nuestras humanas limitaciones (obstáculos en nuestras mentes) no nos dejen ver con suficiente claridad que así es en realidad. Si captas internamente esta verdad con todo tu ser, entonces tu verdadera naturaleza va siendo encontrada y es ella misma la que te mueve en el sentido correcto; sin embargo debemos realizar nuestro ZAZEN sin el plan preestablecido de alcanzar NADA, porque de lo contrario ésto mismo se convierte en el obstáculo que nos impide todo.

¡Animo! Simplemente sentémonos a captar nuestro ser exhalación tras exhalación con profunda concentración.y saboreemos esa paz, esa armonía, ese estar en la mejor sintonía.

Muchos abrazos a toda la Sangha de Montaña Despierta.

Gloria Tovar.”


Esto ha sido una nueva experiencia, un nuevo aprendizaje, que se ha dado, al menos por mi parte, por mantener esa actitud de la “Mente Zen, mente de principiante” de Shunryu Suzuki.

Entonces, recuerden que cada vez que se sienten a meditar o a practicar Yoga, ya sea de manera individual o en grupo que seguramente hay muchas más personas alrededor del mundo practicando justo en ese momento, y que la energía de cada una de ellas está en sintonía con la de todas las demás personas que practican la misma actividad en ese preciso instante. Hoy por la noche estaré haciendo justo eso a las 8 PM que es la hora en que nos reunimos los y las del Sangha de Montaña Despierta.

sábado, 28 de marzo de 2009

Claves para una postura correcta en meditación

Adoptar una postura correcta. Esto es lo primero que debemos aprender antes de empezar nuestros ejercicios de meditación. Adoptar una buena postura no es un capricho, ni se hace para “torturar” al estudiante que suele pensar: “quemás da como me siente, total solo tengo que meditar”.

Sin embargo la postura es la base sobre la que construiremos nuestra meditación. Una buena postura facilita la respiración, que se expanda el pecho y que la columna esté alineada. Por eso, antes si quiera de realizar el más básico de los ejercicios, deberemos comprobar que nuestra postura es la correcta. ¿Cómo saber si estamos bien sentados? Suelen decir varios maestros, que si al sentarnos para meditar notamos que nos encontramos excesivamente cómodos, es que algo va mal.  No es que tengamos que sentirnos mal, pero si es cierto que sobre todo al principio, la postura de meditación es algo incómoda.



En primer lugar, y salvo que tengamos problemas serios de espalda (en cuyo caso podemos usar una silla) nos sentaremos sobre un zafú, o incluso sobre una manta doblada, para ganar cierta altura. Ojo, no debemos sentarnos en el centro, dejando caer todo nuestro peso, sino más bien en el borde, favoreciendo la elevación de la columna.
Una vez sentados, cruzaremos las piernas de la forma en la que nos encontremos más cómodos. Cualquier cruce sencillo es válido. Si tenemos cierta destreza, incluso podemos realizar padmasana (o postura del loto) pero no es algo imprescindible, y a veces ni deseable por la tensión que puede generar en caderas y rodillas si no estamos muy acostumbrados.
Finalmente, lo más importante es alinear bien la columna, de tal forma que abramos el pecho. ¿Cómo hacerlo? Empujaremos las lumbares hacia delante, hasta que notemos una ligera molestia (esta molestia se produce porque no estamos acostumbrados a sentarnos correctamente). Este movimiento provoca que  si elevamos también la columna, la caja torácica se expanda hacia los lados y ligeramente hacia fuera. Finalmente, echaremos los hombros ligeramente hacia atrás, para que queden un poco detrás de las orejas. El cuello se mantiene recto, pero relajado, de modo que no se cierre sobre las cervicales.
Si es la primera vez que realizáis esta postura, vais a pensar que es profundamente incómoda. No os preocupéis, ésta es la forma correcta de sentarse, y cuanto más practiquéis, más las vais a hacer vuestra, hasta que llegue el momento que entendáis que es la forma natural de sentarse, y que el paso de los años y de las malas posturas nos han hecho olvidar.

