Mostrando entradas con la etiqueta Neurocencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neurocencia. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de julio de 2011

Meditación: Ondas Cerebrales y Bio-retroalimentación



La investigación en el campo de la consciencia tiene una gran deuda con el científico alemán Hans Berger quien, en la década de 1920, descubrió las ondas cerebrales y su relación con diferentes estados de consciencia. Gracias a su trabajo pionero, ahora sabemos que el cerebro emite tenues impulsos eléctricos que pueden ser medidos en microvolts mediante un electroencefalógrama o eeg. Concretamente, los investigadores adhieren electrodos al cuero cabelludo de los sujetos que se examinarán y los conectan al eeg, el cual tiene un amplificador. Este amplifica los pequeños potenciales eléctricos hasta diez millones de veces. Entonces se trazan las ondas o ritmos cerebrales con plumas de tinta automáticas sobre un rollo de papel giratorio, puesto que hay varios tipos de ondas cerebrales, el eeg puede ser equipado para filtrar el tipo particular de onda cerebral que se desea registrar.

Hay cuatro ondas cerebrales principales, medidas según la frecuencia o la velocidad del impulso y la amplitud o el voltaje del impulso. Los investigadores solicitan a los sujetos examinados que describan sus estados internos mientras están produciendo determinadas ondas cerebrales. De esta forma han verificado que ciertos estados psicológicos internos están asociados con una determinada actividad cerebral.

Los cuatro grupos de ondas cerebrales son los siguientes:

Beta.- Es la más común en nuestras horas de vigilia. La beta-consciencia, cuya medida es de 13 o más ciclos por segundo, está asociada con la atención enfocada y el pensamiento activo de una mente vuelta hacia el mundo externo. En este ritmo se manifiesta el más alto grado de excitabilidad cortical. El lector de estas páginas está ahora produciendo una buena cantidad de ondas beta.

Alfa.- Son más tranquilas. En ellas la frecuencia baja a 8 a 12 ciclos por segundo, y el estado interno se describe como de lucidez relajada, desplazándose hacia la interioridad o lo que se llama «estados internamente enfocados». Aunque alrededor del 10% de la población de los E.E.U.U. no son productores de ondas alfa, la mayoría de la gente las produce cuando cierra sus ojos y se relaja. Pero, continuar en consciencia alfa en forma estable con los ojos abiertos no es fácil. En verdad, sólo difícilmente puede ser logrado sin entrenamiento especial, y es una de las características de los adeptos al Zen.

La onda alfa puede ser de alta o baja amplitud según la producción de microvolts por el cerebro. Las ondas alfa de alta amplitud indican que el sujeto está en un estado de concentración más profundo. Este ritmo está asociado con la meditación más avanzada y con el misticismo.

Theta.- Su frecuencia es de 4 a 7 ciclos por segundo. Está asociada a la somnolencia, Es el ritmo que aparece cuando nos deslizamos hacia la inconsciencia o hacia el sueño, y, a menudo, están acompañadas por imaginería hipnagógica como la de los sueños.

Delta.- Su frecuencia es de 0 a 4 ciclos por segundo. Es el ritmo que se encuentra en el sueño profundo, sin ensueños.

Para más claridad, ver el siguiente diagrama:



1.- Estado de excitación: ondas beta.
2.- Estado de relajación: ondas alfa,
3.- Estado de somnolencia: ondas irregulares theta.
4.- Sueño moderado: ondas en forma de huso y delta.
5.- Sueño profundo: ondas delta.

Después del descubrimiento de las ondas cerebrales, se avanzó más allá aún con el descubrimiento de la bio-retroalimentación. Esta es una técnica para el autocontrol del ser humano, en el cual una persona se hace consciente de sus ondas cerebrales a la vez que se da cuenta de su estado mental interno. En otras palabras, es un dispositivo mecánico para presentar exteriormente la información de lo que está pasando internamente.

Nuestro estado de consciencia es proyectado hacia afuera de manera que podamos mirarlo objetivamente. Esto se hace equipando al EEG con instrumentos, los que mediante un sonido o el destello de una luz, le dicen al sujeto que está produciendo ondas alfa, o theta, o lo que sea. Al escuchar o ver la señal y asociarla con determinados estados internos, el sujeto puede entrenarse gradualmente para entrar en estados internos de consciencia accesibles sólo a meditantes experimentados, usuarios de drogas alucinógenas o místicos. Pero, una vez más debemos ser cautos. El mecanismo de estas máquinas es increiblemente delicado. Las buenas máquinas de bio-retroalimentación no se consiguen fácilmente y cuestan bastante dinero. Una máquina de inferior calidad puede producir absurdos resultados. Puede hacer que el erizamiento del cabello suene como ondas alfa, animando de este modo falsas esperanzas en el infortunado practicante.

La bio-retroalimentación está aún en sus comienzos. Pero puede perfectamente apuntar hacia una nueva forma de control mental y hacia nuevos horizontes en la educación. Sus posibilidades son enormes.

El ritmo que ha despertado el mayor interés es alfa. Parece, además, que un tipo particular de personalidad tiende a ser productora de ondas alfa en forma más o menos natural. El Dr. Joseph Kamiya del Instituto Langley Porter de San Francisco dice:

«He encontrado que cierta clase de individuos hace un mejor aprendizaje de cómo controlar las ondas alfa, aprendiendo especialmente a incrementar alfa, y estos individuos parecen lejos de ser quienes tengan algún interés en practicar meditación. No pertenecen a una escuela Yoga o Zen, o cualquier otra escuela formal de meditación. Si el individuo tiene un largo historial de introspección de sí mismo, parece ser especialmente bueno para mejorar el ritmo alfa. También es preferentemente un individuo que usa palabras tales como «imágenes», «sueños», «anhelos» y «sensaciones». He llegado a la conclusión que, por otra parte, hay un gran número de gente que no sabe exactamente a que nos referimos cuando hablamos acerca de imágenes y sensaciones. Para esta gente, las palabras describen algo que alguien más debe tener, pero ellos no parecen tener ningún grado de sensibilidad propia a tales cosas. No lo hacen bien en mis experimentos, ni logran un alto control sobre sus ritmos alfa.»

Así el Dr. Kamiya concluye en que la gente que medita entra fácilmente en alfa y que lo inverso es también verdad. Los alfa productores se inclinan hacia la meditación y la vida contemplativa. Esta tesis es confirmada por experimentos sobre Zen hechos en la Universidad de Tokio y sobre Meditación Transcendental en Harvard. En ambos casos se encontró que los meditantes se movían rápidamente hacia alfa y los meditantes experimentados, hacia alta amplitud alfa, mostrando así que la frecuencia de los ritmos baja a medida que se profundiza la meditación. Otro punto interesante es la forma para suprimir las ondas alfa, lo que técnicamente se conoce como «bloqueo alfa». He aquí nuevamente al Dr. Kamiya:

“A menudo escucharía que la respuesta al problema de como suprimir las ondas alfa es la imaginería visual. Todo lo que tendría que hacerse es visualizar la imagen del rostro de una persona, sostenerla y mirarla muy cuidadosamente, como si realmente se estuviera examinando los rasgos de ese rostro.”

De esto se desprende claramente que la atención enfocada bloquea alfa, y también se produce bloqueo por cualquier clase de agitación o excitación.

Mientras estuve en los EEUU., tuve la oportunidad de visitar el Instituto Langley Porter para ver el equipo y conocer algunas interesantes personas. Cuando los investigadores bondadosamente me hablaron de sus pruebas con roshis y swamis y con varios gurúes de Oriente, yo, en un destello de chauvinismo irlandés, pregunté porqué no habían examinado algunos monjes cristianos. Ellos replicaron que sí lo habían hecho. Examinaron algunos clérigos católicos. Pero, mientras que los yoguis y maestros se sentaron silenciosamente en majestuoso esplendor registrando exquisitas e impecables ondas alfa, los clérigos leyeron la Biblia, cantaron himnos, vagabundearon por la habitación y alteraron el funcionamiento de las máquinas. Al escuchar esto, me sentí avergonzado por la Santa Iglesia Romana. Sin embargo, pensé que ellos habían escogido a la gente equivocada, y sugerí que experimentaran con monjes Cistercienses o Cartujos, quienes tienen una larga tradición de meditación silenciosa y sin imágenes.

Poco después, tuve ocasión de visitar un convento en California del Norte, donde hombres y mujeres contemplativos se reunieron para algunos días de silencio e introspección. Así que hice uso de la oportunidad para invitar a un investigador con una máquina portátil de bio-retroalimentación a fin de que experimentara un poco con la contemplación cristiana. Los contemplativos fueron muy cooperadores en dejarse conectar alambres, y, como yo esperaba, todas las personas examinadas produjeron alta amplitud alfa. Esto fue más alentador y, aunque esta experimentación pudo no haber sido efectuada con el rigor científico del laboratorio, parecía confirmar lo que el Dr. Kamiya había intuido: no sólo el Zen y el Yoga, sino que cualquier forma de contemplación, pone en juego las ondas cerebrales de más baja frecuencia.

Se puede entender entonces porqué los viejos maestros espirituales desalentaban la conceptualización y el pensamiento discursivo en el momento de la contemplación. Lo que ellos desalentaban era la atención enfocada o la visualización superficial que caracteriza al pensamiento conceptual. Esto, como lo ha demostrado el Dr. Kamiya, bloquea las ondas alfa y conduce a las ondas beta, destruyendo las condiciones más favorables para la experiencia contemplativa. Puesto en términos científicos, lo que los maestros espirituales querían era llevar a sus discípulos a un estado alfa y mantenerlos allí, dándose cuenta intuitivamente del valor de este condicionamiento neurológico.

