El siguiente artículo publicado en el blog “Seminarios de Yoga” de Adriana Paoletta el 11 de abril de 2009 nos ofrece otra visión de los conceptos de la filosofía hindú y como se ha considerado esta en occidente.
11 de abril de 2009.
Heinrich Zimmer.
Cuando yo era estudiante, generalmente se consideraba que la frase “filosofía india” era contradictoria, una contradictio in adiecto, comparable al absurdo de decir “madera de hierro”. La “filosofía india” era algo sencillamente inexistente como las “calendas griegas” o, como dicen los lógicos hindúes, “los cuernos de la liebre” o “el hijo de una mujer estéril”. De todos los profesores que ocupaban cátedras de filosofía en forma permanente en esa época, había solo un solitario entusiasta, un discípulo de Schopenhauer, el viejo Paul Deussen, que daba regularmente clases sobre la filosofía de la India. Desde luego, los orientalistas, hasta cierto punto, proporcionaban información preparando ediciones de textos, auxiliados acaso por algún discípulo; pero nunca se preocupaban por investigar el problema de si había una “filosofía india”. Todo cuanto encontraban en sus documentos lo interpretaban sobre base filológica, y luego pasaban a la línea siguiente. Entre tanto los profesores de filosofía estaban unánimemente de acuerdo —unos cortésmente, otros sin cortesía— en que la filosofía, en el sentido cabal de la palabra, no existía fuera de Europa. Y, como veremos en seguida, esta actitud no carecía totalmente de justificativo desde el punto de vista técnico.
Pero en esa misma época otro grupo de historiadores elaboraba una concepción mucho más amplia y alentadora de la historia de las ideas y de la evolución del espíritu humano. Su representante más destacado fue Wilhelm Dilthey. Estos hombres sintieron la necesidad de incorporar las filosofías de la India y de la China a las obras que pretendían ser la historia universal del pensamiento humano, aunque ellos mismos fueran incapaces de realizar esta tarea. Sostenían —desde entonces se lo ha admitido en general— que si hemos de aceptar a un pensador como Hobbes en la lista de autores importantes, no podemos desatender a lo que dijo Confucio sobre la educación, la política, el gobierno y la ética. O si Maquiavelo ha de ser tratado como el primer pensador político moderno, algo habrá que decir acerca del sistema hindú que aparece en el Arthashastra (1). Igualmente, si san Agustín, santo Tomás de Aquino y Pascal pueden llamarse filósofos religiosos, entonces no es posible hacer a un lado a los grandes teólogos hindúes como Sânkara y Râmânuja (2) que, con gran despliegue de técnica escolástica, expusieron los fundamentos filosóficos de la teología vedantina ortodoxa. Y tan pronto como se reconoce que Plotino o Meister Eckhart son filósofos, no es posible ignorar a Lao Tse, ni a los maestros del yoga hindú o budista. Y así se fueron añadiendo referencias a la China y a la India en nuestras historias del pensamiento, como notas de pie de página, ojeadas marginales, o capítulos preliminares, que adornaban la historia de la “verdadera” filosofía, que comenzó con los griegos jónicos, Tales, Anaximandro y Heráclito, en los siglos VI y V antes de Cristo(3).
A pesar de la influencia de este punto de vista, aun en los primeros años de este siglo muchos no quisieron conferir al pensamiento hindú el dignificante título de “filosofía”. Sostenían que “filosofía” es un término griego que significa algo único y particularmente noble, nacido entre los griegos y proseguido solo por la civilización occidental. (…) Hegel acuñó ciertas fórmulas aún insuperadas para el estudio de la historia, que han sido corroboradas por el conocimiento más reciente de los hechos y de las fuentes (hoy mucho mayor de lo que era en su época). Aunque sin par en su capacidad intuitiva, desterró a la India y a la China, junto con sus filosofías, de los principales capítulos de su obra, considerando que las hazañas de estas dos civilizaciones casi desconocidas eran una especie de preludio ejecutado antes de que se levantara el telón que ocultaba la “verdadera” historia, que comenzó en el Cercano Oriente, y la “verdadera” filosofía, que era un invento de los griegos. El argumento de Hegel —que sigue siendo el argumento de aquellos a quienes todavía repugna dar el título de “filósofos” a los inmortales pensadores de la India y de la China— es que a los sistemas orientales les falta algo. Comparados con la filosofía occidental, antigua y moderna, lo que evidentemente les falta es el contacto íntimo, renovado y fructífero con las progresistas ciencias naturales: les faltan los métodos críticos cada vez más perfectos y la concepción, cada vez más secular, ateológica, prácticamente antirreligiosa, del hombre y del mundo. Y se pretende que esto basta para restringir la aplicación de la palabra “filosofía” en el sentido que se le da en Occidente.
Hay que admitir que en este punto la Guardia Vieja tiene razón. La filosofía occidental se ha distinguido por su íntima y continua relación con la ciencia racional. Considérese, por ejemplo, el papel de las matemáticas aplicadas en la astronomía, la mecánica y la física griegas, o el planteamiento que pensadores como Aristóteles o Teofrasto hicieron de problemas de zoología y de botánica, metódicamente y sin el oscurecimiento de concepciones teológicas o místicas. Se ha sostenido que el pensamiento indio, en el mejor de los casos, puede compararse no con la gran línea de la filosofía occidental sino solo con el pensamiento cristiano medieval, desde los Padres de la Iglesia hasta santo Tomás de Aquino, cuando la especulación filosófica estaba sometida a los intereses de la fe “revelada” y obligada a desempeñarse como sierva o auxiliar de la teología (ancilla theologiae), sin permitírsele desafiar o analizar los fundamentos dogmáticos establecidos e interpretados por los decretos de los papas y mantenidos mediante la persecución de todos los herejes y librepensadores. La filosofía griega, y luego también la filosofía moderna —tal como la representan Giordano Bruno (que murió en la hoguera) y Descartes— invariablemente ha dejado tras de sí una estela revolucionaria, produciendo en forma creciente y radical una liberación del pensamiento capturado por el tradicionalismo religioso. Ya a mediados del siglo V a. C., Anaxágoras fue desterrado de Atenas por declarar que el Sol no era el dios solar Helios sino una esfera celeste incandescente. Entre los crímenes imputados a Sócrates, por los que tuvo que beber la cicuta, figuraba el de falta de fe en la religión establecida, es decir en las divinidades tutelares de Atenas. Y desde los días de Bruno y Galileo en adelante, las ciencias y la filosofía modernas han alcanzado su actual madurez solo batallando a cada paso contra las doctrinas del hombre y de la naturaleza tradicionalmente establecidas por la Iglesia. Nada comparable, o por lo menos nada de magnitud tan revolucionaria y explosiva, se ha manifestado jamás en Oriente.
(…)
Por otra parte, existe una actitud de reverente tradicionalismo, notable en la mayoría de los grandes documentos del pensamiento oriental, una disposición a someterse a las autorizadas declaraciones de los maestros inspirados que pretenden haber tenido contacto directo con la verdad trascendental. Esta característica sería indicio de una incorregible preferencia por la visión, la intuición y la experiencia metafísica antes que por el experimento, el trabajo de laboratorio y la reducción de los datos de los sentidos a fórmulas matemáticas exactas. Nunca hubo en la India tan estrecha afinidad entre la ciencia natural y la filosofía que permitiera una importante fecundación recíproca. No hay nada en la física, la botánica o la zoología hindú que pueda compararse con los grandes descubrimientos de Aristóteles, Teofrasto, Eratóstenes y los científicos de la Alejandría helenística. El pensamiento de la India no ha sido influido por las críticas, los nuevos materiales y las sugerencias que los pensadores occidentales han estado recibiendo continuamente de fuentes científicas.
(…)
Bajo el influjo de los grandes descubrimientos de nuestros laboratorios, la filosofía moderna ha reformado por completo su concepción de los problemas. Sin el desarrollo de la matemática, la física y la astronomía, sin la obra de Galileo, Torricelli y sus contemporáneos, nunca se hubiera descubierto la nueva manera de pensar cuyos representantes son Descartes y Spinoza. Spinoza se ganaba la vida como óptico, fabricando lentes, moderno instrumento de avanzada para las ciencias más recientes. La obra múltiple de Leibniz muestra con la mayor claridad la estrecha relación o, más bien, la fusión de la matemática y la física con la filosofía del siglo XVII. Y no es posible estudiar a Kant sin tomar en cuenta a Newton.
Durante el siglo XIX, la contrapartida de la ciencia fueron las filosofías positivistas y empiristas de Comte, Mill y Spencer. En realidad, todo el curso del pensamiento occidental en la Edad Moderna ha sido fijado por el progreso incesante y pacificador de las ciencias racionales, secularizadas, desde los días de Francis Bacon y el surgimiento de la Nueva Ciencia, hasta el momento actual, en que las vertiginosas teorías de Einstein, Heisenberg,
Planck, Eddington y Dirac sobre la estructura del átomo y del universo han proyectado nuevas tareas no solo para los filósofos de hoy sino para los de generaciones futuras.
Nada similar encontraremos en la historia de la India, aunque en la Antigüedad clásica existe una situación análoga desde Tales a Demócrito, y desde Platón y Aristóteles a Lucrecio. No pocos presocráticos se distinguieron en matemática, física y astronomía tanto como en la especulación filosófica. Tales se hizo más famoso prediciendo matemáticamente un eclipse de sol que declarando a sus contemporáneos que el agua es el elemento primario de todo el universo, idea que había sido común a varias mitologías anteriores. Del mismo modo, Pitágoras ganó celebridad como descubridor de ciertos principios básicos de la acústica.
Aristóteles dice que los pitagóricos “se aplicaron al estudio de la matemática y fueron los primeros en hacer prosperar esa ciencia (4)“. Considerando los principios del número como los primeros principios de todas las cosas existentes Pitágoras descubrió experimentalmente que los intervalos musicales dependen de ciertas proporciones aritméticas entre las longitudes de las cuerdas en la misma tensión, y aplicó este descubrimiento de las leyes de la armonía a la interpretación de toda la estructura del cosmos. Así en la antigua Grecia como en la Europa actual, la especulación filosófica acerca de la estructura y de las fuerzas del universo, la naturaleza de las cosas y el carácter esencial del hombre, en gran medida ha sido influida por el espíritu de la investigación científica, cuyo resultado es la disolución de las ideas arcaicas, tradicionalmente establecidas por la mitología y la teología, acerca del hombre y el mundo.
(…)
Por el contrario, la filosofía india se ha mantenido tradicional. Auxiliada y renovada no por el experimento externo sino por las experiencias íntimas de la práctica del Yoga, no ha destruido las creencias heredadas sino que las ha interpretado, y a su vez ha sido interpretada y corregida por las fuerzas de la religión. En la India, la filosofía y la religión difieren en ciertos puntos; pero no ha habido nunca un ataque total y disolvente, por parte de los representantes de la pura crítica, contra el baluarte inmemorial de las ciencias populares. Al final, ambas instituciones se han reforzado recíprocamente, de modo que en cada una de ellas pueden encontrarse características que en Europa atribuiríamos solo a su opuesta. De aquí que no carecieran de justificación los profesores de nuestras universidades que por tanto tiempo se negaron a dar el título griego y occidental de “filosofía” al pensamiento indio en torno a los problemas humanos de siempre. Sin embargo —y espero mostrarlo— existe y ha existido en la India algo que realmente es filosofía: una aventura tan osada y asombrosa como la más arriesgada que haya emprendido el mundo occidental. Solo que surge de una situación y una cultura orientales, apunta a fines relativamente extraños al espíritu de las universidades modernas y se sirve de otros métodos: los fines o metas que inspiraron a Plotino, Escoto Erígena y Meister Eckhart, así como las especulaciones de alto vuelo de presocráticos como Parménides, Empédocles, Pitágoras y Heráclito.
(1) Infra, págs. 37-40 y 78-118.
(2) Infra, págs. 326 y sigs.; 358, 359.
(3)Georg Misch, discípulo de Dilthey y compilador de sus copiosos manuscritos póstumos, y que ahora [1942] se encuentra en Cambridge, Inglaterra, ha comparado los pasos y etapas de la filosofía griega durante el período anterior a Platón con desenvolvimientos paralelos en la historia china e india. Misch ha reunido textos de cada una de estas tres tradiciones, en los cuales se tratan problemas similares, y los ha presentado en una serie de traducciones selectas, junto con comentarios. (Georg Misch, Der Weg in der Philosophie, Leipzig 1926). [Hay ed. alemana posterior, ampliada, y traducción inglesa, parcialmente reelaborada sobre la segunda edición alemana. (N. del T.)].
(4) Aristóteles, Metafísica, 1, 985 b 24.
De: Heinrich Zimmer, Filosofías de la India, pp. 27-32, Eudeba, Bs. As.
Heinrich Zimmer nació en Alemania en 1890. Estudió Sánscrito y Lingüística en la Universidad de Berlín, donde se graduó en 1913. En Heidelberg ejerció más tarde la dirección en Filología India, y escribió ahí importantes trabajos en su área. En 1938 quedó cesante por orden del régimen nazi y emigró primero a Londres, enseñando en Balliol Collegue, Oxford, y en 1942 a New Cork, en la Universidad de Columbia, falleciendo en 1943, cuando se hallaba en el punto más alto de su trayectoria intelectual. Entre sus métodos figura el estudio de las imágenes religiosas como vía de transformación psíquica interior. Su profundo y vasto conocimiento de la mitología hindú y de la filosofía india en general, especialmente de los aportes puránicos y tántricos, le produjo valiosos reconocimientos por contemporáneos y posteriores, tales como Joseph Campbell y el propio Carl Gustav Jung. Es autor entre otras obras de Mitos y Símbolos, y El Rey y el Cadáver (cuentos, mitos y leyendas sobre la recuperación de la integridad humana), siendo esta última y Filosofías de la India preparadas para su publicación por Jopseph Campbell, a partir de las extensas anotaciones dejadas a su muerte por Zimmer.
Yoga significa unión; unión del hombre con el universo, del cuerpo con la mente. La meditación es uno de los principios del yoga. La psicología estudia el funcionamiento de la mente también la neurociencia y de cierta manera la sociología y antropología. Aquí encontrarás temas relacionados con todo esto y algo más. Acompáñame en este viaje de aprendizaje que no termina nunca.
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martes, 24 de noviembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
El hombre más feliz de la tierra.
Mucho se ha escrito acerca de Mattieu Ricard, “El hobre más feliz de la tierra”, pero considero que el siguiente artículo publicado en el blog “Yoga, Aprender por el cuerpo” de Adriana Paoletta el 2 de noviembre de 2009 hace un buen resumen de la historia de este hombre.
«¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».
Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.
¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos.
La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación.
Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia.
El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos.
Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones.
Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad.
La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?»
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física.
Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?»
Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial.
El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
Soledad :existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
Por David Jiménez,
«¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».
Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.
¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos.
La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación.
Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia.
El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos.
Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones.
Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad.
La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?»
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física.
Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?»
Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial.
El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
Soledad :existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
Por David Jiménez,
miércoles, 20 de mayo de 2009
La evolución de la iluminación
Este artículo completo se publicó el miércoles 22 de octubre de 2008 en el blog “Ashtanga Yoga” de Adriana Paoletta, a continuación cito algunos fragmentos.
La evolución de la Iluminación. Andrew Cohen/Ken Wilber
ANDREW COHEN : Nunca me interesó en especial la evolución. Al principio, después de mi despertar en 1986, enseñaba de la misma forma en que me había enseñado mi maestro. Mi experiencia era la siguiente: que todo era simplemente lo que era. No había que ir a ningún lado y no había que hacer nada. Lo importante de esta enseñanza era que sólo había que darse cuenta de esto...
...Por eso empecé a poner cada vez más atención en la necesidad de que el ser humano pueda transformarse de verdad. Transformarse con el fin de ser una expresión viviente del vacío y de la pureza en la motivación que uno descubre en la experiencia espiritual. Entonces, gradualmente, a lo largo de un período, empecé a poner un énfasis mayor en cultivar la capacidad de encarnar y manifestar esa belleza, perfección y unidad como expresión de nuestra humanidad más que en el sentir la dicha del puro Ser solamente.
Ese fue entonces el comienzo. Luego, después de algunos años, algo nuevo comenzó a surgir en mis enseñanzas. La primera vez que tomé conciencia de esto fue cuando empecé a dar retiros en la India. Una mañana, mientras hablaba, algo salió de mí en forma explosiva. No supe de dónde surgió. Una pasión desenfrenada brotó de mí en forma espontánea, pidiendo que este milagro, este misterio que trasciende el tiempo, se volviera manifiesto en este mundo a través de nosotros. Sorprendió e inspiró a mucha gente, y me sorprendió y me inspiró a mí también. Eso fue hace más de diez años.
Cada vez más, con el trascurso del tiempo, fue siendo más clara la idea de que esta pasión es realmente una pasión por algo más que la iluminación en el sentido Oriental tradicional, que sería retirarse completamente, salirse de la rueda del devenir, de trascender este mundo en forma absoluta sin dejar rastro alguno. Mi énfasis ha virado radicalmente. El objetivo ahora, aunque suene muy audaz, no es meramente trascender el mundo sino transformar el mundo, convertirse en agente del mismo impulso evolutivo. …
Eventualmente, comencé a referirme a esta enseñanza como “iluminación evolutiva” o “iluminación evolutiva impersonal”. En esta enseñanza, el énfasis está puesto no sólo en la realización del vacío y del puro Ser sino también en la necesidad de convertirse en un ser humano radical y profundamente transformado que pueda manifestar nuestro elevado potencial evolutivo en el mundo...