Si se os cansan las piernas, podéis estirarlas y cambiar el cruce cada cierto tiempo. Cambiar el cruce es importante ya que de esta forma repartimos el peso en ambos lados del cuerpo, con lo que el desgaste en las caderas es menor. Una vez que aprendéis a sentaros correctamente, habéis entrado en el camino de la meditación.
El artículo anterior se publicó en el blog “Cuaderno del Yoga”.

La postura es algo el lo que todos los maestros de meditación hacen un énfasis especial. La postura correcta es parte importante de la meditación, ya que si la postura que tomamos es demasiado incomoda, esto sólo servirá como distracción para nuestra mente ya que estará enfocada en los puntos incómodos de nuestro cuerpo, sintiendo como se “duermen” e incluso como “se acalambran” los músculos, sintiendo como se tensan. Por eso es que al principio peleamos tanto contra la postura.

Pero una vez que nos vamos acostumbrando a la postura de meditación, la incomodidad se torna más leve e incluso se puede convertir en objeto de la meditación, como la respiración, ya que esa incomodidad esta sucediendo en el aquí y ahora, y podemos observarla, sentirla y ver como al poco tiempo desaparece, para ser sustituida por otra distracción: otra sensación incómoda en otra parte del cuerpo, una comezón que aparentemente no desaparece hasta que nos rasquemos, o incluso un tren de pensamiento en el que nos hemos enganchado.

Todo esto forma parte de las distracciones que tenemos que aprender a superar para poder poner nuestra mente en calma y lograr los beneficios de la meditación.

viernes, 27 de marzo de 2009

La lucha contra Padmansana

Padmasana, o postura del loto, es una de las asanas más populares y conocidas del yoga. De hecho, muchas personas piensan automáticamente en Padmasana cuando oyen hablar de yoga.  A pesar de ser tan conocida y de estar tan instalada en el imaginario colectivo, dicha postura nunca se propone en una clase para principiantes y casi nunca se pide en una clase para estudiantes avanzados.

Quizás porque en cierto sentido, es una asana muy peculiar y ciertamente contradictoria. Contradictoria porque hay muchas personas que sin haber tomado nunca una clase de yoga, pueden realizarla con una facilidad asombrosa, mientras que otras después de años de práctica, acabarán aceptando que tal vez esa postura no es para ellos y acabarán abandonándola.



En teoría, realizar el asana es muy sencillo. Solo tenemos que situar el empeine derecho sobre el muslo izquierdo y viceversa. Y sin embargo es extremadamente exigente si no somos muy flexibles. Caderas, ingles, coxis, isquiones… todo un conjunto de músculos se ponen bajo una gran presión. No son pocos los que han acabado lesionándose por forzar en esta postura.

De hecho, hace tiempo que leí el caso de un alumno que se desgarró varios músculos al pedirle a un amigo que se subiese encima de sus piernas mientras intentaba practicar esta postura. Evidentemente, no todos los casos son tan extremos pero si siempre pido paciencia a la hora de practicar nuestras asanas, más paciencia pido con padmasana.

En mi caso, cuando empecé mi lucha “contra” padmasana apenas era capaz de realizar medio loto. Meses más tarde, cuando conseguí hacer mi primer loto completo, el dolor que sentí fue intenso, por lo que tuve que deshacer rápidamente la postura. Con el tiempo, aprendí a dominarla, a conocer sus tiempos, a saber bajo que circunstacias puedo permitírmela y cuando es mejor no intentarlo.

Incluso ahora, cuando mi loto es razonablemente bueno, nunca intento realizarlo sin antes haber realizado un buen calentamiento, tras un mínimo de 30 minutos de rutina para preparar los músculos. Y sin embargo, compruebo con media envidia que muchos de los que me leéis lo conseguís sin esfuerzo alguno jeje

El articulo anterior se publicó en el blog “Cuaderno del Yoga”.

Decidí publicar este artículo porque además de ser totalmente cierto, por lo menos para mí que nunca he podido hacer la postura completa y apenas estoy empezando a poder hacer el medio loto, me parece importante reconocer que hay ciertas posturas que nunca podremos hacer, que no están “hechas para nosotros” y es mejor reconocerlo que intentarlo hasta el grado de llegar a lastimarnos, posiblemente de manera grave.

Así es que hay que escuchar a nuestro cuerpo y no forzarlo a donde no puede llegar.
El árticulo anterior se publicó en el blog "Cuaderno del Yoga"