Pero quisiera hacer notar que, mientras que toda contemplación es probablemente alfa, no toda alfa es contemplación. Esto es importante. La contemplación es mucho más que un determinado tipo de onda cerebral, en ella hay una completa área de motivación, de fe, de gracia, y todo aquello que transciende la experimentación científica para entrar en la nube de lo desconocido. Volveré sobre esta dimensión misteriosa más adelante, ahora quisiera hacer algunas reflexiones sobre los experimentos efectuados en Tokio.

Tokio es un buen lugar para el estudio psicofisiológico de la meditación, puesto que allí se tiene equipo adecuado, científicos capaces y cooperadores maestros Zen.

Los principales experimentos fueron efectuados con practicantes de Zen, algunos con décadas de experiencia, otros con poca experiencia y algunos que practicaban por primera vez. Se les conectaron electrodos sobre las áreas frontal, parietal y occipital del cráneo. También se les examinó el pulso, la respiración, la relajación muscular y la resistencia eléctrica superficial de la piel, pero no necesitamos detenernos en eso.

Los resultados mostraron que en aquellos sin experiencia Zen, se registraron ondas beta con estallidos de alfa cuando los ojos estaban cerrados. En cambio, los maestros Zen entraron en alfa casi inmediatamente, inclusive aunque sus ojos estuvieran abiertos. Estas ondas alfa comenzaron en la zona frontal, desplazándose luego a las áreas parietal y occipital del cerebro, disminuyendo su frecuencia y aumentando su amplitud a medida que la meditación progresaba. En algunos casos se transformaron en rítmicas series theta. Después de la meditación, las ondas alfa continuaron por algún tiempo.

Además se observó que aquellos discípulos elegidos por el maestro como más adelantados concordaron más ajustadamente con este patrón. Había una clara correlación entre el gráfico del EEG y los años ocupados en zazen, lo que parece confirmar la correlación entre las ondas cerebrales y los estados psicológicos internos. Todos estuvieron de acuerdo en que uno de los más interesantes aspectos del experimento fue la aparición de largas series de ondas theta después de treinta o cuarenta minutos de meditación en los más adelantados. Esto parece ser un fenómeno cuyo exacto significado aun no es totalmente comprendido.

Un segundo experimento fue el llamado “experimento del click” por el Dr. Hirai. El EEG muestra que si una persona en alfa escucha un click o un ruido, el sobresalto causará bloqueo alfa y lo llevará de vuelta a beta. Pero si el click es repetido constantemente, la persona se acostumbrará y simplemente dejará de reaccionar. De acuerdo a esto, se podría esperar que los adelantados en zen estuvieran tan absortos en su práctica como para no escuchar el click en absoluto, o que se acostumbrarían a él inmediatamente. Pero la verdad es todo lo contrario. El practicante adelantado jamás se habitúa. El EEG muestra que su reacción al click es exactamente la misma cada vez que lo escucha. El extremadamente breve bloqueo alfa permanece por una fracción de segundo cada vez. Esto dice algo importante acerca de la consciencia Zen: muestra que el maestro siempre oye y ve con la misma frescura como si estuviera oyendo y viendo por primera vez. Para mí esto es hermoso y fascinante. Tenemos aquí una consciencia como la del niño, una consciencia llena de maravillas y que nunca pierde su asombro por la belleza del amanecer o por la caída de la flor de durazno.

Otro interesante experimento del Dr. Hirai es el que denomina “llamar por nombre”. Cuando el sujeto conectado al EEG entra en meditación Zen, el Dr. Hirai, o uno de sus colegas, pronuncia un nombre y observa las repercusiones en el EEG. En total tiene 131 nombres: el propio nombre del maestro, de su esposa e hijos, los nombres de Nixon, Cleopatra, Stalin, famosas estrellas de cine japonesas, personalidades de la TV, etc. La persona inexperta en Zen reaccionará de manera muy diferente según el nombre que escuche. El nombre de su esposa o seres queridos puede causar considerables vibraciones del EEG, mientras que los nombres de personajes pueden despertar una reacción muy pequeña. Pero en el caso de los experimentados e iluminados maestros Zen la reacción a cada nombre es exactamente la misma. Cualquiera que sea el nombre causa un infinitesimal bloqueo, seguido por el regreso a un profundo alfa. De esto el Dr. Hirai deduce que el maestro Zen no reacciona en absoluto con el contenido de la palabra escuchada, sino solamente con el sonido que choca en sus oídos.

Cuando conté esto a algunos de mis amigos, ellos expresaron cierto grado de desencanto: ¡Qué frío e insensible! Después de todo, dijeron, un hombre de carne y hueso debería reaccionar de forma diferente ante su esposa que frente a Stalin o Cleopatra. ¿Es este hombre capaz de amar o es indiferente al afecto humano? No obstante, yo creo que no es un asunto tan simple. No se trata que el maestro Zen no ame a nadie, sino más bien que no está apegado a nadie ni a nada. Está en un profundo estado de desapego a intereses personales, un estado de contemplación pura que no sólo es compatible sino necesario para el más elevado amor. En el trabajo contemplativo en sí, él no distingue entre amigo y enemigo, hermano y extraño. No quiero decir que vaya a cesar de sentir un afecto espontáneo hacia aquellos pocos que están especialmente cerca de él. Por supuesto que sí y con frecuencia también. Esto es perfectamente natural y legítimo. El punto que trato de establecer es que durante la contemplación todos son igualmente queridos para él, puesto que es Dios únicamente quien lo incita a amar. Ama a todos los hombres definida y desapegadamente en Dios, y los ama como se ama a sí mismo.

Después de lo ya dicho, nadie podría suponer que el Zen y el misticismo no son sino formas de autohipnosis. La persona en trance hipnótico no necesariamente entra en dilatados períodos alfa. Sus ritmos cerebrales son más o menos como los de cualquier persona en vigilia o trabajando. Tampoco se puede decir que el Zen es solamente una forma de sueño liviano. Es obvio que el practicante de Zen, como cualquier meditante, podrá dormitar de tiempo en tiempo; pero, si lo hace, habrá un cambio en el EEG.

Otra conclusión interesante es la que se puede hacer entre la consciencia Zen y la consciencia Yoga. Para el observador superficial, estas dos prácticas son exactamente lo mismo. Ambas son silenciosas, supraconceptuales, unificadas, sin imágenes, sin palabras, más allá del pensamiento. Además, en ambas
el meditante produce ritmos de alta amplitud alfa. Pero allí termina el parecido. Los experimentos con EEG han mostrado que, al producir un ruido el meditante Zen lo oye, si se hace destellar una luz, la ve, si se le clava un alfiler, lo siente. Esto es porque su meditación está mucho más conectada con el aquí y el ahora, con una total presencia en la realidad. En cambio, cuando el yogui entra en una muy profunda meditación, no escucha, no ve y no siente nada. Tanto es así que el Dr. Green dice: «el control de la atención alcanzado por el sujeto es tan intenso que ni siquiera las luces destellantes, el sonido del gong, vibraciones o el roce de tubos de ensayo calentados, podría romper el estado de concentración y producir bloqueo alfa».

El Dr. Elmer Green ha efectuado fascinantes investigaciones sobre las series alfa y theta en la Fundación Menninger en Kansas. El asocia la serie alfa-theta con lo que llamó «reverie», un estado de somnolencia que se produce cuando la mente va hacia el sueño o la inconsciencia y que se caracteriza por la presencia de imaginería hipnagógica como la de los sueños. Sus sujetos aseveran que esta imaginería es más vívida que la de los sueños, porque es más realista. Estas imágenes eran diferentes para cada individuo, pero compartían ciertas características. Eran imágenes similares a las soñadas, una imaginería hipnagógica que emergía como empujada por el viento, por decirlo así, sin intención consciente: vívidas visiones de gente, escenas, objetos conocidos o no por el sujeto. Eran cambiantes, como si se estuviera proyectando una serie de diapositivas en una exhibición privada en el teatro de la mente.

Parecería que la mente está llena de imaginería inconsciente de la que normalmente nada sabemos. Y ahora el propósito de los investigadores es hacerla consciente: llevar a la gente a un estado en el que – por así decir – el inconsciente sería iluminado en beneficio del consciente. En experimentos de laboratorio el Dr. Elmer usa ciertos estímulos para hacer que la gente se dé cuenta de la imaginería hinagógica latente en la mente. “Muchos informaron que, si no hubiera sido por los estímulos, no habrían sabido de estas imágenes. Un sujeto dijo que el estímulo provocó súbitamente en él un darse cuenta de pequeños cuadros presentes en su mente que él no sabía que estaban allí.”

En orden a darse cuenta de la imaginería hipnagógica, puede ser necesario producir varias ondas cerebrales al mismo tiempo. Esta parece ser la opinión del Dr. Green. Hablando de un swami a quien examinó, comenta: «Orando, el swami produjo ondas alfa, pero no dejó de producir beta. Y cuando produjo theta, tanto alfa como beta se mantuvieron cada una cerca del 50% del tiempo. Del mismo modo, cuando produjo delta, también produjo theta, alfa y beta, durante un porcentaje de tiempo relativamente alto. Probablemente, esto nos dice algo importante. Puesto que alfa es un estado consciente, puede ser necesario retenerlo cuando se produce theta, si se desea estar atento a la imaginería hipnagógica que a menudo está asociada con theta».

De esto obtenemos un fascinante cuadro de la mente humana llena de imaginería por mucho tiempo inconsciente, pero que puede ser llevada a la consciencia entrando en estado theta y recibiendo algunos estímulos para incrementar el darse cuenta de ello, y para asegurar que en el tiempo del estado theta los ritmos alfa y beta se mantengan.