Lo que quería mencionarte en primer lugar es toda esta cuestión de lo que significa, en última instancia, la iluminación. Creo que es una pregunta importante porque hay muchísimas personas interesadas en temas espirituales en la actualidad. Y creo que, es interesante que la definición tradicional de ‘iluminación’ puede no corresponder a las necesidades de un mundo en evolución en la época en que vivimos.
KEN WILBER: Básicamente estoy de acuerdo con todo lo dicho y obviamente sólo tengo algunas perspectivas diferentes sobre el tema. Mencionaste algunos conceptos muy importantes. Tal vez podemos empezar con el que mencionaste al final, que fue los distintos tipos de iluminación. Al principio, suena un tanto cómico porque la iluminación es ostensiblemente omni-incluyente, atemporal, omni-abarcadora, inmutable, eterna, etc.. Por lo tanto es difícil imaginar que se puedan tener dos tipos diferentes de cualquiera de estas cualidades. Pero de hecho, aún dentro de las tradiciones, encontramos por lo menos dos concepciones principales muy diferentes sobre la iluminación. Una era prevalente durante el período Axial que comenzó alrededor del 2000 B.C.E. hasta aproximadamente 100 A.D. Probablemente la mejor expresión de esta concepción es la tradición Budista temprana, la tradición Therevadan, con el concepto de nirvana o nirvikalpa, que básicamente significa inmersión en un estado sin forma donde no hay manifestación alguna ni surgen objetos. Es un estado de conciencia absolutamente libre de cambio, completamente libre de tiempo, espacio, libre de uno mismo y de confusión. La analogía clásica para aquellos que no han tenido la experiencia es que es algo parecido a estar profundamente dormido sin soñar. Se entra en un estado de conciencia libre de formas. Ese estado de nirvana se consideró el estado más elevado de realización y se creía que estaba completamente divorciado de samsara. El mundo de la vacuidad estaba completamente divorciado del mundo de las formas. El vacío era trascendente y atemporal; las formas sufrían el paso del tiempo, el dolor, la ilusión y demás. El objetivo, no cabe duda, era salir de samsara, “salir de la rueda”, y entrar en nirvana.
Creo que la verdadera revolución en la espiritualidad ocurrió aproximadamente en ese momento, comienza especialmente con el genio de Nagarjuna en Oriente y Plotino en Occidente. Ese fue el descubrimiento de lo que podemos llamar iluminación no-dual o realización no-dual, que es un profundo entendimiento de nirvana, de la vacuidad, de lo atemporal, o de lo trascendente, pero también es una unión porque es la realización unida a las formas del mundo entero, al mundo de samsara. Lo más significativo de las tradiciones no-duales no era acceder a un estado donde cesaban las formas y la manifestación sino entender que esa falta de formas o esa vacuidad era una unidad con todas las formas que se manifiestan momento a momento. Además, ese estado no-dual, llamado sahaj, era en cierto sentido la base del voto del bodhisattva y el comienzo de las tradiciones tántricas. La idea era que de alguna forma el mundo de samsara y el mundo de nirvana debían ir de la mano o no se podría logra un ser pleno, completo o, podríamos decir, integral. O sea que por un lado, sigue siendo cierto que el dharmakaya, el vacío, o el estado perfecto sin formas, no participa del transcurrir del tiempo. Pero por otra parte, esa es sólo la mitad de la historia. La otra mitad es que existe el transcurrir del tiempo, existe el desarrollo, existe un desenvolvimiento, existe la evolución, existe la transformación. Y la verdadera clave de esta discusión, creo, es comprender que la única forma de realizar plenamente el vacío es si uno transforma, evoluciona y desarrolla su propio vehículo en el mundo de las formas. Los vehículos que realizarán el vacío tienen que estar a la altura de las circumstancias. Esto quiere decir que deben estar desarrollados; deben ser transformados y deben estar alineados con la realización espiritual. Esto significa que lo trascendente y lo inmanente deben, en cierto sentido, saborearse uno a otro...
ANDREW COHEN.: Bien, estoy haciendo una aproximación a la pregunta qué es la iluminación en relación con el mundo del tiempo y del devenir. Lo que estoy intentando aislar aquí es lo que yo llamo “el impulso evolutivo”. Como describí antes, es una compulsión misteriosa y extática por transformar el mundo. Ahora, esta compulsión difiere, yo creo, de lo que se ha dicho tradicionalmente sobre el voto del bodhisattva, porque, por lo menos según yo entiendo el voto del bodhisattva, es que uno desea permanecer en este mundo el tiempo suficiente como para liberar a todos los seres conscientes de este mundo. En otras palabras, ayudarlos a que salgan corriendo de aquí. Pero en el impulso extático evolutivo del cual estoy hablando, la liberación se encuentra en realidad cuando uno se entrega a este imperativo de evolucionar en el mundo.
KEN WILBER.: Y no salir de él.
ANDREW COHEN: Correcto. En esta interpretación de la iluminación, toda nuestra conciencia y energía están al servicio de la creación misma, más allá del ego. Es decir, nuestro vehículo se utiliza para este gran propósito que demanda el todo. Y la iluminación, el transcurrir de la liberación diaria y extática se encontraría y se experimentaría en forma directa y consciente a través de la entrega completa y perfecta a ese sólo propósito. Así es que por lo menos en el caso ideal, si tal cosa fuera posible, no habría motivo egoico subyacente y uno se consumiría por una causa que solo puede comprender parcialmente, digamos, porque su culminación existe siempre en el futuro.
KEN WILBER: Está bien, sí, estoy de acuerdo con el sentido general de lo que dices. Quisiera ponerlo en contexto de la siguiente manera. Como dije antes, hubo un cambio radical después de las tempranas religiones Axiales, que enfatizaban el mero ascenso, la mera trascendencia y la mera cesación. Ese cambio – para las tradiciones no-duales – fue un hito porque ya no se trataba del vacío divorciado de la forma sino una comprensión de que el vacío no es sino la forma, la forma no es sino el vacío, como lo explica el Sutra del Corazón. Ahora, este viraje, que condujo al Budismo Mahayana y eventualmente al Vajrayana fue importante porque significó una comprensión profunda que era diferente de los tipos prevalentes anteriores de religión que vimos. La más temprana creía que el mundo de samsara es el espíritu. Básicamente, esto es la inmersión completa en la pura manifestación o en la mera naturaleza. Luego vino el período Axial, y dijo: “No, lo trascendente es la única realidad espiritual; lo meramente ascendente, lo meramente atemporal es lo único que es real.” Y lo no-dual dice: “Un momento, ambos tienen razón. Lo que debemos hacer es hallar una forma de hacer esto”...
KEN WILBER: Creo que la razón que explica esto puede encontrarse justamente en lo que mencionábamos: un sabio, digamos hace mil años, podía tener una comprensión profunda de dharmakaya o del vacío puro, una profunda realización de nirvikalpa samadhi, y luego tener también una comprensión profunda de la unión con todas las formas. Entonces este sabio tendría una visión tanto del vacío como del mundo de las formas y entendería que están intrínsecamente unidos. Surgen momento a momento como la vacuidad de todas las formas que surgen en éxtasis. Ahora, sin embargo, ese sabio casi perfectamente iluminado, en el sentido sahaj, en sentido no-dual, sólo puede ser uno con el mundo de las formas que está presente durante su tiempo. Y ese mundo de formas no tendría los tipos de conocimiento que ahora tenemos sobre el mundo de las formas.
Argentinian Center for Integral Studies