Ahora esto puede perfectamente confirmar una técnica muy antigua para llevar a la gente a la iluminación. En el Zen el estímulo es la palmada en la cara o el grito o la palabra dura o alternativamente la suave caída de la flor de durazno o el sonido de la campana del templo. Como sea, normalmente es necesario un estímulo para hacer madurar la iluminación de una persona y hacerla consciente de lo que ya está en su mente. Porque está ya iluminado y el estímulo lleva a la superficie lo que estuvo allí todo el tiempo. Debería recordarse que, según una teoría budista, todos estamos ya iluminados por la posesión de la naturaleza de Buda ¿y acaso no dice el Génesis que el hombre fue creado a la imagen de Dios? Todo lo cual puede ser una clase de iluminación con la que el hombre nace. En cuanto al Nuevo Testamento, parece elevar el Bautismo a la categoría de gran iluminación. El entrenamiento espiritual sería el arte de guiar a una persona a la realización de lo que ya posee. Esto puede tener mucho que ver con la realización y comprensión consciente de la imaginería hipnagógica que llena la mente con su riqueza y profundidad.

Una cosa que le interesa al Dr. Green es la relación de esta imaginería theta hipnagógica con la creatividad. Es bien conocido que la creatividad de los poetas, artistas, escritores y científicos está frecuentemente ligada a los sueños o a estados similares al sueño. Todos hemos escuchado historias acerca de escritores que despiertan en la noche y garabatean furiosamente sus grandes intuiciones, o de matemáticos y científicos gritando “ ¡Eureka!” en el silencio de la noche o al momento del despertar. Elmer Green cita al químico Kekulé quien urgió a sus contemporáneos: “Caballeros, permitámonos aprender a soñar.”

Y esto no deja de tener relevancia para la meditación. No es del todo raro para la gente religiosa recibir profunda iluminación en esa zona crepuscular entre el despertar y el sueño, o a alguna hora de la noche. Es el momento en que la mente consciente está abierta a recibir comunicaciones de la prolífera matriz del inconsciente.

El Dr. Green visualiza la posibilidad de entrenar a la gente para la creatividad a través de theta. Gente talentosa puede aprender a desarrollarse en aquella área en la que son creativos mediante el aprendizaje del ingreso a los estados alfa-theta. Artistas y escritores frecuentemente buscan métodos para estimular la creatividad y aquí puede haber una respuesta. El Dr, Green escribe acerca de «desarrollar un programa de entrenamiento a través del cual los individuos podrían ser ayudados a desarrollar y mantener aquellos estados internos asociados con ritmos de baja frecuencia alfa y theta, en los que a menudo aparece imaginería hipnagógica, y desarrollar un método que nos capacite para llevar a alguien a un estado tal de atención enfocada que no sólo pueda informar de la imaginería sino que ojalá pueda aprender a manipularla de manera creativa».

Todo esto nos lleva a la importante y delicada pregunta: ¿hasta qué punto se podría desarrollar la meditación religiosa y la creatividad religiosa mediante el uso de la bio-retroalimentación? ¿Podrían los grupos religiosos utilizar estos mecanismos para enseñar a sus aspirantes el control mental, ayudándolos a producir series de alta amplitud alfa-theta? Debo confesar que mis sentimientos naturales quedan algo sacudidos por la idea; pero, al mismo tiempo, no puedo dejar de reflexionar una vez más sobre el desarrollo de la psicología profunda. Cómo se opuso a ella la gente religiosa para luego despertar a sus grandes posibilidades, al punto que hoy en día se usan frecuentemente los tests psicológicos para examinar candidatos a la futura vida monástica o contemplativa. Si los tests psicológicos son válidos y ayudan ¿por qué no también los tests neurofisiológicos? Si es cierto que los individuos alfa-productores son contemplativos por naturaleza ¿no sería buena idea descubrirlos lo más pronto posible? Quiero dejar en claro que no digo que la neurofisiología pueda decir la historia completa, como tampoco la psicología podría decirla, y supongo que los aspectos más profundos como la motivación, la fe, el amor y la gracia, nunca se mostrarán en el EEG. Pero, aceptando esto, ¿podríamos hacer uso de la bio-retroalimentación así como usamos la psicología?

En teoría, no veo nada en contra. Sólo la muy práctica dificultad de que hasta el presente la bio-retroalimentación aún no es una guía segura para la aptitud contemplativa de una persona. Pocos tendrían todavía la confianza de contar con ella como una norma segura para la toma de grandes decisiones. Pero, lo que nos reserva el futuro, nadie lo sabe. Es mejor que no escondamos la cabeza en la arena. Sería triste si la gente religiosa fuera indebidamente temerosa y a la defensiva frente a los descubrimientos y exploraciones del hombre moderno dentro de su mundo interior. Si son abiertos y positivos hacia las tendencias científicas, ellos podrán aprender mucho y podrán también ayudar a desarrollar y dirigir descubrimientos científicos para un mayor bien y una mayor realización humana.

William Johnston
Traducido y extractado por Carmen Bustos de Willian Johnston.- Silent Music
Harper & Row, Publishers San Francisco.- USA.

Fuente Blog: Yoga aprender por el cuerpo 21 de abril de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

La espiritualidad en el cerebro

Encuentro llevado a cabo en 2008 con el neurocientífico Francisco J. Rubia, además de médico, investigador, autor de numerosos artículos y libros de texto, docente y divulgador de los conocimientos actuales de su campo.

Entrevista

-¿Qué nos dice la neurociencia sobre el yo y el libre albedrío? ¿Pueden extrapolarse algunas de sus conclusiones al terreno legal, político, sociológico...?

-Hoy por hoy, lo que la neurociencia nos dice es que es muy posible que tanto el yo como el libre albedrío o la voluntad libre puedan ser una ficción cerebral, una más a las que el cerebro nos tiene ya acostumbrados. Respecto al yo, se suele decir que la vida humana está basada en tres grandes ilusiones: la ilusión del amor romántico, la ilusión del libre albedrío y la ilusión del yo. Sabemos que nada es permanente y, a pesar de ello, insistimos en la permanencia de esa construcción cerebral a la que llamamos yo y que suponemos no cambia a lo largo de toda la vida. En los Veda ya se dice que el yo es maya, o sea ilusión. El filosofo empirista, David Hume, decía que el yo es la suma de nuestras percepciones. Y hoy se pueden utilizar varios argumentos a favor de esa ilusión. En primer lugar, el desarrollo ontogenético, ya que ese yo aparece sólo tras algunos años de vida. En segundo lugar, que parece ser una construcción cultural, es decir, que la experiencia de nuestra propia persona depende del entorno cultural en el que esa persona se desarrolla. Y en tercer lugar, que ese yo no es indivisible, como lo muestra el caso de los enfermos con cerebro partido o escindido, donde existen dos yos diferentes, o en la enfermedad conocida como el trastorno de personalidades múltiples.

Por lo que respecta al libre albedrío, experimentos relativamente recientes, el último este mismo año, muestran que el cerebro se activa, cuando vamos a tomar una decisión, mucho antes de que tengamos la impresión subjetiva de libertad, o sea de decidir algo. Esta activación es inconsciente y puede llegar hasta los 10 segundos antes de la decisión. Por tanto, la impresión subjetiva de voluntad no es la causa de la activación cerebral, sino una consecuencia, al igual que la propia decisión.

Por lo que respecta a las consecuencias de estos hechos habría que decir que ya se está discutiendo, al menos en Alemania, la modificación del código penal. Si no somos libres, tampoco somos responsables, ni existe la culpabilidad, ni la imputabilidad, ni el pecado. Cualquier sociedad que se precie tendrá siempre que apartar de sí a los que no cumplan con las reglas que la misma sociedad ha establecido. Esto es lógico y también observable en animales que viven en sociedad y que están muy cerca de nosotros por su desarrollo cerebral. Pero lo que cambiaría es la imagen que tenemos de esos que trasgreden las reglas sociales. No seguiríamos considerándolos culpables. Por eso siempre he dicho que la neurociencia va a cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo.



-En su reciente obra sobre el sexo del cerebro expone con claridad las evidencias que se derivan de los actuales conocimientos neurocientíficos sobre las diferencias anatómicas y funcionales de los cerebros masculino y femenino. Esto, conjuntamente con lo que muestra la psicología evolucionista ¿no echa por tierra algunas de las teorías sociológicas más radicales sobre la igualdad de los sexos, tan en boga hoy en día?

-Por desgracia suele confundirse la igualdad de los sexos ante la ley, la igualdad de oportunidades, la igualdad de salario por el mismo trabajo y todas las conquistas sociales en las que la mujer aún no ha sido equiparada al hombre con la igualdad biológica que, simplemente, es inexistente. No lo digo yo, sino todas aquellas mujeres neurocientíficas que se han ocupado de este tema. Sabemos todavía muy poco sobre esas diferencias anatómicas y funcionales. Estos conocimientos se han acumulado muy recientemente, a finales del siglo pasado, pero parece ser que son confirmados una y otra vez por experimentos y yo supongo que nos queda aún mucho por descubrir. Si los comportamientos de hombres y mujeres, así como de los que se dicen pertenecientes al tercer sexo son distintos entre sí, lo lógico es pensar que las estructuras cerebrales que controlan estos comportamientos sean asimismo distintas.

-La religión parece ser un fenómeno natural, no únicamente cultural, como suponen algunos. ¿No queda esto de manifiesto con sus correlatos neuronales? ¿Cuál diría que es su razón de ser, los atributos que permitieron su selección, su origen evolutivo? ¿Hasta qué punto diría que es necesaria?