Resulta interesante conocer estos conceptos de la evolución de la iluminación. Todo evoluciona, todo avanza, pero al mismo tiempo, todo permanece igual, nada cambia y hagamos lo que hagamos, cambiaremos y si no hacemos nada también cambiaremos.
Otro concepto interesante que se maneja aquí es el de si puede haber tal cosa como un cambio en el concepto de iluminación, que en sí se considera como algo “ omni-incluyente, atemporal, omni-abarcadora, inmutable, eterna, etc” como lo dice el mismo Ken Wilber. Es similar al concepto de Dios, cómo se puede hablar de un Dios que es sólo bondad, contrastado con Satanás que es todo maldad, si por otro lado decimos que Dios es todo, que lo abarca todo, entonces, no puede ser bueno solamente, por fuerza también tiene que ser malo, y al ser todo se rompe el dualismo.
Así la iluminación, ¿es una sola? ¿es igual para todos los seres humanos? O cambia para cada uno, y si cambia, entonces, ¿lo incluye todo, lo abarca todo, o es algo particular?
La evolución de la Iluminación. Andrew Cohen/Ken Wilber
ANDREW COHEN : Nunca me interesó en especial la evolución. Al principio, después de mi despertar en 1986, enseñaba de la misma forma en que me había enseñado mi maestro. Mi experiencia era la siguiente: que todo era simplemente lo que era. No había que ir a ningún lado y no había que hacer nada. Lo importante de esta enseñanza era que sólo había que darse cuenta de esto...
...Por eso empecé a poner cada vez más atención en la necesidad de que el ser humano pueda transformarse de verdad. Transformarse con el fin de ser una expresión viviente del vacío y de la pureza en la motivación que uno descubre en la experiencia espiritual. Entonces, gradualmente, a lo largo de un período, empecé a poner un énfasis mayor en cultivar la capacidad de encarnar y manifestar esa belleza, perfección y unidad como expresión de nuestra humanidad más que en el sentir la dicha del puro Ser solamente.
Ese fue entonces el comienzo. Luego, después de algunos años, algo nuevo comenzó a surgir en mis enseñanzas. La primera vez que tomé conciencia de esto fue cuando empecé a dar retiros en la India. Una mañana, mientras hablaba, algo salió de mí en forma explosiva. No supe de dónde surgió. Una pasión desenfrenada brotó de mí en forma espontánea, pidiendo que este milagro, este misterio que trasciende el tiempo, se volviera manifiesto en este mundo a través de nosotros. Sorprendió e inspiró a mucha gente, y me sorprendió y me inspiró a mí también. Eso fue hace más de diez años.
Cada vez más, con el trascurso del tiempo, fue siendo más clara la idea de que esta pasión es realmente una pasión por algo más que la iluminación en el sentido Oriental tradicional, que sería retirarse completamente, salirse de la rueda del devenir, de trascender este mundo en forma absoluta sin dejar rastro alguno. Mi énfasis ha virado radicalmente. El objetivo ahora, aunque suene muy audaz, no es meramente trascender el mundo sino transformar el mundo, convertirse en agente del mismo impulso evolutivo. …
Eventualmente, comencé a referirme a esta enseñanza como “iluminación evolutiva” o “iluminación evolutiva impersonal”. En esta enseñanza, el énfasis está puesto no sólo en la realización del vacío y del puro Ser sino también en la necesidad de convertirse en un ser humano radical y profundamente transformado que pueda manifestar nuestro elevado potencial evolutivo en el mundo...

Lo que quería mencionarte en primer lugar es toda esta cuestión de lo que significa, en última instancia, la iluminación. Creo que es una pregunta importante porque hay muchísimas personas interesadas en temas espirituales en la actualidad. Y creo que, es interesante que la definición tradicional de ‘iluminación’ puede no corresponder a las necesidades de un mundo en evolución en la época en que vivimos.
KEN WILBER: Básicamente estoy de acuerdo con todo lo dicho y obviamente sólo tengo algunas perspectivas diferentes sobre el tema. Mencionaste algunos conceptos muy importantes. Tal vez podemos empezar con el que mencionaste al final, que fue los distintos tipos de iluminación. Al principio, suena un tanto cómico porque la iluminación es ostensiblemente omni-incluyente, atemporal, omni-abarcadora, inmutable, eterna, etc.. Por lo tanto es difícil imaginar que se puedan tener dos tipos diferentes de cualquiera de estas cualidades. Pero de hecho, aún dentro de las tradiciones, encontramos por lo menos dos concepciones principales muy diferentes sobre la iluminación. Una era prevalente durante el período Axial que comenzó alrededor del 2000 B.C.E. hasta aproximadamente 100 A.D. Probablemente la mejor expresión de esta concepción es la tradición Budista temprana, la tradición Therevadan, con el concepto de nirvana o nirvikalpa, que básicamente significa inmersión en un estado sin forma donde no hay manifestación alguna ni surgen objetos. Es un estado de conciencia absolutamente libre de cambio, completamente libre de tiempo, espacio, libre de uno mismo y de confusión. La analogía clásica para aquellos que no han tenido la experiencia es que es algo parecido a estar profundamente dormido sin soñar. Se entra en un estado de conciencia libre de formas. Ese estado de nirvana se consideró el estado más elevado de realización y se creía que estaba completamente divorciado de samsara. El mundo de la vacuidad estaba completamente divorciado del mundo de las formas. El vacío era trascendente y atemporal; las formas sufrían el paso del tiempo, el dolor, la ilusión y demás. El objetivo, no cabe duda, era salir de samsara, “salir de la rueda”, y entrar en nirvana.
Creo que la verdadera revolución en la espiritualidad ocurrió aproximadamente en ese momento, comienza especialmente con el genio de Nagarjuna en Oriente y Plotino en Occidente. Ese fue el descubrimiento de lo que podemos llamar iluminación no-dual o realización no-dual, que es un profundo entendimiento de nirvana, de la vacuidad, de lo atemporal, o de lo trascendente, pero también es una unión porque es la realización unida a las formas del mundo entero, al mundo de samsara. Lo más significativo de las tradiciones no-duales no era acceder a un estado donde cesaban las formas y la manifestación sino entender que esa falta de formas o esa vacuidad era una unidad con todas las formas que se manifiestan momento a momento. Además, ese estado no-dual, llamado sahaj, era en cierto sentido la base del voto del bodhisattva y el comienzo de las tradiciones tántricas. La idea era que de alguna forma el mundo de samsara y el mundo de nirvana debían ir de la mano o no se podría logra un ser pleno, completo o, podríamos decir, integral. O sea que por un lado, sigue siendo cierto que el dharmakaya, el vacío, o el estado perfecto sin formas, no participa del transcurrir del tiempo. Pero por otra parte, esa es sólo la mitad de la historia. La otra mitad es que existe el transcurrir del tiempo, existe el desarrollo, existe un desenvolvimiento, existe la evolución, existe la transformación. Y la verdadera clave de esta discusión, creo, es comprender que la única forma de realizar plenamente el vacío es si uno transforma, evoluciona y desarrolla su propio vehículo en el mundo de las formas. Los vehículos que realizarán el vacío tienen que estar a la altura de las circumstancias. Esto quiere decir que deben estar desarrollados; deben ser transformados y deben estar alineados con la realización espiritual. Esto significa que lo trascendente y lo inmanente deben, en cierto sentido, saborearse uno a otro...
ANDREW COHEN.: Bien, estoy haciendo una aproximación a la pregunta qué es la iluminación en relación con el mundo del tiempo y del devenir. Lo que estoy intentando aislar aquí es lo que yo llamo “el impulso evolutivo”. Como describí antes, es una compulsión misteriosa y extática por transformar el mundo. Ahora, esta compulsión difiere, yo creo, de lo que se ha dicho tradicionalmente sobre el voto del bodhisattva, porque, por lo menos según yo entiendo el voto del bodhisattva, es que uno desea permanecer en este mundo el tiempo suficiente como para liberar a todos los seres conscientes de este mundo. En otras palabras, ayudarlos a que salgan corriendo de aquí. Pero en el impulso extático evolutivo del cual estoy hablando, la liberación se encuentra en realidad cuando uno se entrega a este imperativo de evolucionar en el mundo.
KEN WILBER.: Y no salir de él.
ANDREW COHEN: Correcto. En esta interpretación de la iluminación, toda nuestra conciencia y energía están al servicio de la creación misma, más allá del ego. Es decir, nuestro vehículo se utiliza para este gran propósito que demanda el todo. Y la iluminación, el transcurrir de la liberación diaria y extática se encontraría y se experimentaría en forma directa y consciente a través de la entrega completa y perfecta a ese sólo propósito. Así es que por lo menos en el caso ideal, si tal cosa fuera posible, no habría motivo egoico subyacente y uno se consumiría por una causa que solo puede comprender parcialmente, digamos, porque su culminación existe siempre en el futuro.
KEN WILBER: Está bien, sí, estoy de acuerdo con el sentido general de lo que dices. Quisiera ponerlo en contexto de la siguiente manera. Como dije antes, hubo un cambio radical después de las tempranas religiones Axiales, que enfatizaban el mero ascenso, la mera trascendencia y la mera cesación. Ese cambio – para las tradiciones no-duales – fue un hito porque ya no se trataba del vacío divorciado de la forma sino una comprensión de que el vacío no es sino la forma, la forma no es sino el vacío, como lo explica el Sutra del Corazón. Ahora, este viraje, que condujo al Budismo Mahayana y eventualmente al Vajrayana fue importante porque significó una comprensión profunda que era diferente de los tipos prevalentes anteriores de religión que vimos. La más temprana creía que el mundo de samsara es el espíritu. Básicamente, esto es la inmersión completa en la pura manifestación o en la mera naturaleza. Luego vino el período Axial, y dijo: “No, lo trascendente es la única realidad espiritual; lo meramente ascendente, lo meramente atemporal es lo único que es real.” Y lo no-dual dice: “Un momento, ambos tienen razón. Lo que debemos hacer es hallar una forma de hacer esto”...
KEN WILBER: Creo que la razón que explica esto puede encontrarse justamente en lo que mencionábamos: un sabio, digamos hace mil años, podía tener una comprensión profunda de dharmakaya o del vacío puro, una profunda realización de nirvikalpa samadhi, y luego tener también una comprensión profunda de la unión con todas las formas. Entonces este sabio tendría una visión tanto del vacío como del mundo de las formas y entendería que están intrínsecamente unidos. Surgen momento a momento como la vacuidad de todas las formas que surgen en éxtasis. Ahora, sin embargo, ese sabio casi perfectamente iluminado, en el sentido sahaj, en sentido no-dual, sólo puede ser uno con el mundo de las formas que está presente durante su tiempo. Y ese mundo de formas no tendría los tipos de conocimiento que ahora tenemos sobre el mundo de las formas.
Argentinian Center for Integral Studies

Resulta interesante conocer estos conceptos de la evolución de la iluminación. Todo evoluciona, todo avanza, pero al mismo tiempo, todo permanece igual, nada cambia y hagamos lo que hagamos, cambiaremos y si no hacemos nada también cambiaremos.
Otro concepto interesante que se maneja aquí es el de si puede haber tal cosa como un cambio en el concepto de iluminación, que en sí se considera como algo “ omni-incluyente, atemporal, omni-abarcadora, inmutable, eterna, etc” como lo dice el mismo Ken Wilber. Es similar al concepto de Dios, cómo se puede hablar de un Dios que es sólo bondad, contrastado con Satanás que es todo maldad, si por otro lado decimos que Dios es todo, que lo abarca todo, entonces, no puede ser bueno solamente, por fuerza también tiene que ser malo, y al ser todo se rompe el dualismo.
Así la iluminación, ¿es una sola? ¿es igual para todos los seres humanos? O cambia para cada uno, y si cambia, entonces, ¿lo incluye todo, lo abarca todo, o es algo particular?
lunes, 4 de mayo de 2009
Arte Moderno del 9000 AC
El siguiente artículo originalmente se publico en inglés en el blog “Neurophilosophy” el 11 de octubre del 2007

Esta pintura en la roca fue descubierta por un equipo de arqueólogos franceses cuando trabajaban en el sitio Neolítico de Djade al-Mughara en el norte de Siria.
La pintura roja, negra y blanca mide 2 metros cuadrados y ha sido datada al año 9,000 A.C. (esto la convierte en la pintura rupestre más antigua que se conoce). El líder del equipo, Eric Coqueugniot dice, “Parece una pintura moderna. Algunos de los que la han visto la comparan con el trabajo de Paul Klee”.
Aunque aparentemente este articulo no tiene nada que ver con el yoga y la meditación, decidí incluirlo porque esto demuestra que de alguna forma lo que consideramos como arte moderno abstracto y que aparentemente no se había dado en las culturas anteriores a la nuestra, es algo que ya alguien, hace 11,000 años hizo sobre una roca en una cueva.
Sucede con esto algo similar a lo que está ocurriendo con la ciencia moderna, que se están “descubriendo” cosas en muchos ámbitos que ya los antiguos conocían, y muchas veces mejor que nosotros.
Y entonces este descubrimiento si se parece a los descubrimientos modernos en cuanto a la salud y al funcionamiento mental que ya los antiguos yoguis conocían.