-Yo no diría que la religión es un fenómeno natural, sino social. Lo que parece natural es la espiritualidad, la sensación de trascendencia, o sea, lo que es hoy posible provocar por medios artificiales y siempre lo fue con técnicas activas, pasivas o por medio de sustancias alucinógenas. Es muy probable que esta experiencia espiritual que surge de estructuras cerebrales cuando son activadas experimentalmente, o de manera espontánea, o por un tipo especial de epilepsia, tenga que ver algo con la religión, al menos con sus comienzos. No parece casual que los fundadores de religiones hayan tenido esta experiencia. Ahora bien, la interpretación de estos resultados puede ser distinta, como expresé en mi libro "La conexión divina", ya que el creyente puede pensar en la intervención de Dios en el desarrollo de estas estructuras para que el ser humano pueda ponerse en contacto con Él. El no creyente puede considerar que ahí esté uno de los orígenes del pensamiento espiritual y religioso. Falta por saber, desde el punto de vista científico, evolutivo, el valor de supervivencia que estas estructuras pueden tener. Sobre este punto hay muchas hipótesis, ninguna todavía lo suficientemente convincente. Mitigar la angustia, dicen algunos autores, que produce la consciencia de la muerte. Consuelo en la aflicción. Pero también puede ser que sea producto accesorio de otras funciones, como algunos autores suponen lo sería de la sexualidad. La proximidad anatómica de estas estructuras con las que sustentan la sexualidad en el cerebro y las connotaciones sexuales de estas experiencias estarían a favor de esta hipótesis. Pero, por ahora, ninguna es totalmente convincente.

-¿Dónde ubicaría, filogenéticamente hablando, el nacimiento de la consciencia? ¿Y el de la consciencia de uno mismo?

-Tras la respuesta a esta pregunta hay una legión de neurocientíficos, filósofos, psicólogos evolutivos y un largo etcétera. Ni sabemos para qué sirve ni cuándo surge. Lo que sí sabemos es que cuando se dan situaciones de emergencia, el cerebro no confía en la consciencia, sino en estructuras cuya actividad es inconsciente. Respecto a la autoconsciencia, parece ser que la poseen otros animales aparte del ser humano, como el chimpancé, el delfín, la ballena y, últimamente, el elefante, porque todos ellos se reconocen a sí mismo ante un espejo. Gerald Edelman diferencia entre consciencia primaria y consciencia de la consciencia o consciencia de orden superior. La primera la poseerían muchos mamíferos, la segunda sería exclusiva del ser humano. Respecto a su origen, sigue siendo un misterio. Se sabe que determinadas estructuras del sistema nervioso son necesarias, aunque no suficientes. Este es el caso de la formación reticular o de las conexiones entre el tálamo y la corteza. Se supone que la consciencia está ligada a la actividad de la corteza cerebral, aunque no toda la corteza produce consciencia, como es el caso de la vía dorsal que va desde las áreas primarias de la visión al lóbulo parietal, o vía del "dónde" para la ubicación espacial de los objetos percibidos visualmente. Esta vía no es consciente.

-El dolor físico parece ser un mecanismo informativo bastante efectivo para mantenernos vivos y sanos. ¿Qué decir del dolor por la pérdida de un ser querido? ¿Qué explicación le daría? ¿Comparten estos dos tipos de dolor vías neuronales, tienen neurobiológicamente algo que ver uno con otro?

-Efectivamente el valor de supervivencia del dolor es obvio. Enfermos que no poseen la capacidad de sentirlo no viven mucho tiempo. Pero es cierto que el dolor no es sólo una sensación transmitida desde los receptores, llamados nociceptivos, al cerebro, sino que tiene un componente centrífugo, como muestran los casos de enfermos con miembros fantasma. Se supone que en todos los casos hay dos flujos sensoriales que interaccionan entre sí: uno que va desde la periferia al centro y otro del centro a la periferia. Esto explicaría por qué un dolor crónico es tan difícil de eliminar, a pesar de la sección de las vías que transmiten el dolor desde la periferia al centro. El dolor por la muerte de un ser querido no debería llamarse así, sino quizá aflicción, para diferenciarlo del dolor propiamente dicho. No se trata de la misma sensación, sino de un sentimiento interno producido por estructuras del sistema límbico ante determinadas desgracias.

-¿Cómo evoluciona el cerebro a lo largo de nuestras vidas? ¿Se puede decir que somos la misma persona en nuestras distintas edades?

-Ya he dicho anteriormente que el cerebro nos hace creer que sí, pero que no debe ser cierto. Hoy sabemos que el aprendizaje es capaz, incluso en el adulto, de modificar la microestructura cerebral, es decir, las conexiones entre las neuronas. Se supone que la macroestructura viene dada por herencia, pero la microestructura puede cambiar y no sólo para aumentar esas conexiones, sino también para que si no se usan, disminuyan. Los anglosajones lo expresan con la frase "use it or loose it", o lo usas o lo pierdes.

-Usted, que ha investigado con animales, ¿Qué nos puede decir sobre el trato que reciben estos por parte de los investigadores? ¿Qué opina del Proyecto Gran Simio?

-No puedo opinar sobre el trato en general a los animales de experimentación. Sólo sé que existen unas reglas que hay que cumplir para evitar el sufrimiento de estos animales y que estas reglas ahora son europeas y muy rígidas. Es posible que se haya abusado, sobre todo se discutía durante mi estancia en Alemania el maltrato que daban algunas empresas farmacéuticas a los animales de experimentación. Supongo que las normativas europeas se aplican ahora con toda severidad. En principio nadie puede estar en contra de un trato "humano" a animales que tienen un cerebro muy desarrollado. Pero también hay que tener en cuenta lo que los animales de experimentación han supuesto para el avance científico. El problema surge cuando la compasión por los animales se convierte en una ideología y en un arma arrojadiza para cualquier campaña. El argumento genético, por ejemplo, que los simios tengan un genoma muy semejante al nuestro, no es riguroso. El genoma de la cebolla es tres veces mayor que el genoma humano y hay plantas con un genoma 50 veces mayor. ¿Deberíamos, por ello, dejar de comer cebollas? Es cierto que parece que algunos simios, no todos, tienen autoconsciencia, pero no sabemos si es la misma que la humana. Yo restringiría la experimentación con chimpancés, a no ser que sea absolutamente imprescindible en beneficio del ser humano. Cerrar la puerta a cualquier experimentación, o sustituirla por ordenadores, como algunos fanáticos partidarios de la supresión total de la experimentación animal argumentaban en Alemania en los años 60, me parecería suicida y absurdo.

-La polémica naturaleza/cultura, en la neurociencia, ¿podría darse sutilmente entre los que creen en un cerebro organizado en módulos y los que creen que las funciones están muy distribuidas, entre los que piensan que hay una gran plasticidad neuronal y los que piensan que esta no es suficiente para permitirnos grandes cambios, entre psicologicistas y biologicistas? ¿dónde se ubicaría usted?

-Suelo argumentar que el planteamiento dualista herencia/medio ambiente es un planteamiento equivocado. Los genes, que son el resultado evolutivo de la interacción del organismo con su entorno, tienen que expresarse en un entorno apropiado. Sin un entorno parlante, la mejor gramática universal innata sería inútil, como se ha mostrado en niños criados por fieras que nunca hablaron bien. Por tanto, preguntarse qué es más importante, no tiene mucho sentido. También fruto de un pensamiento dualista es la antítesis localización de funciones/distribución de ellas por todo el cerebro. Generalmente, cuando se plantean estas antinomias, el tiempo suele dar la razón a ambas partes. Es evidente, y el sistema visual es un claro ejemplo, que existe la localización, pero también lo es que la visión, como función, está distribuida por muchas regiones del cerebro. Lo mismo ocurre con la plasticidad/rigidez de las estructuras cerebrales. Ya he dicho antes que la microestructura es maleable, como lo indican muchos experimentos, tanto en seres humanos como en otros animales. Si no, ¿cómo se explicaría el mayor tamaño del hipocampo en los taxistas londinenses, que tienen que ejercer la memoria espacial, función que necesita de esa estructura del sistema límbico? No entiendo muy bien la diferenciación entre psicologicistas y biologicistas, otra antinomia, cuando en realidad no hay más que cerebro y sus funciones.

Francisco J. Rubia es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Estudió Medicina en las Universidades Complutense y Düsseldorf de Alemania. Ha sido Subdirector del Hospital Ramón y Cajal, Vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid y Director General de Investigación de la Comunidad de Madrid.

Via: Webislam
Fuente Blog: Yoga aprender por el cuerpo 16 de mayo de 2011

miércoles, 20 de julio de 2011

Efectos de la Meditación en las Hormonas y los Neurotransmisores

La práctica de la meditación tiene efectos positivos evidentes y científicamente comprobados en la química del cuerpo humano. Entre los efectos químicos mas importantes esta la estimulación de hormonas importantes para el buen funcionamiento de un cuerpo salubre y lleno de vitalidad. Entre las hormonas que se estimulan se encuentran:


GABA: La Hormona de las Emociones

GABA es acido amino butírico gamma (gamma aminobutyric acid). Este es uno de los neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso central y es el mejor conocido como estabilizador de desordenes emocionales. Ansiedad, tensión, insomnio y epilepsias son algunas de las condiciones que se asocian a falta de niveles adecuados de GABA. En un estudio en la Universidad de Yale, se encontró que la gente que sufría desordenes de pánico, tenían un 22% menos GABA que las personas que no habían sufrido estos desordenes. Los adictos, incluyendo aquellos al alcohol, drogas, tabaco, cafeína, comida, juegos de azar e incluso adictos a comprar, todos tenían algo en común; no tenían suficientes niveles del neurotransmisor GABA.

DHEA: La Hormona del Sistema Inmune

Se sabe que bajos niveles de DHEA (Dehidroepiandrosterona) estan asociados a riesgos de ataques al corazón, diabetes, cáncer, osteoporosis, artritis reumatoide, obesidad y fatiga crónica. Esta hormona mejora la memoria, alivia las depresiones y causa una mejoría significativa tanto en la salud física como psicológica. Por último, muchos científicos han estado convencidos que esta hormona apoya grandemente al sistema inmunológico y que una deficiencia de la misma es la causa del colapso del sistema inmune en los últimos años de vida de las personas. Esta también mejora el sueño, y parece reducir el estrés y aumenta el libido sexual en algunas personas.

Melatonina: La Hormona del Sueno

Melatonina es una hormona desarrollada por la glándula pineal ubicada en el mismo centro del cerebro. Esta es creada por el aminoacido triptofan (tryptophan). Los niveles de melatonina en la sangre aumentan al momento de dormir y su función es permitir un descanso corporal al dormir. Las personas con mucho stress tienen muy bajos niveles de esta hormona. Científicos han indicado que este es un poderoso antioxidante. Las personas que tienen problemas de dormir o que no concilian el sueno muy fácilmente, por lo general, tienen bajos niveles de melatonina.

Serotonina: La Hormona de la Depresión

La serotonina es uno de los neurotransmisores y neuropeptidos más importantes que influencian tanto las emociones como el comportamiento de las personas de muchas maneras. Muy bajos niveles de serotonina se asocian a depresión, obesidad, insomnio, narcolepsia, apnea del sueno, dolores de cabeza y migrañas, síndrome premenstrual y fibromialgia. Esta hormona es utilizada en los tratamientos de desordenes relacionados a ansiedad y depresión. Entre los medicamentos mejor conocidos que aumentan los niveles de esta hormona se encuentran Prozac, Paxil y Zoloft.

Endorfinas: La Hormona del Dolor

Se considera que la práctica de la meditación ayuda a aumentar los niveles de endorfinas. Que son las endorfinas? Las endorfinas caen bajo una categoría de neurotransmisores que son creados por el cuerpo y utilizadas internamente como un "asesino del dolor". Estos compuestos de endorfinas dan la sensación de quitar el dolor y mantenernos felices y saludables. Se cree que reducen la presión arterial y se han asociado a la lucha contra el cáncer. Las endorfinas son mejor conocidas y producidas por las personas que hacen ejercicios frecuentemente. Adicional, las endorfinas son extremadamente beneficiosas y permiten tener una sensación de sentirse bien.

HGH: La Hormona de Crecimiento y el Envejecimiento

El HGH, mejor conocido como la Hormona de Crecimiento, es una hormona que por lo general el cuerpo produce de forma natural. Esta hormona permite el crecimiento del cuerpo desde la niñez y sostiene los tejidos y órganos a lo largo de la vida. Comenzando en los 40s, la glándula pituitaria, una glándula del tamaño de un gandul, localizada en la base del cerebro, que es la que se encarga de producir la hormona de crecimiento, comienza a reducir la producción de la hormona gradualmente. La reducción de esta hormona HGH causa fragilidad que viene por lo general como consecuencia del envejecimiento de la persona y reduciendo así la densidad de los huesos, la masa muscular, aumentan los niveles de grasa en el cuerpo, debilita las contracciones del corazón, baja la autoestima y motivación y reduce la capacidad de la persona a hacer ejercicios.



Cortisol: La Hormona del Estrés

Mientras las hormonas arriba descritas necesitan estar en altos niveles en el cuerpo, la hormona cortisol es la excepción. Es la contraparte de la serotonina y la HGH, que ayuda a reducir el stress y reducir el envejecimiento, correspondientemente. El cortisol es una hormona de aceleración degenerativa, lo que significa que hace que la persona envejezca más rápidamente, especialmente aquellas con altos niveles de estrés. Se ha encontrado que niveles altos de cortisol en el torrente sanguíneo tiene los siguientes efectos: reducción en la densidad de los huesos, aumenta la presión arterial, suprime las funciones de la tiroides, debilita el desempeño cognitivo, causa estrés crónico, crea desbalances en el azúcar tales como hiperglucemia, reduce el tejido muscular, baja el sistema inmunológico y las respuestas inflamatorias del cuerpo, aumenta la grasa abdominal, que es relacionada con diferentes problemas de salud mayores que la grasa depositada en otras áreas del cuerpo, ataques al corazón, infartos, aumento en los niveles altos de colesterol malo (LDL) y reducción de los niveles del colesterol "bueno" (HDL), que concluyen en otros problemas de salud. En otras palabras, demasiado cortisol es dañino.

Balance PH, Meditación y Enfermedades

Recuerda usted la escala PH en la clase de química de su secundaria? Esta escala va de 0 al 14, donde 0-7 = acido, 7 = neutral, y 7-14 = alcalino. Sabia usted que todas las personas con enfermedades, desde diabetes hasta cáncer (especialmente esta ultima) tienen un PH acido? Cientificos han comprobado que solo haciendo una practica de meditación regularmente, sin cambios en ejercicios o dietas, pueden aumentar los niveles PH del cuerpo a niveles saludables.

Via:joseantoniosha

Fuente: Blog: Yoga aprender por el cuerpo

miércoles, 13 de julio de 2011

M.I.T: explicación para los efectos analgésicos de las técnicas de meditación

Los resultados de estudios previos indican que practicar la meditación con regularidad puede ayudar a aliviar algunos síntomas en personas que sufren de dolores crónicos. Pero los mecanismos neuronales subyacentes en ese alivio no estaban claros. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard ha descubierto una posible explicación para este fenómeno.

En un nuevo estudio, estos investigadores han comprobado que las personas que durante ocho semanas fueron entrenadas para la meditación, resultaron ser más capaces de controlar un tipo específico de ondas cerebrales, las ondas alfa.



Hay varios tipos diferentes de ondas cerebrales que ayudan a regular el flujo de información entre las neuronas, de manera similar a cómo las emisoras de radio transmiten por frecuencias específicas.

Las ondas alfa, las examinadas en este estudio, fluyen a través de las células de la corteza cerebral, donde la información sensorial es procesada. Las ondas alfa ayudan a suprimir la información sensorial irrelevante o que nos distrae de lo verdaderamente importante.

Para este estudio, los investigadores reclutaron a 12 individuos que nunca habían practicado la meditación. La mitad de los participantes fueron entrenados en una técnica llamada MBSR durante un período de ocho semanas, mientras que a la otra mitad se les pidió que no meditasen.

Los investigadores escanearon el cerebro de los sujetos antes de comenzar el estudio, transcurridas tres semanas desde el inicio del mismo, y al final del periodo de ocho semanas.

A las ocho semanas, los sujetos que habían sido entrenados para practicar la meditación mostraron grandes cambios en el tamaño (amplitud) de sus ondas alfa cuando se les pedía que prestaran atención a, por ejemplo, una parte de su cuerpo. Estos cambios en el tamaño de las ondas también se produjeron más rápidamente en las personas que practicaban la meditación.

Los participantes en este estudio no sufrían de dolores crónicos, pero, según Christopher Mooreque en las personas que sufren de dolor crónico y encuentran alivio del mismo al practicar la meditación, esos efectos beneficiosos pueden provenir de su habilidad aprendida para, esencialmente, reducir el nivel de intensidad de las señales de dolor.

Por otra parte, los sujetos entrenados en la meditación también declararon sentir menos estrés que quienes no hicieron meditación.

VIA :Noticias de la ciencia.com

Fuente: Blog: Yoga aprender por el cuerpo 4 de junio de 2011

sábado, 13 de junio de 2009

Cognición incrementada

El siguiente artículo se publicó en el Blog Neurpophilosophy el 21 de julio de 2007, a continuación traduzco algunos fragmentos, el artículo completo en inglés lo pueden consultar haciendo clic en el título de este artículo.

Vivimos en una época en la que estamos abrumados por la información que obtenemos de fuentes múltiples, como Internet, la televisión y el radio. Usualmente no le podemos prestar nuestra atención total a ninguna fuente de información, sino que en cambio les prestamos “atención parcial continua” a todas ellas al brincar de una a otra constantemente. Las limitaciones del proceso cognitivo,, particularmente, la atención y la memoria funcional, establecen un techo a la capacidad del cerebro para procesar y almacenar información. Estos son los procesos en los que se están enfocando algunos investigadores para mejorarlos con una cognición incrementada, un campo que esta surgiendo que se propone usar la tecnología de las computadoras mara aumentar el rendimiento humano en algunas tareas superando los cuellos de botella en ciertos procesos como la atención y la memoria.

En tanto que las interfaces computadora-cerebro le permiten a la gente controlar varios aspectos de su entorno, la meta de la cognición incrementada es determinar el estado cognitivo de las personas para poder mejorarlo. La cognición aumentada tiene muchas aplicaciones militares potenciales, y los que la proponen prometen que también mejorará considerablemente la productividad en el entorno de trabajo. Por eso, la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa (DARPA por sus siglas en inglés) está llevando a cabo investigaciones en esa área y corporaciones como Microsoft también muestran interés in financiar las investigaciones. La investigación utiliza un enfoque de tres puntos, en la que los avances de la ciencia cognitiva y neuronal se combinan con las tecnologías de información de la industria y las escuelas para desarrollar tecnologías para incrementar las capacidades de la cognición humana

Atención.

Antes de que se pueda procesar la información en la memoria funcional, primero debe ser atendida por los sentidos, que son las ventanas a través de las que el cerebro percibe su entorno. Por atención entendemos enfocarse en un aspecto en particular del entorno mientras se ignoran los otros. Los psicólogos todavía tienen que encontrar una mejor definición que la que propuso William James a finales del siglo XIX.

“... la atención es... que la mente tome posesión de forma clara y vívida, de uno de los que parecen ser variso objetos o trenes de pensamiento simultáneamente posibles. Implica el retaerse de algunas cosas para poder manejar otras con efectividad.”

Al estar unida muy de cerca con la percepción, la atención forma la base de todos los otros procesos cognitivos, y es tal vez, la mas extensamente estudiada de todos ellos. Con una cognición incrementada, los investigadores esperan optimizar la distribución de la atención e integrar fuentes de información múltiples para que los datos puedan ser utilizados con mayor eficiencia...