Esta pintura en la roca fue descubierta por un equipo de arqueólogos franceses cuando trabajaban en el sitio Neolítico de Djade al-Mughara en el norte de Siria.
La pintura roja, negra y blanca mide 2 metros cuadrados y ha sido datada al año 9,000 A.C. (esto la convierte en la pintura rupestre más antigua que se conoce). El líder del equipo, Eric Coqueugniot dice, “Parece una pintura moderna. Algunos de los que la han visto la comparan con el trabajo de Paul Klee”.
Aunque aparentemente este articulo no tiene nada que ver con el yoga y la meditación, decidí incluirlo porque esto demuestra que de alguna forma lo que consideramos como arte moderno abstracto y que aparentemente no se había dado en las culturas anteriores a la nuestra, es algo que ya alguien, hace 11,000 años hizo sobre una roca en una cueva.
Sucede con esto algo similar a lo que está ocurriendo con la ciencia moderna, que se están “descubriendo” cosas en muchos ámbitos que ya los antiguos conocían, y muchas veces mejor que nosotros.
Y entonces este descubrimiento si se parece a los descubrimientos modernos en cuanto a la salud y al funcionamiento mental que ya los antiguos yoguis conocían.
lunes, 6 de abril de 2009
Medicina alternativa
Extractos de un artículo publicado en el blog “Yoga Aprender por el cuerpo” de Adriana Paoletta.
Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. En la Argentina, casi el 90% de la población combina la visita al doctor con reiki, yoga, flores de bach, medicina china o ayurvédica, entre otras opciones. Los riesgos de la falta de control. Qué dice la Academia y por qué hospitales y universidades empiezan a permitir el ingreso de estas prácticas a sus claustros
El auge de las terapias alternativas -de la medicina ayurvédica a la china, de la homeopatía a la medicina antroposófica, de la aromaterapia o las flores de bach o al reiki, pasando por cientos de otras variantes, entre ellas el chamanismo- es un fenómeno que no sólo no para de crecer, sino que además logró en los últimos años cruzar el cerco de la desconfianza y los prejuicios para sentar sus reales incluso en ámbitos antes exclusivos de la medicina científica, como hospitales y universidades.

También la OMS puso un ojo en el crecimiento de estas modalidades: en los países en vías de desarrollo, la complementariedad entre lo científico y lo alternativo está en un promedio del 80 por ciento. En Europa, oscila entre el 20 y el 70 por ciento, según los países (en total ,unos cien millones de personas), y en EE.UU. alcanza el 70 por ciento. Pero mientras que el gobierno norteamericano respondió a esta tendencia con la creación del Centro Nacional de Medicinas Alternativas y Complementarias, al que le otorgó un presupuesto de 117 millones de dólares anuales para financiar investigación básica y clínica en esta materia; mientras que en países como Francia y Alemania muchas de las prácticas alternativas están cubiertas por los planes de salud, en la Argentina, el universo de la medicina complementaria se mueve en una nebulosa de la que se sabe poco y que se controla menos, a causa de la falta de regulación.
Esa misma falta de parámetros hace que el universo local esté integrado por un espectro de disciplinas de variado rigor científico: desde la medicina china, la ayurvédica o la homeopática -de larga tradición- hasta propuestas de bienestar muy new age como la aromaterapia o la hidroterapia.

"Si uno hiciera una encuesta en cualquier consultorio de medicina general, se encontraría con que tres cuartas partes de los problemas que hacen acudir a la gente al médico son funcionales, ocasionados muchas veces por ansiedad o estrés. Frente a esto, ¿qué es lo que suele decirles el médico a esos pacientes?: "Usted no tiene nada", admite.
La hipótesis de trabajo de los doctores Cristina Pecci y Jorge Franco, responsables de la investigación, es ésta: "La medicina científica ha desarrollado el conocimiento de la enfermedad pero ha descuidado el desarrollo de una relación médico-paciente capaz de valorar y comprender al enfermo como persona en su singularidad y con su sistema de creencias".

Sea como fuere, con críticos y defensores, las formas alternativas de medicina -desde las viejas prácticas tradicionales de diversas culturas a las más nuevas, de inspiración new age- que hoy ganaron presencia y se han instalado con fuerza en el espectro imaginario de la salud, parecen llamadas a coexistir con la medicina occidental. Si, como lo demostró el estudio del CAEA, los argentinos combinan 35 tipos de terapias distintas para tratar su salud, es evidente que la discusión ya no pasa por la disputa entre la legitimidad de unas y otras, sino más bien por encontrar el modo en que esto que ya es una realidad encuentre cauces saludables, valga la redundancia, a salvo tanto de los prejuicios reduccionistas como de las promesas de la charlatanería.
Por Lorena Oliva DIARIO LA NACION
Esté articulo me parece muy interesante ya que le pone números a algo que también está sucediendo en nuestro país. Así como en Argentina, en México son cada vez más populares las terapias alternativas de todo tipo.
No sé si exista algún estudio que muestre el alcance de la penetración de este tipo de terapias, pero a nivel popular cada vez se oye más que algún conocido asiste a alguno de estos tipos de tratamiento.
Es muy cierto que una gran cantidad de los padecimientos que sufrimos en la actualidad tienen su origen en “trastornos mentales” provocados por el estrés y la angustia que genera la vida “moderna” especialmente en las grandes ciudades y que cada vez se permea más hacia ciudades medianas y pequeñas.
Yo considero que los buenos resultados que algunas personas obtienen de este tipo de terapias se debe más que nada a su fe. Bien se dice que la fe mueve montañas, y cuando realmente creemos en algo, nuestra mente ejerce su “magia”.
Sin descartar los beneficios fisiológicos que ofrecen algunos tipos de tratamientos alternativos, los cuales debo admitir que desconozco en su mayoría, si creo que al igual que nuestra mente transformó el estrés y la angustia en alguna enfermedad, psicomatizó la enfermedad, la creencia de que tal o cual terapia va a curarme esa enfermedad es un factor preponderante en la curación.
Con lo que si tenemos que tener cuidado, es con consultar a la persona indicada, a alguien que realmente tenga los conocimientos profundos que implican el manejo de estas terapias, ya que mucha gente considera que con asistir a una plática, a un curso de fin de semana, o leer un libro es suficiente para ostentarse como conocedor de la disciplina, cuando sabemos que los verdaderos estudiantes de estas disciplinas se pasan años estudiando y practicando y que los verdaderos maestros saben que esta es una tarea que no se acaba.
Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. En la Argentina, casi el 90% de la población combina la visita al doctor con reiki, yoga, flores de bach, medicina china o ayurvédica, entre otras opciones. Los riesgos de la falta de control. Qué dice la Academia y por qué hospitales y universidades empiezan a permitir el ingreso de estas prácticas a sus claustros
El auge de las terapias alternativas -de la medicina ayurvédica a la china, de la homeopatía a la medicina antroposófica, de la aromaterapia o las flores de bach o al reiki, pasando por cientos de otras variantes, entre ellas el chamanismo- es un fenómeno que no sólo no para de crecer, sino que además logró en los últimos años cruzar el cerco de la desconfianza y los prejuicios para sentar sus reales incluso en ámbitos antes exclusivos de la medicina científica, como hospitales y universidades.

También la OMS puso un ojo en el crecimiento de estas modalidades: en los países en vías de desarrollo, la complementariedad entre lo científico y lo alternativo está en un promedio del 80 por ciento. En Europa, oscila entre el 20 y el 70 por ciento, según los países (en total ,unos cien millones de personas), y en EE.UU. alcanza el 70 por ciento. Pero mientras que el gobierno norteamericano respondió a esta tendencia con la creación del Centro Nacional de Medicinas Alternativas y Complementarias, al que le otorgó un presupuesto de 117 millones de dólares anuales para financiar investigación básica y clínica en esta materia; mientras que en países como Francia y Alemania muchas de las prácticas alternativas están cubiertas por los planes de salud, en la Argentina, el universo de la medicina complementaria se mueve en una nebulosa de la que se sabe poco y que se controla menos, a causa de la falta de regulación.
Esa misma falta de parámetros hace que el universo local esté integrado por un espectro de disciplinas de variado rigor científico: desde la medicina china, la ayurvédica o la homeopática -de larga tradición- hasta propuestas de bienestar muy new age como la aromaterapia o la hidroterapia.

"Si uno hiciera una encuesta en cualquier consultorio de medicina general, se encontraría con que tres cuartas partes de los problemas que hacen acudir a la gente al médico son funcionales, ocasionados muchas veces por ansiedad o estrés. Frente a esto, ¿qué es lo que suele decirles el médico a esos pacientes?: "Usted no tiene nada", admite.
La hipótesis de trabajo de los doctores Cristina Pecci y Jorge Franco, responsables de la investigación, es ésta: "La medicina científica ha desarrollado el conocimiento de la enfermedad pero ha descuidado el desarrollo de una relación médico-paciente capaz de valorar y comprender al enfermo como persona en su singularidad y con su sistema de creencias".