Memoria

Los mecanismos por medio de los cuales el cerebro genera recueros todavía son elusivos, aunque estudios en pacientes con daños cerebrales han hecho que los psicólogos cognitivos desarrollen varias teorías. Dentro de estas teorías, la memoria usualmente se subdivide en varios procesos distintos pero interrelacionados. Atkinson y Shiffrin desarrollaron un modelo de gran influencia en la década de los sesentas, concibiéndola en términos de memoria de corto plazo y memoria de largo plazo. De acuerdo a este modelo, toda la información primero debe pasar por la memoria de corto plazo antes de ser transferida a la memoria de largo plazo. La memoria de corto plazo puede almacenar una cantidad limitada de información por unos cuantos segundos. No queda claro exactamente como se hace la transferencia de la memoria de corto plazo a la memoria de largo plazo, pero Atkinson y Shiffrin proponen que la información necesita “ensayarse” para poder consolidarse y almacenarse en la memoria de largo plazo. Hasta donde sabemos, la capacidad el cerebro humano para almacenar recuerdos de largo plazo es infinita.

El modelo “modal” de la memoria de Atkinson y Shiffrin se confirma con el estudio de pacientes con varios tipos de amnesia. Un paciente amnésico famoso es conocido como H.M:, que fe descrito por Brenda Milener. Para poder aliviar los severos síntomas epilépticos de H.M. Los cirujanos practicaron excisiones bilaterales en los lóbulos temporal y medial del cerebro. El procedimiento implicó la extirpación de partes del hipocampo y tuvo consecuencias importantes. Como resultado de la cirugía, H.M: se volvio profundamente amnésico – no podía almacenar ningún recuerdo nuevo, aunque aquellos recuerdos que se habían formado antes de la cirugía permanecieron intactos...

La condición de H.M se conoce como amnesia anterógrada (la falta de habilidad para codificar nuevos recuerdos). Los pacientes con amnesia retrógrada exhiben la situación de H.M al revés, la memoria de corto plazo permanece intacta pero la memoria de largo plazo se ve afectada....

Los experimentos han mostrado que la memoria de corto plazo puede almacenar 7 (más o menos 2) informaciones. Esté límite superior de la cantidad de información que se puede almacenar en la memoria de corto plazo se puede incrementar mediante un simple proceso llamado “aglomerar”. Como ejemplo, trata de recordar esta cadena de 15 letras: OACBNHLDACBLCNB. A la mayor parte de la gente le resulta muy difícil ejecutar esta prueba de memoria. Sin embargo, si se recuerdan las 15 letras como una serie de inciales bien conocidas (ABC, BBC, CNN, DHL, AOL), es mucho más fácil recordarlas.

En la década de los ochenta, Baddeley y Hitch propusieron el término “memoria funcional” para describir el almacenaje y la manipulación temporal de información durante la ejecución de una tarea o la resolución de un problema. Baddlelt además sugirió el término “círculo de articulación” para la repetición verbal rápida de información que se debe recordar. En principio el círculo de articulación es muy similar al proceso de ensayo que Atkinson y Shiffrinn sugieren que es necesario para que los recuerdos pasen de la memoria de corto plazo a la de largo plazo. De hecho, la relación entre la memoria de corto plazo y la memoria funcional no es clara. Algunos investigadores consideran que son lo mismo, mientras que otros consideran que son procesos distintos pero relacionados.




Aunque ha habido trabajos recientes con drogas para aumentar la memoria funcional, las investigaciones acerca de como pude funcionar la cognición incrementada son virtualmente inexistentes. Así es que, ¿como piensan los que proponen la cognición aumentada que incrementará la capacidad de la memoria humana? De acuerdo con Dylan Schmorros, director del programa de Cognición Incrementada de DARPA:

“... sorteará las limitaciones humanas fundamentales al desarrollar ambientes de trabajo que harán que sea más fácil para las personas codificar, almacenar y recordar la información que se les presenta y desarrollará interfaces que son sensibles al contexto presentando el material en relación con el contexto en el que se encuentra. Esto se lograra incrustando información en contextos distintivos, habilitados con imágenes y multisensoriales, para proporcionar ganchos de memoria que activen naturalmente la mente humana.”


Parece ciencia ficción, pero la realidad es que los estudios que se han venido desarrollando en las últimas décadas acerca del funcionamiento de la mente, por medio de imágenes computarizadas, han permitido conocer más del funcionamiento del cerebro en los últimos cincuenta años que todo lo que se llegó a conocer en miles la historia de la humanidad y de la ciencia.

Estos descubrimientos están llevando a desarrollar estudios para “mejorar” las capacidades del ser humano mediante interfaces con dispositivos electrónicos. Aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo y desafortunadamente se esta priorizando su desarrollo para usos militares. Sólo el tiempo dirá si esto es realmente posible y benéfico para la humanidad, si los descubrimientos se utilizan, no para fines bélicos, sino para el desarrollo humano.

Sabemos ahora que el cerebro humano se ha desarrollado mediante el proceso evolutivo, se dice ahora que su tamaño es el doble de los primeros homínidos. Y aunque se pretende mejorarlo por medio de drogas y dispositivos electrónicos, ¿no hay otra forma de hacerlo?

¿Acaso no se están “descubriendo” en el occidente, paralelamente con estos descubrimientos “científicos modernos”, conocimientos y técnicas utilizadas por las civilizaciones antiguas, por las culturas milenarias, precisamente con estos mismos fines?

¿Acaso, el yoga y la meditación no son algunas de las técnicas que se pueden aplicar para mejorar el rendimiento de nuestras mentes? ¿Acaso no es posible que mediante estas técnicas encontremos un respiro en esta loca carrera hacia la tecnificación que nos permita ser mejores seres humanos?

miércoles, 10 de junio de 2009

Plasticidad cerebral

El siguiente artículo su publicó el 16 de marzo de 2008 en el Blog Neurophilosophy, a continuación traduzco algunos fragmentos, el artículo original en inglés lo pueden consultar haciendo clic en el título se este artículo.

Plasticidad cerebral es un término que a la persona común le suena raro, para los que la palabra plástico evoca imágenes de recipientes de tupperware o de envolturas para comida. Entre los neurocientíficos, sin embargo, la plasticidad cerebral se refiere a la habilidad del cerebro para cambiar, para mejorar o empeorar, durante la vida. Es un proceso personal increíblemente importante: a definir nuestro desarrollo cerebral, le da forma a cada una de nuestras personalidades únicas.

La plasticidad cerebral es un concepto aue al mimo tiempo es muy simple y extraordinariamente complejo. Que el cerebro no está estático, que responde a las circunstancias, a nuevos aprendizajes, es relativamente fácil de comprender. Cómo y por qué lo hace es algo un poco más complicado, es algo que están estudiando los científicos.

El cambio físico.

La plasticidad cerebral es un proceso físico. La materia gris realmente se puede reducir o aumentar, las conexiones neuronales se puede forjar y refinar o (de manera opuesta) debilitar y cortarse. Los cambios en el cerebro físico se manifiestan como cambios en nuestras habilidades. Por ejemplo, cada vez que aprendemos un nuevo paso de baile, refleja un cambio en nuestros cerebros físicos: nuevos “cables” (rutas neuronales) que le dan instrucciones a nuestros cuerpos acerca de cómo ejecutar el paso. Cada vez que olvidamos el nombre de alguien, también refleja un cambio cerebral - “cables” que alguna vez estuvieron conectados al recuerdo se han degradado o incluso se han cortado...

Crecimiento y decline

A menudo la gente piensa que la infancia y las primeras etapas de la vida adulta son una época de crecimiento cerebral – la persona joven constantemente aprende cosas nuevas, se embarca en aventuras nuevas, muestra un espíritu inquisitivo y explorador. De manera opuesta, la etapa de ser adulto mayor se considera como una época de decline cerebral, cuando la gente se vuelve más olvidadiza, menos propensa a buscar nuevas experiencias, más “hecha a su manera”.

Pero lo que han mostrado las investigaciones recientes es qué, bajo las condiciones adecuadas, el cerebro más viejo también puede crecer. Aunque cierta maquinaria cerebral tiende a declinar con la edad, hay ciertos pasos que la gente puede dar para lograr la plasticidad y volver a vigorizar es maquinaria. Solamente tenemos que “ejercitar” el cerebro de manera adecuada... La clave – y el reto – estriban en identificar que mecanismos cerebrales buscar y cómo ejercitarlos efectivamente...

La revolución de la plasticidad.

La creciente comprensión y el interés en la plasticidad cerebral está impulsando una revolución en la salud y la ciencia del cerebro. Además del trabajo que se está haciendo en Posit Science, los científicos en instituciones de todo el mundo están empezando a contemplar las terapcias con base en la plasticidad para el tratamiento de un amplio espectro de otros problemas cognitivos. Finalmente, los programas con base en la plasticidad cerebral pueden ayudar a que los esquizofrénicos mejoren sus síntomas y vivan vidas más normales. Los músicos afectados por la distonia focal pueden aprender a volver a tocar, sin dolor. La gente con problemas cognitivos leves o en las primeras etapas del Alzheimer pueden detener el avance de sus enfermedades. Los pacientes de cáncer cuya habilidad para funcionar ha sido impedida por los efectos cognitivos duraderos de los tratamientos de quimoterapia pueden volver a ser ellos mismos otra vez. Las victimas de infartos o daños traumáticos en el cerebro pueden volver a aprender habilidades que consideraban perdidas para siempre. La lista continúa...




Todo lo que aprendemos a hacer, todas nuestras reacciones, tanto físicas como emocionales, todos nuestros recuerdos, se encuentran almacenados en nuestro cerebro. No se almacenan en una sola neurona, sino que casa aprendizaje, cada recuerdo, cada reacción, cada respuesta emocional se subdivide en miles, decenas de miles de partes que se almacenan en neuronas individuales que se conectan entre sí y forman un “camino neuronal”.

La plasticidad del cerebro es precisamente lo que nos permite cambiar. Ya que si hemos aprendido algo, si hemos aprendido a reaccionar con ira ante una situación, con compasión ante otra, estos caminos se quedan grabados en nuestros cerebros y cuando nos damos cuenta de que una conducta, o un aprendizaje cualquiera, ya no nos sirve, no es bueno o simplemente queremos cambiarlo, empezamos a establecer un nuevo “camino neuronal” con el nuevo aprendizaje, con la nueva conducta, con la nueva reacción.