Sea como fuere, con críticos y defensores, las formas alternativas de medicina -desde las viejas prácticas tradicionales de diversas culturas a las más nuevas, de inspiración new age- que hoy ganaron presencia y se han instalado con fuerza en el espectro imaginario de la salud, parecen llamadas a coexistir con la medicina occidental. Si, como lo demostró el estudio del CAEA, los argentinos combinan 35 tipos de terapias distintas para tratar su salud, es evidente que la discusión ya no pasa por la disputa entre la legitimidad de unas y otras, sino más bien por encontrar el modo en que esto que ya es una realidad encuentre cauces saludables, valga la redundancia, a salvo tanto de los prejuicios reduccionistas como de las promesas de la charlatanería.
Por Lorena Oliva DIARIO LA NACION
Esté articulo me parece muy interesante ya que le pone números a algo que también está sucediendo en nuestro país. Así como en Argentina, en México son cada vez más populares las terapias alternativas de todo tipo.
No sé si exista algún estudio que muestre el alcance de la penetración de este tipo de terapias, pero a nivel popular cada vez se oye más que algún conocido asiste a alguno de estos tipos de tratamiento.
Es muy cierto que una gran cantidad de los padecimientos que sufrimos en la actualidad tienen su origen en “trastornos mentales” provocados por el estrés y la angustia que genera la vida “moderna” especialmente en las grandes ciudades y que cada vez se permea más hacia ciudades medianas y pequeñas.
Yo considero que los buenos resultados que algunas personas obtienen de este tipo de terapias se debe más que nada a su fe. Bien se dice que la fe mueve montañas, y cuando realmente creemos en algo, nuestra mente ejerce su “magia”.
Sin descartar los beneficios fisiológicos que ofrecen algunos tipos de tratamientos alternativos, los cuales debo admitir que desconozco en su mayoría, si creo que al igual que nuestra mente transformó el estrés y la angustia en alguna enfermedad, psicomatizó la enfermedad, la creencia de que tal o cual terapia va a curarme esa enfermedad es un factor preponderante en la curación.
Con lo que si tenemos que tener cuidado, es con consultar a la persona indicada, a alguien que realmente tenga los conocimientos profundos que implican el manejo de estas terapias, ya que mucha gente considera que con asistir a una plática, a un curso de fin de semana, o leer un libro es suficiente para ostentarse como conocedor de la disciplina, cuando sabemos que los verdaderos estudiantes de estas disciplinas se pasan años estudiando y practicando y que los verdaderos maestros saben que esta es una tarea que no se acaba.
sábado, 4 de abril de 2009
Mi genoma no soy yo
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Neuroanthropology de dlende y su autor es Agustín Fuentes.
Nosotros no somos nuestros genes y éstos no son nosotros. Saber que copias de genes llevamos nos puede decir un poco acerca de enfermarnos y perder el cabello, y tal vez incluso darnos una idea de nuestro linaje. Pero eso no nos dice nada acerca de cómo y por qué hacemos las cosas que hacemos.
Steven Pinker, en su artículo My Genome, My Self publicado recientemente en el New York Times Magazine, argumenta que los genes no tienen una gran influencia sobre nuestra conducta. Como un antropólogo teórico evolucionario e investigador de la conducta humana y de otros primates, me encuentro aquí para decirles que se está excediendo de la marca. La conducta humana es simultáneamente biología, cultura, experiencia y más.
La selección natural, uno de los principales generadores del cambio evolutivo, trabaja sobre complejo del cuerpo y de la conducta, no sobre genes únicos o incluso sobre el genoma mismo. Es el producto dinámico de genes, órganos, cuerpos, conductas, ecologías y sociedades que eventualmente afectan los patrones evolutivos en los humanos. Ningún gen o incluso ningún conjunto de genes se puede mantener aislado de los sistemas en los que existe.
A pesar de lo que dice el Sr. Pinker, las investigaciones actuales no han encontrado vínculos causales cuantificables entre los productos de los genes y la inteligencia, las decisiones de ser “gótico” o “deportista” y el impulso hacia la novedad. Sabemos que ciertas cadenas de DNA se ven más comunmente en algunas personas con algunos patrones de conducta que en otros, pero nunca al 100% y rara vez incluso a la mitad de eso. En casi todos estos caos ni siquiera sabemos qué hacen, si es que hacen algo, esas cadenas de DNA (qué genes son realmente).
Cada ejemplo detallado del impacto de los genes que nos proporciona Pinker no nos dice nada acerca de la conducta, sino más bien acerca del mal funcionamiento de algún sistema fisiológico en nuestros cuerpos. Entendemos la genética de la disfunción my bien. Desde enfermedades graves hereditarias hasta los inconvenientes de la calvicie o la tendencia de que nos salga cabello en todas partes excepto en la cabeza conforme maduramos, conocemos muchas influencias genéticas en nuestro funcionamiento y mal funcionamiento físicos.
Pero incluso estas influencias no son determinantes y Piker señala esto. Aunque nos dice que “nadie conoce las causas no genéticas de la individualidad” y que conocer nuestra composición genética personal “probablemente no cambiara todo o incluso la mayoría de las cosas” testarudamente nos quiere hacer creer que nuestros genes en sí mismos con al menos co-directores de nuestras conductas, personalidades, ideologías y capacidades.
¿Por qué es esto un problema? Los genes importan, pero también importan muchas, muchas otras cosas y ninguna de ellas es realmente independiente de la otra. Los seres humanos son organismos extremadamente complejos, y nuestra biología siempre es parte de nuestra vida diaria, pero también lo son la desigualdad social y el privilegio, la historia, la dieta, el estrés, la cultura popular, los patrones de actividad, las presiones familiares, etc...
Implicar que posiblemente podemos conocer nuestro yo verdadero a través de una prueba genética es tan engañosos como declarar que también lo podemos hacer a través de una prueba de CI o una evaluación de nuestros ingresos, nuestro trabajo, edad o género. Simplemente no es tan sencillo, y la insistencia en concentrarse en que las cadenas de DNA nos dirán quienes somos es un obstáculo para el estudio efectivo de los humanos, uno contra el que han luchado por un siglo tanto antropólogos como biólogos.
El Sr. Pincker hace una contribución significativa a la discusión pública de que significa ser humano y lo hace de manera elocuente. Pero yo animo a todos los lectores que encontraron este artículo fascinante a que vayan más allá de las expectativas de que las pruebas genéticas nos dirán mucho acerca de la conducta. Lean los artículos Skin de Nina Jablonski, What Is Means To Be 98% Chimpanzee de Jonathan Marks, o Sexing The Body de Anne Fausto-Sterling y descubran lo que sabemos y lo que no sabemos de acerca de cómo nuestros genes, cuerpos, biologías y sociedades interactúan para crear nuestros yo tan sorprendentemente ricos y complicados.
Agustín Fuentes es Profesor de Antropología en la Universidad de Notre Dame en los Estados Unidos.
Esté artículo, además de que se opone a que la clave de nuestra personalidad se encuentre en nuestro DNA, manifiesta claramente todas las influencias que inciden en el desarrollo de nuestras conductas y por ende de nuestro yo.
Nuestro yo, ese concepto indefinible, porque no es estático, sino que constantemente está cambiando, y en el que desde luego, un factor importante es el genético, el que llevamos en nuestros genes, pero que también recibe influencias de una gran variedad de fuentes.
Definir el yo es una de las búsquedas constantes e interminables del ser humano, definirnos a nosotros mismos y definirnos como especie. Pero hay que tener en cuenta que toda definición no es sino una especie de fotografía, una instantánea dentro de la gran película que es la vida de cada uno de nosotros y que es lo que finalmente le da forma a nuestro yo, a quiénes somos.
Nosotros no somos nuestros genes y éstos no son nosotros. Saber que copias de genes llevamos nos puede decir un poco acerca de enfermarnos y perder el cabello, y tal vez incluso darnos una idea de nuestro linaje. Pero eso no nos dice nada acerca de cómo y por qué hacemos las cosas que hacemos.
Steven Pinker, en su artículo My Genome, My Self publicado recientemente en el New York Times Magazine, argumenta que los genes no tienen una gran influencia sobre nuestra conducta. Como un antropólogo teórico evolucionario e investigador de la conducta humana y de otros primates, me encuentro aquí para decirles que se está excediendo de la marca. La conducta humana es simultáneamente biología, cultura, experiencia y más.
La selección natural, uno de los principales generadores del cambio evolutivo, trabaja sobre complejo del cuerpo y de la conducta, no sobre genes únicos o incluso sobre el genoma mismo. Es el producto dinámico de genes, órganos, cuerpos, conductas, ecologías y sociedades que eventualmente afectan los patrones evolutivos en los humanos. Ningún gen o incluso ningún conjunto de genes se puede mantener aislado de los sistemas en los que existe.
A pesar de lo que dice el Sr. Pinker, las investigaciones actuales no han encontrado vínculos causales cuantificables entre los productos de los genes y la inteligencia, las decisiones de ser “gótico” o “deportista” y el impulso hacia la novedad. Sabemos que ciertas cadenas de DNA se ven más comunmente en algunas personas con algunos patrones de conducta que en otros, pero nunca al 100% y rara vez incluso a la mitad de eso. En casi todos estos caos ni siquiera sabemos qué hacen, si es que hacen algo, esas cadenas de DNA (qué genes son realmente).
Cada ejemplo detallado del impacto de los genes que nos proporciona Pinker no nos dice nada acerca de la conducta, sino más bien acerca del mal funcionamiento de algún sistema fisiológico en nuestros cuerpos. Entendemos la genética de la disfunción my bien. Desde enfermedades graves hereditarias hasta los inconvenientes de la calvicie o la tendencia de que nos salga cabello en todas partes excepto en la cabeza conforme maduramos, conocemos muchas influencias genéticas en nuestro funcionamiento y mal funcionamiento físicos.
Pero incluso estas influencias no son determinantes y Piker señala esto. Aunque nos dice que “nadie conoce las causas no genéticas de la individualidad” y que conocer nuestra composición genética personal “probablemente no cambiara todo o incluso la mayoría de las cosas” testarudamente nos quiere hacer creer que nuestros genes en sí mismos con al menos co-directores de nuestras conductas, personalidades, ideologías y capacidades.
¿Por qué es esto un problema? Los genes importan, pero también importan muchas, muchas otras cosas y ninguna de ellas es realmente independiente de la otra. Los seres humanos son organismos extremadamente complejos, y nuestra biología siempre es parte de nuestra vida diaria, pero también lo son la desigualdad social y el privilegio, la historia, la dieta, el estrés, la cultura popular, los patrones de actividad, las presiones familiares, etc...
Implicar que posiblemente podemos conocer nuestro yo verdadero a través de una prueba genética es tan engañosos como declarar que también lo podemos hacer a través de una prueba de CI o una evaluación de nuestros ingresos, nuestro trabajo, edad o género. Simplemente no es tan sencillo, y la insistencia en concentrarse en que las cadenas de DNA nos dirán quienes somos es un obstáculo para el estudio efectivo de los humanos, uno contra el que han luchado por un siglo tanto antropólogos como biólogos.
El Sr. Pincker hace una contribución significativa a la discusión pública de que significa ser humano y lo hace de manera elocuente. Pero yo animo a todos los lectores que encontraron este artículo fascinante a que vayan más allá de las expectativas de que las pruebas genéticas nos dirán mucho acerca de la conducta. Lean los artículos Skin de Nina Jablonski, What Is Means To Be 98% Chimpanzee de Jonathan Marks, o Sexing The Body de Anne Fausto-Sterling y descubran lo que sabemos y lo que no sabemos de acerca de cómo nuestros genes, cuerpos, biologías y sociedades interactúan para crear nuestros yo tan sorprendentemente ricos y complicados.
Agustín Fuentes es Profesor de Antropología en la Universidad de Notre Dame en los Estados Unidos.
Esté artículo, además de que se opone a que la clave de nuestra personalidad se encuentre en nuestro DNA, manifiesta claramente todas las influencias que inciden en el desarrollo de nuestras conductas y por ende de nuestro yo.
Nuestro yo, ese concepto indefinible, porque no es estático, sino que constantemente está cambiando, y en el que desde luego, un factor importante es el genético, el que llevamos en nuestros genes, pero que también recibe influencias de una gran variedad de fuentes.
Definir el yo es una de las búsquedas constantes e interminables del ser humano, definirnos a nosotros mismos y definirnos como especie. Pero hay que tener en cuenta que toda definición no es sino una especie de fotografía, una instantánea dentro de la gran película que es la vida de cada uno de nosotros y que es lo que finalmente le da forma a nuestro yo, a quiénes somos.
jueves, 2 de abril de 2009
Gravedad, el gurú universal
http://seminariosdeyoga.blogspot.com/
Este video nos muestra como la fuerza de gravedad actúa sobre nuestro cuerpo.Hacernos "amigos" de ella hará que nuestras asanas de yoga sean cómodas, livianas y eficaces. Para publicar este video debes hacer referencia a http://yogaymedicinaoriental.blogspot.com
Realización Koi Films http://koifilms.blogspot.com
Gracias a Tobi y Malala por su creatividad!
Uno de los maestros más respetados de Yoga es Iyengar. Hoy quiero compartir con ustedes un material exclusivo traducido del francés por mi maestro Miguel Angel Carrara que nos permite acercarnos a conceptos fundamentales en el armado del asana desde la visión esclarecedora de B.K.S Iyengar.
Iyengar trataba de transmitir a sus discípulos en París (1971 y 1972) tres sensaciones en el armado de un asana:eje,paralelismo y línea media.
Brahmasutra: un equilibrio simétrico del cuerpo ,de los dos costados de la línea media. Un trabajo paralelo a ambos lados.
En un articulo sobre “la danza y la escultura en el arte clásico indio”, Kapila Malik Vatsyayana escribió: “Verticalmente,la figura humana es concebida como compuesta de dos mitades iguales situadas de cada lado de una línea media,el Brahmasutra, línea fija e invariable,que representa la inmutable fuerza de la gravedad”.
Aquí rescatamos dos nociones importantes para Iyengar: 1) El eje de la Gravedad, al que todo ser debe someterse,para evitar sufrir torceduras ,inflamaciones,etc.,y no vivir en una constante agresión contra el Cosmos;hablando de ahimsa,no violencia,pero viviendo sobre un fondo constante de himsa, agresión.