Esto no quiere decir que se pueda cambiar inmediatamente de un camino a otro, tenemos que recordar que forjar el primer camino para que se grabara en nuestras mentes se llevo su tiempo. Cuando se aprende a correr cuando uno es niño, no se hace de la noche a la mañana, se lleva un tiempo, primero hay que aprender a caminar, luego a trotar para finalmente aprender a correr. Y durante este aprendizaje nos caemos una infinidad de veces, en lo que nuestros músculos aprenden a seguir las instrucciones, nos tropezamos y caemos una y otra vez.

Si más adelante en nuestras vidas, queremos ser corredores olímpicos, no obstante que ya sabemos correr, debemos aprender otra forma de correr, una forma que nos permita alcanzar la máxima velocidad, o tener la máxima resistencia para correr un maratón. Y muchas veces esto implica “olvidar” lo que ya sabíamos, implica desechar un aprendizaje anterior y reemplazarlo con uno nuevo, y esto se lleva tiempo, incluso posiblemente más tiempo que el que nos tomó aprender la primera vez, porque ahora no solo debemos aprender sino también olvidar. Debemos aprender a no tomar el camino que siempre tomábamos y que ya conocíamos, debemos aprender a tomar el nuevo camino que hemos escogido y que todavía no conocemos bien, por lo tanto dudaremos en tomarlo, tropezaremos y caeremos. Pero finalmente, con la practica, después de incontables repeticiones, nos aprenderemos el nuevo camino, tan bien o mejor que el anterior, y entonces aparentemente sin darnos cuenta, olvidaremos el anterior.

Y lo mismo sucede con otras conductas, con las reacciones emocionales, si queremos cambiar nuestra forma de responder ante ciertos estímulos, debemos forjar un nuevo camino, lleno de tropezones y caídas, pero que si perseveramos finalmente dominaremos.

viernes, 8 de mayo de 2009

La dieta en la evolución del cerebro

El siguiente artículo se publicó originalmente en inglés en el blog “Neruophilosophy” el 18 de septiembre de 2007.

A continuación traduzco algunos fragmentos:

En algún momento en el pasado distante, se dio un aumento dramático en el tamaño del cerebro de nuestros antecesores homínidos. Desde hace aproximadamente dos millones de años hasta el presente, el volumen del cerebro en el linaje homínido ha crecido con un factor de 3.5: el cerebro del Homo erectus tenía un volumen aproximado de 400 mililitros, mientras que el de los humanos modernos es aproximadamente 1,400 ml.

...Qué impulsó este aumento de tamaño del cerebro (o “encefalización”) todavía es tema de debate entre los antropólogos, los biólogos evolutivos y los neurocientíficos.

...Tradicionalmente se creía que nuestros ancestros evolucionaron un cerebro mayor para darle cabida al lenguaje y al uso de herramientas. Pero en años recientes, varias teorías se han enfocado en el papel de la dieta en la evolución del cerebro humano. Durante el curso de la evolución humana, se dieron cambios en la dieta debidos al control del fuego, a la domesticación de plantas y animales y al desarrollo y dominio de la tecnología de las herramientas de piedra.

...De acuerdo con una teoría, el aumento del consumo de carne en nuestros ancestros les proporcionó la energía necesaria para la expansión del cerebro. Otra sostiene que un cambio a una dieta rica en mariscos y pescados hubiera proporcionado los ácidos grasos poli-insaturados que, al incorporarse en las membranas celulares nerviosas, habrían hecho que el cerebro funcionara con mayor eficiencia.

...Y ahora, un estudio publicado en Nature Genetics agrega los tubérculos con almidón al bufet de comidas que pueden haber contribuido a la expansión del cerebro humano.

...En este nuevo estudio, que fue dirigido por George Perry de Arizona State University y Nathaniel Dminy de University of Califrona, Santa Cruz, un gen humano llamado AMY1 fue investigado. Este gen codifica una enzima llamada amilasa salival, que descompone el almidon en glucosa, que es la única fuente de energía de las células nerviosas.

...El gen AMY1 es inusual, en tanto que la cantidad de copias varía ampliamente entre distinas poblaciones. Por lo tanto los investigadores determinaron el número de copias del AMY1 en poblaciones con una dieta rica en almidones y la compararon con la cantidad de copias en las poblaciones con una dieta baja en almidones.

...Sin embargo, el vínculo entre la dieta y la evolución es indirecto. Las implicaciones de los descubrimientos son que un aumento en el número de copias del gen AMY1 en nuestros ancestros les permitió digerir el almidón con más eficiencia, proporcionando la energía necesaria para la expansión del cerebro. Sin embargo, es imposible concluir que el adoptar una dieta rica en almidón fue un evento tan importante en la evolución humana.

Referencia:
Perry, G. H., et al. (2007). Diet and the evolution of human salivary amylase gene copy number. Nat. Genet. doi: 10.1038/ng2123


Vemos en este tema de la alimentación como factor de la evolución varias teorías. Que si el consumo de carne influyo en el aumento del tamaño del cerebro, que si fue el consumo de pescado y mariscos o como en este último caso, el consumo de almidones.
Considero que el problema estriba en que la mayoría de los investigadores y científicos modernos se han enfocado en tratar de demostrar una teoría, su teoría, por sobre todas las demás teorías desarrolladas por otros científicos e investigadores.

Cada uno defiende su teoría como la única verdadera, o sí no la única, sí la que tiene más peso en el desarrollo. No se parece esto acaso al concepto de las religiones modernas del mundo occidental, en el cada una reclama ser la poseedora de la verdad absoluta, por sobre todas las demás.

Este tipo de maneras de pensar excluyentes, a mi juicio, es un factor que si bien no se puede decir que ha detenido el avance de la ciencia, si lo ha demorado de alguna manera.

Se nos olvida que todo está relacionado, que nada es independiente, que todo tiene una causa y un efecto y que todo tiene un origen dependiente.

No sería mejor decir que el aumento en el tamaño del cerebro de los homínidos en los últimos dos millones de años se debe al consumo de carne, al consumo de pescados y mariscos, al consumo de almidones, a las relaciones afectivas, al entorno social, al medio ambiente, etc.

Me resulta más lógico pensar en todos éstos factores, como eslabones de una cadena que llevan desde nuestros predecesores en la evolución, hasta el ser humano actual.

sábado, 2 de mayo de 2009

Como opera el cerebro contra el olvido

El siguiente artículo se publicó originalmente el el blog “Calidad de vida, salud y nuevas tecnologías.

Lo reproduzco ahora en relación al articulo que publiqué el día 28, “La magia de la consciencia”

En éste artículo hablo de cómo la mente sustituye la realidad por patrones que tiene almacenados en la memoria, y bueno, una parte importante de la memoria es cómo recordamos las cosas.

Éste es el artículo:

de calidad de vida, salud y nuevas tecnologías de Eqpo Edtrl

Expertos comprobaron que las conexiones neuronales sólo quedan inactivas y no se degradan.
Científicos del Instituto Max Planck de Neurobiología en la ciudad alemana de Martinsried, justificaron la afirmación de que "uno no olvida cómo nadar" mediante el funcionamiento de las estructuras cerebrales.

Según el estudio que publica la revista "Nature" en su versión online, las prolongaciones de las células nerviosas del cerebro, conocidas como neuritas o axones, son responsables del fenómeno de que volver a aprender algo olvidado sea mucho más fácil que hacerlo desde cero.

En los procesos de aprendizaje, las neuronas desarrollan neuritas para conectarse. Cada axón conecta a la célula de la crece con sus vecinas, constituyendo zonas de contacto donde se produce el intercambio de información, designado "sinapsis".
Los científicos descubrieron que estas conexiones, a diferencia de lo que se suponía hasta hace poco, no son degradadas por la falta de uso, sino que en general sólo quedan inactivas, interrumpiéndose la transmisión de información.

"Dado que es posible que las experiencias vuelvan a usarse, el cerebro parece mantener por así decir en reserva algunas de las conexiones", explicó el director del equipo, Mark Hübener. Eso haría mucho más fácil volver a aprender, ya que las conexiones nunca desaparecen del todo.

Por eso los nadadores, incluso tras años de no sumergirse, no necesitan más que una breve ejercitación para volver a sentirse como peces en el agua.


Cada vez es mayor la cantidad de información que bombardea nuestros cerebros, por lo tanto debemos tener mecanismos para manejar tal cantidad de información. Y el cerebro los tiene.

Tiene mecanismos por medio de los cuales “olvida” aquello que de alguna manera que todavía no sabemos cómo lo hace, etiqueta como “no importante”, “intrascendente”, o algo así. Esta información en realidad no se “olvida”, no se pierde, sino que queda almacenada en alguna parte de nuestros cerebros, esperando a que sea llamada, recordada, por medio de alguna acción que dispara esos “recuerdos ocultos”.

Esta información acerca de la memoria también se relaciona con el artículo “Meditación Zen 10” que publiqué el día 30 de abril. Ya que en el caso de la meditación o del yoga, cómo en el de la natación a la que se refiere el artículo, una vez que se ha practicado no se olvidan, y si dejamos de practicarla por un periodo más o menos largo, cuando retomemos la práctica nos daremos cuenta de que es “facil recordar” las asanas o las técnicas de meditación ya que estas conexiones sinápticas no se desbarataron del todo, sólo quedaron inactivas y con un poco de práctica se reactivan nuevamente.

martes, 28 de abril de 2009

La magia de la consciencia

El siguiente artículo se publicó en el New York Times el 21 de agosto del 2007 y su autor es George Johnson. El artículo original se publicó en ingles. A continuación presento la traducción de algunos fragmentos

La Asociación del Estudio Científico de la Consciencia sostuvo su reunión anual en el Hotel Imperial Palace en Las Vegas.