2)La línea media humana,que debe ser llevada perpetuamente a coincidir con la primera. Dice Iyengar: “La cúspide del cráneo, el centro de la frente,la raíz de la nariz,la mitad de los labios,el centro del mentón,la mitad del esternón,…todo debe estar sobre una línea”.y recomienda “vigilar SIEMPRE la línea media”. Y explica como los esfuerzos de pasividad y de actividad,deben testear, apreciar el peso de ambos lados del cuerpo,como si estuviésemos sopesando un melón ,haciéndolo saltar ligeramente en la palma de la mano.
Este trabajo de pasividad y actividad,”debe equilibrar de igual modo,el peso de cada uno de ambos costados del cuerpo.Solo entonces viene la ligereza”.Y agrega :”la derecha y la izquierda DEBEN reunirse en el medio”
Volviendo a Vatsyayana: “Hablamos de samabhanga,una actitud perfectamente equilibrada: las dos mitades del cuerpo,de cada lado del brahmasutra,pesan lo mismo una y otra, y el reparto del peso total es perfecto… como los personajes humanos en estado de paz(el equilibrio físico evoca al equilibrio mental y afectivo;es por eso que los dioses y las diosas ,asíshanti),de inmovilidad y recogimiento,son presentados en samabhanga.Todas las imágenes sattvicas de la escultura india,son representadas en esta actitud”
Iyengar agrega sobre este equilibrio “que es un don del Creador (Brahma)…que no debe ser obtenido por los músculos,sino por el espíritu”.Un total abandono de la masa de los diferentes pesos a la Gravedad,el Guru Cosmico, la gravedad.
- Bibliografía: Extractado de “Asi hablaba B.K.S. Iyengar” – Noêlle Perez-Christiaens
Este atículo se publicó el 13 de marzo de 2009 en el blot de Adriana Paoletta, Seminarios del Yoga.
La enseñanza de Yvengar acerca de la gravedad y del centro de gravedad son de gran importancia ya que cuando logramos encontrar ese "equilibrio" las posturas resultan más naturales, se puden hacer con un menor esfuerzo que cuando no estamos "equilibrados".
Al no estar equilibrados estamos peleando contra una de las fuerzas primordiales del universo, la gravedad, esa fuerza invisible y tan tenue que no hay ningún aparato que la mida directamente, como un termómetro mide la temperatura, o un manómetro la presión.
Sin embargo la gravedad actua sobre todos los cuerpos del universo y todos los cuerpos del universo ejercen gravedad sobre los demás. Aquí se ve otra aplicación del principio de la dependencia, como todo en el universo está ligado como todo depende de otra cosa y tiene un efecto sobre otra cosa.
Es por eso que el equilibrio es tan importante en la práctica del yoga, y también en otros aspectos de nuestra vida, ya que al lograr el equilibrio, estamos trabajando en armonía con la gravedad y no luchando contra ella.
Este video nos muestra como la fuerza de gravedad actúa sobre nuestro cuerpo.Hacernos "amigos" de ella hará que nuestras asanas de yoga sean cómodas, livianas y eficaces. Para publicar este video debes hacer referencia a http://yogaymedicinaoriental.blogspot.com
Realización Koi Films http://koifilms.blogspot.com
Gracias a Tobi y Malala por su creatividad!
Uno de los maestros más respetados de Yoga es Iyengar. Hoy quiero compartir con ustedes un material exclusivo traducido del francés por mi maestro Miguel Angel Carrara que nos permite acercarnos a conceptos fundamentales en el armado del asana desde la visión esclarecedora de B.K.S Iyengar.
Iyengar trataba de transmitir a sus discípulos en París (1971 y 1972) tres sensaciones en el armado de un asana:eje,paralelismo y línea media.
Brahmasutra: un equilibrio simétrico del cuerpo ,de los dos costados de la línea media. Un trabajo paralelo a ambos lados.
En un articulo sobre “la danza y la escultura en el arte clásico indio”, Kapila Malik Vatsyayana escribió: “Verticalmente,la figura humana es concebida como compuesta de dos mitades iguales situadas de cada lado de una línea media,el Brahmasutra, línea fija e invariable,que representa la inmutable fuerza de la gravedad”.
Aquí rescatamos dos nociones importantes para Iyengar: 1) El eje de la Gravedad, al que todo ser debe someterse,para evitar sufrir torceduras ,inflamaciones,etc.,y no vivir en una constante agresión contra el Cosmos;hablando de ahimsa,no violencia,pero viviendo sobre un fondo constante de himsa, agresión.
2)La línea media humana,que debe ser llevada perpetuamente a coincidir con la primera. Dice Iyengar: “La cúspide del cráneo, el centro de la frente,la raíz de la nariz,la mitad de los labios,el centro del mentón,la mitad del esternón,…todo debe estar sobre una línea”.y recomienda “vigilar SIEMPRE la línea media”. Y explica como los esfuerzos de pasividad y de actividad,deben testear, apreciar el peso de ambos lados del cuerpo,como si estuviésemos sopesando un melón ,haciéndolo saltar ligeramente en la palma de la mano.
Este trabajo de pasividad y actividad,”debe equilibrar de igual modo,el peso de cada uno de ambos costados del cuerpo.Solo entonces viene la ligereza”.Y agrega :”la derecha y la izquierda DEBEN reunirse en el medio”
Volviendo a Vatsyayana: “Hablamos de samabhanga,una actitud perfectamente equilibrada: las dos mitades del cuerpo,de cada lado del brahmasutra,pesan lo mismo una y otra, y el reparto del peso total es perfecto… como los personajes humanos en estado de paz(el equilibrio físico evoca al equilibrio mental y afectivo;es por eso que los dioses y las diosas ,asíshanti),de inmovilidad y recogimiento,son presentados en samabhanga.Todas las imágenes sattvicas de la escultura india,son representadas en esta actitud”
Iyengar agrega sobre este equilibrio “que es un don del Creador (Brahma)…que no debe ser obtenido por los músculos,sino por el espíritu”.Un total abandono de la masa de los diferentes pesos a la Gravedad,el Guru Cosmico, la gravedad.
- Bibliografía: Extractado de “Asi hablaba B.K.S. Iyengar” – Noêlle Perez-Christiaens
Este atículo se publicó el 13 de marzo de 2009 en el blot de Adriana Paoletta, Seminarios del Yoga.
La enseñanza de Yvengar acerca de la gravedad y del centro de gravedad son de gran importancia ya que cuando logramos encontrar ese "equilibrio" las posturas resultan más naturales, se puden hacer con un menor esfuerzo que cuando no estamos "equilibrados".
Al no estar equilibrados estamos peleando contra una de las fuerzas primordiales del universo, la gravedad, esa fuerza invisible y tan tenue que no hay ningún aparato que la mida directamente, como un termómetro mide la temperatura, o un manómetro la presión.
Sin embargo la gravedad actua sobre todos los cuerpos del universo y todos los cuerpos del universo ejercen gravedad sobre los demás. Aquí se ve otra aplicación del principio de la dependencia, como todo en el universo está ligado como todo depende de otra cosa y tiene un efecto sobre otra cosa.
Es por eso que el equilibrio es tan importante en la práctica del yoga, y también en otros aspectos de nuestra vida, ya que al lograr el equilibrio, estamos trabajando en armonía con la gravedad y no luchando contra ella.
miércoles, 1 de abril de 2009
Visiones del mundo, antropología evolutiva
http://seminariosdeyoga.blogspot.com/
1. Arcaico (1.000.000-200.000 años, cazadores-recolectores, tribus)
Lo que separa a los humanos (Homo Sapiens) de los homínidos y otros primates es la familia. La emergencia de la familia humana no tuvo lugar hasta que se le asignó al macho el rol de padre, porque así se pudieron conectar las esferas masculina y femenina. Estas esferas ya se habían diferenciado entre caza y alimentación de los pequeños y la recolección.
Los humanos de aquella época estaban inconscientemente inmersos en el entorno natural y formaban parte integral de él.
Modalidad de tiempo: Ignorancia prepersonal.
Negación de la muerte: Impulso a alimentarse y rudimentario intercambio material para perpetuar el organismo. Es una negación instintiva y subconsciente.
El Espíritu está integrado en el cuerpo de la Tierra.
2. Arcaico-Mágico (200.000-12.000 a. d. C., cazadores-recolectores, tribus)
En este estadio el ser humano logró trascender su estado fusionado anterior, pero la diferenciación entre el nuevo self y el nuevo mundo distaba mucho de ser absoluta. Así, aunque el individuo dejó de estar confundido con el mundo arcaico todavía permanecía mágicamente ligado a él.
Los individuos de este estadio tenían grandes dificultades para distinguir imágenes, sueños y la realidad externa. Al carecer de lenguaje no podían decirse a sí mismos ni a los demás "esto es una imagen, un sueño o corresponde con la realidad externa".
Modalidad de tiempo: Presente temporal.
Negación de la muerte: Conservar la sensación de identidad en este momento, y en el siguiente y en el otro, etc. Estaba preocupado por el futuro del presente no por el futuro. La muerte para él estaba en el presente y no en el futuro. La inmortalidad consistía en llegar a vivir hasta el día siguiente.
3. Mágico-Mítico y Mítico(12.000-1500 a. d. C., hortícola-agrícola, aldeas tribales-ciudades estado)
El ser humano se convirtió en campesino y sufrió un importante cambio de conciencia. El mundo hortícola es un mundo en el que hay que llevar a cabo los preparativos necesarios para futuras cosechas, un mundo que nos exige realizar, en el presente, una serie de acciones cuyas finalidades se recogerán en el futuro. El mundo hortícola es el mundo de la demora y el control de los impulsos.
Los individuos decidieron abandonar voluntariamente las gratificaciones impulsivas mágicas y arcaicas y sustituirlas por objetivos mentales ubicados en el futuro. Todo esto fue posible gracias a la emergencia plena del lenguaje.
Alrededor del 6000 a. d. C. apareció la agricultura. Se creó excedente. Había posibilidad de que algunas personas se dedicasen a economía, filosofía, matemáticas, etc.
En un breve periodo de tiempo pasamos de grupos de 30 individuos a ciudades de 10.000 personas. Era necesaria una estructura de conciencia como la mítico pertenencia para aglutinar a las diversas partes sociales de estas ciudades.
Modalidad de tiempo: Presente expandido, tiempo cíclico.
Negación de la muerte: Los individuos de este estadio recurrían a los ritos sacrificiales y a las creencias y técnicas míticas para aplacar y apaciguar a la Madre Tierra, para asegurar mágicamente la fertilidad y la renovación de la cosecha y para escapar de la muerte que acompaña a la creciente sensación de identidad separada.
El Espíritu exige sacrificio. La humanidad debe ser sacrificada para el logro de una conciencia espiritual más plena.
4. Mítico-Racional (1500 a. d. C. a SXVI, agrícola, imperios)
Las respuesta instintivas (mágico) y tradicionales (mítico) ya no bastaban. Es por ello que las decisiones comenzaron a tomarse en función de formas internas. Entonces, el hombre devino autoconsciente y el individuo tomó consciencia de su propio pensamiento.
La vida social y cultural era cada vez más compleja para que la rígida estructura mítica pudiera operar adecuadamente con ella.
Durante el enfrentamiento entre el mito y la nueva razón emergente, las estructuras mitológicas tradicionales fueron racionalizadas. En este momento se produjo la emergencia en todo el mundo de los grandes imperios. O sea, un intento de extender una mitología particular hasta dimensiones globales típicas de la razón.
Modalidad de tiempo: Tiempo histórico (pasado, presente y futuro).
Negación de la muerte: La gran mayoría de personas rezaron y se postraron ante "DiosPadre" como intento de expiar la culpa, asegurar la inmortalidad, conseguir favores y alejar la visión de la muerte. Porque fue entonces cuando el hombre se hizo claramente consciente de su mortalidad tanto en el pasado, en el presente como en el futuro.
Los distintos pasos del desarrollo del Espíritu están dispuestos según la Gran Cadena del Ser (Materia, Cuerpo, Mente, Alma y Espíritu).
5. Racional (SXVI hasta la actualidad, industrial, naciones estado)
Los imperios dieron lugar a los estados modernos, los cuales se reconocen mutuamente y así cada uno tiene un lugar en el planeta. Se produjo la importantísima separación Iglesia-Estado.
Modalidad de tiempo: Lineal, evolutivo.
Negación de la muerte: Negación del Espíritu. El mundo chato. El colapso del Kosmos. El dominio de los descendentes. El ego y el eco. El capitalismo.
La Gran Cadena se despliega en el tiempo evolutivo. El problema es que el Espíritu ha sido negado.
6. Visión-Lógica.
Este es el nuevo estadio que lucha por emerger en los cuatro cuadrantes.
Cuando la racionalidad da todas sus perspectivas posibles, la visión-lógica las suma en una totalidad. Esta visión lógica es la que impulsa a una cultura realmente planetaria.
Modalidad de tiempo: Momento presente, aquí y ahora. Consciente del tiempo lineal como desglose del presente.
Negación de la muerte: El miedo a la muerte paraliza a estos individuos. Evitan su autorrealización y se quedan con las viejas inquietudes y abstracciones lineales del ego. Ese miedo a la muerte se convierte en miedo a la vida. Y la única forma de superar este estadio es morir a la identificación del centauro e identificarse con el siguiente nivel.
Nada está dado, el mundo no es tanto una percepción como una interpretación.
Este artículo fue publicado por Adriana Paoletta en su blog seminarios del yoga el 6 de noviembre de 2008.
Es un recorrido interesante por la evolución del ser humano, sin embargo yo agregaría dos factores que no se mencionan en este artículo que son de suma importancia tanto para el desarrollo humano a nivel individual, como a nivel colectivo.
El primero es la revolución industrial y el segundo es la revolución de la información.
Con la revolución industrial el hombre aprendió a construir cosas que le hicieran la vida más fácil, más cómoda. Aunque los críticos de este periodo consideran a la revolución industrial como masificadora y deshumanizante, lo cierto es que al inventar y construir los aparatos, herramientas, etc. se crea la necesidad de incrementar la comunicación entre los seres humanos, se crea la necesidad de instruir a los seres humanos para que puedan ser “efectivos” en las fabricas y en los negocios de servicios que empiezan a proliferar.
Es en este periodo que el ser humano asiste por primera vez en su historia y en su evolución a la escuela, aprende a leer y aprende a aprender. Esto sin duda crea las condiciones para la evolución mental del hombre. Pues al ir a la escuela y aprender matemáticas, lógica, y con el simple hecho de aprender a leer, el ser humano empieza a adquirir conocimientos abstractos.
Creo que esta parte del conocimiento abstracto no ha sido desarrollada ni considerada con el potencial que realmente presenta, pues como lo han demostrado estudios cerebrales hechos con las modernas técnicas de imágenes cerebrales. Cuando se compara el funcionamiento del cerebro de un “genio” con el de un hombre “poco educado”, se pretendía obtener imágenes de que tantas más neuronas entraban en funcionamiento en la mente del “genio”.
El resultado en un principio fue sorprendente. El cerebro del “genio” trabaja menos que el del hombre “poco educado”. ¿A qué se debe esto? Los estudios llevaron a la conclusión de que se debe al uso de conceptos abstractos, entre más abstracciones puede hacer una persona en su proceso mental, tanto más eficiente se vuelve su cerebro.
Un ejemplo que facilita la comprensión de ésto es el siguiente: Se les pregunta a dos sujetos cual el el resultado de sumar 16 doscientas veces. El primer sujeto sólo sabe sumar, el segundo sabe multiplicar. El primer sujeto tendrá que sumar 16 + 16 + 16... doscientas veces para alcanzar el resultado. El segundo multiplicara 16 X 200 y obtendrá el resultado de 3200 de una manera mucho más rápida y con un funcionamiento mental mucho más eficiente.
Y aunque se puede seguir hablando de este tema, y de como la revolución industrial hizo posible que mas seres humanos asistieran a la escuela, que aprendieran más y que más seres humanos se dedicaran el estudio de todas las ciencias y del avance que se ha tenido en todas las ramas de las ciencias, quiero pasar a la tercera gran revolución que ha afectado a la humanidad.
La primera fue la agricultura, la segunda la industrial y la tercera la de la información.
Pues ya que con la revolución de la información, que surge cuando el ser humano en su afán de hacer más eficiente el procesamiento de la información, desarrolla las computadoras. El uso de las computadoras efectivamente hace mucho más rápido y eficiente el proceso de la información pero también crea una nueva necesidad, el de mejorar las comunicaciones.
En la antigüedad, las comunicaciones estaban limitadas a la transmisión de información de persona a persona, o por medio de escritos que a su vez eran llevados de una persona a otra por una tercera, que se transportaba a píe o sobre algún animal.
Más o menos a la par de la revolución industrial, las comunicaciones mejoran de una manera drástica. Se inventa el telégrafo, y el teléfono. Estos hacen que la comunicación oral se pueda hacer de manera instantánea a largas distancias.
Surgen el radio y la televisión que permiten transmitir información de forma masiva.
Más adelante surgen inventos como el fax, que permite compartir información escrita a la misma velocidad que la información oral.
Y finalmente (en lo que toca al desarrollo actual porque no sabemos lo que nos depare el futuro). Surgen las computadoras y el Internet, que permiten el intercambio de información de cualquier tipo, a una velocidad instantánea, tanto a nivel masivo como a nivel individual.
¿Que tanto afecta esta revolución de la información/comunicación al ser humano como individuo y sociedad?
Apenas lo estamos empezando a vivir, y como todo los demás en esta vida, en este mundo, en este universo, no lo debemos encasillar en un dualismo, pues tiene tanto sus ventajas como sus desventajas, sus puntos positivos como sus puntos negativos. Y unos no existirían sin los otros.
1. Arcaico (1.000.000-200.000 años, cazadores-recolectores, tribus)
Lo que separa a los humanos (Homo Sapiens) de los homínidos y otros primates es la familia. La emergencia de la familia humana no tuvo lugar hasta que se le asignó al macho el rol de padre, porque así se pudieron conectar las esferas masculina y femenina. Estas esferas ya se habían diferenciado entre caza y alimentación de los pequeños y la recolección.
Los humanos de aquella época estaban inconscientemente inmersos en el entorno natural y formaban parte integral de él.
Modalidad de tiempo: Ignorancia prepersonal.
Negación de la muerte: Impulso a alimentarse y rudimentario intercambio material para perpetuar el organismo. Es una negación instintiva y subconsciente.
El Espíritu está integrado en el cuerpo de la Tierra.
2. Arcaico-Mágico (200.000-12.000 a. d. C., cazadores-recolectores, tribus)
En este estadio el ser humano logró trascender su estado fusionado anterior, pero la diferenciación entre el nuevo self y el nuevo mundo distaba mucho de ser absoluta. Así, aunque el individuo dejó de estar confundido con el mundo arcaico todavía permanecía mágicamente ligado a él.
Los individuos de este estadio tenían grandes dificultades para distinguir imágenes, sueños y la realidad externa. Al carecer de lenguaje no podían decirse a sí mismos ni a los demás "esto es una imagen, un sueño o corresponde con la realidad externa".
Modalidad de tiempo: Presente temporal.
Negación de la muerte: Conservar la sensación de identidad en este momento, y en el siguiente y en el otro, etc. Estaba preocupado por el futuro del presente no por el futuro. La muerte para él estaba en el presente y no en el futuro. La inmortalidad consistía en llegar a vivir hasta el día siguiente.
3. Mágico-Mítico y Mítico(12.000-1500 a. d. C., hortícola-agrícola, aldeas tribales-ciudades estado)
El ser humano se convirtió en campesino y sufrió un importante cambio de conciencia. El mundo hortícola es un mundo en el que hay que llevar a cabo los preparativos necesarios para futuras cosechas, un mundo que nos exige realizar, en el presente, una serie de acciones cuyas finalidades se recogerán en el futuro. El mundo hortícola es el mundo de la demora y el control de los impulsos.
Los individuos decidieron abandonar voluntariamente las gratificaciones impulsivas mágicas y arcaicas y sustituirlas por objetivos mentales ubicados en el futuro. Todo esto fue posible gracias a la emergencia plena del lenguaje.
Alrededor del 6000 a. d. C. apareció la agricultura. Se creó excedente. Había posibilidad de que algunas personas se dedicasen a economía, filosofía, matemáticas, etc.
En un breve periodo de tiempo pasamos de grupos de 30 individuos a ciudades de 10.000 personas. Era necesaria una estructura de conciencia como la mítico pertenencia para aglutinar a las diversas partes sociales de estas ciudades.
Modalidad de tiempo: Presente expandido, tiempo cíclico.
Negación de la muerte: Los individuos de este estadio recurrían a los ritos sacrificiales y a las creencias y técnicas míticas para aplacar y apaciguar a la Madre Tierra, para asegurar mágicamente la fertilidad y la renovación de la cosecha y para escapar de la muerte que acompaña a la creciente sensación de identidad separada.
El Espíritu exige sacrificio. La humanidad debe ser sacrificada para el logro de una conciencia espiritual más plena.
4. Mítico-Racional (1500 a. d. C. a SXVI, agrícola, imperios)
Las respuesta instintivas (mágico) y tradicionales (mítico) ya no bastaban. Es por ello que las decisiones comenzaron a tomarse en función de formas internas. Entonces, el hombre devino autoconsciente y el individuo tomó consciencia de su propio pensamiento.
La vida social y cultural era cada vez más compleja para que la rígida estructura mítica pudiera operar adecuadamente con ella.
Durante el enfrentamiento entre el mito y la nueva razón emergente, las estructuras mitológicas tradicionales fueron racionalizadas. En este momento se produjo la emergencia en todo el mundo de los grandes imperios. O sea, un intento de extender una mitología particular hasta dimensiones globales típicas de la razón.
Modalidad de tiempo: Tiempo histórico (pasado, presente y futuro).
Negación de la muerte: La gran mayoría de personas rezaron y se postraron ante "DiosPadre" como intento de expiar la culpa, asegurar la inmortalidad, conseguir favores y alejar la visión de la muerte. Porque fue entonces cuando el hombre se hizo claramente consciente de su mortalidad tanto en el pasado, en el presente como en el futuro.
Los distintos pasos del desarrollo del Espíritu están dispuestos según la Gran Cadena del Ser (Materia, Cuerpo, Mente, Alma y Espíritu).
5. Racional (SXVI hasta la actualidad, industrial, naciones estado)
Los imperios dieron lugar a los estados modernos, los cuales se reconocen mutuamente y así cada uno tiene un lugar en el planeta. Se produjo la importantísima separación Iglesia-Estado.
Modalidad de tiempo: Lineal, evolutivo.
Negación de la muerte: Negación del Espíritu. El mundo chato. El colapso del Kosmos. El dominio de los descendentes. El ego y el eco. El capitalismo.
La Gran Cadena se despliega en el tiempo evolutivo. El problema es que el Espíritu ha sido negado.
6. Visión-Lógica.
Este es el nuevo estadio que lucha por emerger en los cuatro cuadrantes.
Cuando la racionalidad da todas sus perspectivas posibles, la visión-lógica las suma en una totalidad. Esta visión lógica es la que impulsa a una cultura realmente planetaria.
Modalidad de tiempo: Momento presente, aquí y ahora. Consciente del tiempo lineal como desglose del presente.
Negación de la muerte: El miedo a la muerte paraliza a estos individuos. Evitan su autorrealización y se quedan con las viejas inquietudes y abstracciones lineales del ego. Ese miedo a la muerte se convierte en miedo a la vida. Y la única forma de superar este estadio es morir a la identificación del centauro e identificarse con el siguiente nivel.
Nada está dado, el mundo no es tanto una percepción como una interpretación.
Este artículo fue publicado por Adriana Paoletta en su blog seminarios del yoga el 6 de noviembre de 2008.
Es un recorrido interesante por la evolución del ser humano, sin embargo yo agregaría dos factores que no se mencionan en este artículo que son de suma importancia tanto para el desarrollo humano a nivel individual, como a nivel colectivo.
El primero es la revolución industrial y el segundo es la revolución de la información.
Con la revolución industrial el hombre aprendió a construir cosas que le hicieran la vida más fácil, más cómoda. Aunque los críticos de este periodo consideran a la revolución industrial como masificadora y deshumanizante, lo cierto es que al inventar y construir los aparatos, herramientas, etc. se crea la necesidad de incrementar la comunicación entre los seres humanos, se crea la necesidad de instruir a los seres humanos para que puedan ser “efectivos” en las fabricas y en los negocios de servicios que empiezan a proliferar.
Es en este periodo que el ser humano asiste por primera vez en su historia y en su evolución a la escuela, aprende a leer y aprende a aprender. Esto sin duda crea las condiciones para la evolución mental del hombre. Pues al ir a la escuela y aprender matemáticas, lógica, y con el simple hecho de aprender a leer, el ser humano empieza a adquirir conocimientos abstractos.
Creo que esta parte del conocimiento abstracto no ha sido desarrollada ni considerada con el potencial que realmente presenta, pues como lo han demostrado estudios cerebrales hechos con las modernas técnicas de imágenes cerebrales. Cuando se compara el funcionamiento del cerebro de un “genio” con el de un hombre “poco educado”, se pretendía obtener imágenes de que tantas más neuronas entraban en funcionamiento en la mente del “genio”.
El resultado en un principio fue sorprendente. El cerebro del “genio” trabaja menos que el del hombre “poco educado”. ¿A qué se debe esto? Los estudios llevaron a la conclusión de que se debe al uso de conceptos abstractos, entre más abstracciones puede hacer una persona en su proceso mental, tanto más eficiente se vuelve su cerebro.
Un ejemplo que facilita la comprensión de ésto es el siguiente: Se les pregunta a dos sujetos cual el el resultado de sumar 16 doscientas veces. El primer sujeto sólo sabe sumar, el segundo sabe multiplicar. El primer sujeto tendrá que sumar 16 + 16 + 16... doscientas veces para alcanzar el resultado. El segundo multiplicara 16 X 200 y obtendrá el resultado de 3200 de una manera mucho más rápida y con un funcionamiento mental mucho más eficiente.
Y aunque se puede seguir hablando de este tema, y de como la revolución industrial hizo posible que mas seres humanos asistieran a la escuela, que aprendieran más y que más seres humanos se dedicaran el estudio de todas las ciencias y del avance que se ha tenido en todas las ramas de las ciencias, quiero pasar a la tercera gran revolución que ha afectado a la humanidad.
La primera fue la agricultura, la segunda la industrial y la tercera la de la información.
Pues ya que con la revolución de la información, que surge cuando el ser humano en su afán de hacer más eficiente el procesamiento de la información, desarrolla las computadoras. El uso de las computadoras efectivamente hace mucho más rápido y eficiente el proceso de la información pero también crea una nueva necesidad, el de mejorar las comunicaciones.
En la antigüedad, las comunicaciones estaban limitadas a la transmisión de información de persona a persona, o por medio de escritos que a su vez eran llevados de una persona a otra por una tercera, que se transportaba a píe o sobre algún animal.
Más o menos a la par de la revolución industrial, las comunicaciones mejoran de una manera drástica. Se inventa el telégrafo, y el teléfono. Estos hacen que la comunicación oral se pueda hacer de manera instantánea a largas distancias.
Surgen el radio y la televisión que permiten transmitir información de forma masiva.
Más adelante surgen inventos como el fax, que permite compartir información escrita a la misma velocidad que la información oral.
Y finalmente (en lo que toca al desarrollo actual porque no sabemos lo que nos depare el futuro). Surgen las computadoras y el Internet, que permiten el intercambio de información de cualquier tipo, a una velocidad instantánea, tanto a nivel masivo como a nivel individual.
¿Que tanto afecta esta revolución de la información/comunicación al ser humano como individuo y sociedad?
Apenas lo estamos empezando a vivir, y como todo los demás en esta vida, en este mundo, en este universo, no lo debemos encasillar en un dualismo, pues tiene tanto sus ventajas como sus desventajas, sus puntos positivos como sus puntos negativos. Y unos no existirían sin los otros.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Triángulos para mejorar el equilibrio
Este artículo, “Triángulos Mágicos” se publicó en el “Cuaderno de Yoga”.
“Muchos profesores de yoga afirman que antes de sumergirnos en la práctica de
asanas sentadas, debemos dominar las posturas de pie. En realidad, las posturas
de pie, son la gran base sobre la que descansan el resto de asanas. Esto se debe
a que contienen los tres elementos básicos que hemos de desarrollar en la
práctica yóguica, a saber: equilibrio, flexibilidad y fuerza.
Y de todas las asanas que se realizan de pie, mis preferidas son las que para mí
mismo, denomino triángulos mágicos. Triángulos, porque es ésa la posición que
toma el cuerpo cuando se realizan, y mágicos porque actúan sobre el cuerpo de
forma integral y porque cuanto más y mejor se practican, más facilidad
obtendremos en la práctica de otras asanas.
Dicho esto, las asanas “triangulares” a las que me refiero son las siguientes:
Utthita Trikonasana o postura del triángulo extendido