Después de dos días de presentaciones de científicos y filósofos que especulaban en cómo la mente interpreta y malinterpreta la realidad, ahora era el turno de los profesionales, James (El Sorprendente) Randi, Johnny Thompson (El Gran Tomsoni), Mac King y Teller; magos que habían dominado intuitivamente algunas de las lecciónes que se estaban aprendiendo el laboratorio acerca de los límites de la cognición y la atención

Apollo, con el poder de su mirada y el movimiento de su mano, volteaba mi atención como una lámpara de cuello de ganso, para que siempre estuviera enfocada en la dirección equivocada Cuando parecía estar dirigiéndose a mi bolsa izquierda estaba sacando algo de la derecha. Al final del acto, el público aplaudió cuando él me entregó mi pluma, algunos recibos y billetes de a dólar arrugados y mi grabadora digital, que había estado funcionando todo el tiempo. No mi reloj había desparecido hasta que él se lo quitó de su propia muñeca.

Así como guardan los secretos de los detalles específicos de sus trucos, los magos estaban tan ansiosos como los científicos cuando se trataba de hablar de las ilusiones cognitivas que se disfrazan como magia: que disfrazan una acción como otra, que insinúan datos que no están ahí, que se aprovechan de cómo el cerebro llena los huecos, haciendo suposiciones, como lo decía el Sorprendente Randi, y las confunden con los hechos.

Teller nos dio esta definición de magia: “La vinculación teatral de una causa con un efecto que no tiene fundamento en la realidad física, pero que, en nuestrso corazones, debería.”

El hemisferio izquierdo del cerebro, como lo dice en Dr. Gazzaniaga, es el conspirador, que inventa historias constantemente. Pero el mió se quedó mudo momentáneamente cuando, después de su conferencia, pasé a través de una puerta en el Hotel Casino Venetian Resort y entré en una simulación con clima artificial del Gran Canal de Venecia. Mis ojos fueron atraídos hacia arriba a la sorprendente ilusión de un cielo y lo que yo decidí que deberían ser cuervos volando en las alturas. Al observar con más cuidado, mi cerebro desechó esa teoría, y vi que las alas curvas negras eran las orillas de discos, tachuelas gigantes que sostenían el techo. Después me dijeron que eran rociadores contra incendios.

El Dr. Van Gulick había venido a la conferencia a hablar acerca de los qualias, la sensación curda y subjetiva que tenemos de los colores, los sonidos, los sabores, lo que tocamos y los olores. El crujido de la costra de un pan, la sensación deslizante de una pasta, un asunto que les preocupa los filósofos es en donde encajan estas experiencias personales dentro de una teoría puramente física de la mente.

Como los físicos, los filósofos juegan con esos asuntos haciendo experimentos del pensamiento. En un documento reciente, Michael P. Linch un filósofo en laUniversidad de Conncecticut juega con la idea de un “carterista fenoménico” una criatura imaginaria, como Apolo el ladrón, que distrae tu atención mientras te quita tus qualias, convirtiéndote en los que se conoce en el ambiente como un zombie filosófico. Puedes cachar una pelota, tararear una canción, detenerte en una luz roja; actuar exactamente como una persona pero sin ninguna sensación de lo que es estar vivo. Si los zombies fueran lógicamente posibles, algunos filósofos insisten, entonces los seres conscientes deben estar dotados de una esencia inefable que no se puede reducir a circuitos biológicos.

Al final del espectáculo de magia en el que fui robado por Apolo, el Sorprendente Randi llamó al Dr. Dennett y a otro voluntario para que le ayudaran con el acto final. Mientras el Sr. Randi estaba sentado en una silla, los dos hombres le amarraron apretadamente los brazos a sus piernas con una cuerda.
“¿Daniel, te puedes quitar tu saco por un momento?” pidio el mago, “Ahora ponlo alrededor de mis manos.”
“Un poco más arriba.” Dijo el Sr. Randi
Sin perder un instante, tomo el cuello y lo jaló hacia su barbilla. El público aplaudió. O se había desamarrado de las cuerdas en cuestión de segundos, o sus manos nunca estuvieron atadas.

“Permítele a la gente hacer suposiciones y siempre quedaran convencidos totalmente de que esa suposición era correcta y que representa un hecho,” dijo el Sr. Randi. “Eso no es necesariamente cierto.”


La mente, esta mente increíble que tenemos, que no solo percibe al mundo externo sino que “lo compone”.

Sí, nuestra mente está programada para encontrar patrones en lo que percibe y para almacenar estos patrones en la memoria. (Los patrones nos son iguales para todos, cada uno de nosotros, almacena sus propios patrones que están influenciados por las experiencias anteriores, por el medio ambiente, por factores sociales y por factores genéticos).

De esta manera al estar percibiendo una nueva experiencia, nuestra mente busca en la memoria si ya tiene almacenado un patrón determinado, y sustituye gran parte de la escena que se está dando en el presente con esos recuerdos.

Esto puede tener su origen en la evolución en el instinto de supervivencia, los seres vivos almacenan información en su memoria, información útil para su supervivencia, información moldeada por su experiencia. Información que sirve en el momento para determinar si lo que se está percibiendo entraña algún peligro para la supervivencia o si es algo inofensivo. Información para determinar si lo que se percibe causará placer o dolor.

Así si percibimos una flama, y tenemos almacenado en nuestra memoria un patrón de una experiencia anterior en la que sufrimos una quemadura, seguramente que acercaremos la mano a la flama con cuidado.

Si por el contrario, percibimos la imagen de una fruta que nos gusta, que nos ha dado placer en el pasado, no dudaremos en tomarla y comerla.

Y este tipo de reemplazamiento de imágenes que tenemos almacenadas, esta forma que tiene nuestra mente para superponerlas sobre la escena real que sucede en el momento, es algo que distorsiona la realidad, pero no para nuestra mente, para ella esa es la realidad.

Es por eso que al recorrer el camino que recorremos todos los días de pronto un día nos damos cuenta de que apareció una nueva construcción, o que un negocio cambió por otro. Es posible que esto haya sucedido meses antes, días antes, pero nuestra mente tiene una imagen de ese camino que superpone a la percepción del momento y si no le estamos prestando una atención enfocada en todo momento, en el presente. La imagen que nuestra mente “percibe” en el momento de recorrerlo, no es la imagen de lo que realmente está ahí, sino de la imagen que tenemos almacenada en la mente.

Y bueno, me gustó el artículo que aparece al principio porque sin duda, los magos y los ilusionistas se basan en esta característica de nuestras mentes para hacer sus “magias”.

miércoles, 8 de abril de 2009

Meditación y consciencia

Este artículo se publicó originalmente en neurodudes

¡Hola!
Acabo de publicar lo que considero un documento novedoso acerca de la meditación y la consciencia (el abstract formal y el vínculo aparece más adelante). Es el primero en inter-relacionar el trabajo de las ondas gama sincronizadas de la consciencia con el ya certificado trabajo con las ondas gama en la meditación. Cita datos experimentales y simulados para mostrar que lo que ambos tienen en común es la habilidad para llevar al cerebro a un estado en el que está extremadamente sensible y consume cero potencia, brevemente. Se argumenta que esto puede corresponder a un estado “sin self (sin yo)” y al estado no-cero más típico, en el que las ondas gama no son tan prominentes y corresponde al estado emírico. Así, la “potencia cero” en el título se refiere no sólo al espectro de potencia del cerebro como lo mide la transformación de Hilbert, sion también a un estado psicológico de renuncia personal.

Mientra que la perspectiva general es comparable con el panpsiquismo, una consecuencia más práctica es que los efectos benéficos de la meditación se pueden deber en parte al hecho de que el consumo de “energía obscura” del cerebro normalmente absorbe el 18% de la producción metabólica del cuerpo. Durante estos momentos de “potencia cero”, esta energía se libera para reparar y sanar.

El documento se llama:
Zero Power and Selflessness: What Meditation and Conscious Perception Have in Common (Sean O Nuallain) y se pude conseguir en:
https://www.novapublishers.com/catalog/product_info.php?products_id=10068

Abstract

Este documen to intenta reinterpretar el arte y la ciencia de la meditación en el contexto de una teoría general de la cognición, y con referencia a la evidencia de datos simulados y reales analizados en un marco de referencia neruodinámico. Primero, hablaremos de la fenomenología de la meditación y su relación con la evidencia conocida. Se argumenta que la meditación está en un continuo con los tipos de actividad mental consciente caracterizados por ondas gama sincronizadas. Específicamente, se sugiere que que la sincronía gama en la meditación, permite que el fondo de ruido del cerebro que es prominentemente normal, se reduzca momentáneamente. Segundo, se describen un conjunto de experimentos utilizando datos tanto simulados como reales e interpretados en un contexto nuerodinámico que tienen que ver con el tema de la meditación. Tercer, los marcos de referencia teóricos y experimentales se unen una perspectiva genera, que tiene impacto sobre la cognición como en el experimentalismo aplicado. La mayor parte del material se refiere a libros y otros materiales de referencia publicados por el autor.

Autor: Sean O Nuallain


Este no es sino otro ejemplo de lo que está sucediendo en la actualidad. La ciencia occidental está “descubriendo” lo que ha sido conocido por las filosofías orientales desde hace milenios.

Con los avances tecnológicos en el desarrollo de instrumentos de medición y procesamiento de datos, la neurociencia moderna está descubriendo y explicando el funcionamiento del cerebro humano. Posiblemente los antiguos no tenían este tipo de conocimiento, acerca de que ondas cerebrales sirven para qué, o qué regiones cerebrales se activan al hacer determinada actividad. Por eso algunos dicen que la ciencia moderna es más “avanzada”, pero lo que los antiguos si conocían bien, y en lo que están más “avanzados” que nosotros es en las formas y las técnicas que se utilizan para activar estas funciones.