Parivrtta Trikonasana o postura del triángulo girado “

Siempre procuro incluir alguna de estas posturas en mis prácticas, ya que lo que más trabajo me cuesta dominar es el equilibrio y este tipo de posturas me han ayudado mucho a mejorar en este aspecto de mi práctica.
El artículo completo lo pueden consultar en “Cuaderno de Yoga”, encontrarán el vínculo en Blogs que visito.
“Muchos profesores de yoga afirman que antes de sumergirnos en la práctica de
asanas sentadas, debemos dominar las posturas de pie. En realidad, las posturas
de pie, son la gran base sobre la que descansan el resto de asanas. Esto se debe
a que contienen los tres elementos básicos que hemos de desarrollar en la
práctica yóguica, a saber: equilibrio, flexibilidad y fuerza.
Y de todas las asanas que se realizan de pie, mis preferidas son las que para mí
mismo, denomino triángulos mágicos. Triángulos, porque es ésa la posición que
toma el cuerpo cuando se realizan, y mágicos porque actúan sobre el cuerpo de
forma integral y porque cuanto más y mejor se practican, más facilidad
obtendremos en la práctica de otras asanas.
Dicho esto, las asanas “triangulares” a las que me refiero son las siguientes:
Utthita Trikonasana o postura del triángulo extendido

Parivrtta Trikonasana o postura del triángulo girado “

Siempre procuro incluir alguna de estas posturas en mis prácticas, ya que lo que más trabajo me cuesta dominar es el equilibrio y este tipo de posturas me han ayudado mucho a mejorar en este aspecto de mi práctica.
El artículo completo lo pueden consultar en “Cuaderno de Yoga”, encontrarán el vínculo en Blogs que visito.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Percepción intuitiva
El siguiente artículo se publicó en el blog “Yoga Arte y Vida” de María Silvestre, en el artículo titulado “Dios no juega a los dados”, María nos comenta.
“Cada día, soy más consciente de la certeza que hay en la afirmación de Einstein:
"Dios no juega a los dados". No existe lo azaroso, todo tiene unas reglas
internas que sólo en algunos casos la ciencia y la razón a través de la mente
humana puede descubrir y racionalizar, convertir en teoría, experimentar y
demostrar, pero si vamos más allá de la mente limitada, a través de la milenaria
herramienta que es la meditación como medio (ni mucho menos el único) de
autorrealización, para desarrollar nuestra intuición, conectarnos con nuestro Yo
Superior, Dios (y no seamos limitados: D-I-OS, es mucho más que una palabra de
cuatro letras, pero cada uno lo llama y expresa desde su propia sensibilidad y
experiencia), nos damos cuenta de que el curso de nuestra vida está dominado por
una fuerza-conciencia que está más allá de nuestra voluntad, e incluso de
nuestras acciones.
¿Cómo podemos comprender el funcionamiento del Universo, y entender la afirmación
de Einstein? Swami Sivananda, uno de los grandes yoguis del s. XX decía lo
siguiente: "La piedra yace, la planta respira, el animal se mueve, el hombre
piensa y el sabio intuye". De nuevo "la intuición" como base para el siguiente
escalón del desarrollo humano. Con la intuición no hay preguntas que formular,
sólo se obtienen respuestas, certezas. Empiezas a "dejar hacer" al Universo y te
sorprendes de "su" inteligencia. Te abandonas y confías. Eso no significa que "no
hagas nada", significa que ya no impones tus limitaciones (tu mente) a tu vida,
que ya no "interpretas" todo según tus condicionamientos y prisiones interiores,
que observas la vida "tal cual es", "tal cual ocurre" e intervienes desde la
sabiduría, desde la intuición, esa es la verdadera libertad.

Una vez más vemos otra interpretación del tema que he venido tratando en las citas de los últimos días, el papel que juega la percepción personal, la percepción intuitiva, en el conocimiento humano, y de cómo los occidentales tenemos que aprender toda esta filosofía que los orientales han practicado durante miles de años y que difiere radicalmente de la visión occidental. Y el aprender a comprender esta visión de la dualidad como algo incluyente y no excluyente, aprender a aceptar que no todo lo “cierto” que nos enseña la ciencia occidental es puramente objetivo sin que intervenga la parte subjetiva, es algo que podemos aprender a través de la práctica del yoga y la meditación.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Maria, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
“Cada día, soy más consciente de la certeza que hay en la afirmación de Einstein:
"Dios no juega a los dados". No existe lo azaroso, todo tiene unas reglas
internas que sólo en algunos casos la ciencia y la razón a través de la mente
humana puede descubrir y racionalizar, convertir en teoría, experimentar y
demostrar, pero si vamos más allá de la mente limitada, a través de la milenaria
herramienta que es la meditación como medio (ni mucho menos el único) de
autorrealización, para desarrollar nuestra intuición, conectarnos con nuestro Yo
Superior, Dios (y no seamos limitados: D-I-OS, es mucho más que una palabra de
cuatro letras, pero cada uno lo llama y expresa desde su propia sensibilidad y
experiencia), nos damos cuenta de que el curso de nuestra vida está dominado por
una fuerza-conciencia que está más allá de nuestra voluntad, e incluso de
nuestras acciones.
¿Cómo podemos comprender el funcionamiento del Universo, y entender la afirmación
de Einstein? Swami Sivananda, uno de los grandes yoguis del s. XX decía lo
siguiente: "La piedra yace, la planta respira, el animal se mueve, el hombre
piensa y el sabio intuye". De nuevo "la intuición" como base para el siguiente
escalón del desarrollo humano. Con la intuición no hay preguntas que formular,
sólo se obtienen respuestas, certezas. Empiezas a "dejar hacer" al Universo y te
sorprendes de "su" inteligencia. Te abandonas y confías. Eso no significa que "no
hagas nada", significa que ya no impones tus limitaciones (tu mente) a tu vida,
que ya no "interpretas" todo según tus condicionamientos y prisiones interiores,
que observas la vida "tal cual es", "tal cual ocurre" e intervienes desde la
sabiduría, desde la intuición, esa es la verdadera libertad.

Una vez más vemos otra interpretación del tema que he venido tratando en las citas de los últimos días, el papel que juega la percepción personal, la percepción intuitiva, en el conocimiento humano, y de cómo los occidentales tenemos que aprender toda esta filosofía que los orientales han practicado durante miles de años y que difiere radicalmente de la visión occidental. Y el aprender a comprender esta visión de la dualidad como algo incluyente y no excluyente, aprender a aceptar que no todo lo “cierto” que nos enseña la ciencia occidental es puramente objetivo sin que intervenga la parte subjetiva, es algo que podemos aprender a través de la práctica del yoga y la meditación.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Maria, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Desapego y Yoga
A continuación comparto con ustedes un fragmento de un artículo publicado en “Yoga, Fuente de la Eterna Juventud”
El artículo se titula “Yoga del Desapego, Karma Yoga” y en él Tanumanasi nos dice:
“La práctica del Yoga Karma enseña el desapego, o “no apego”, estos términos han
recibido por parte de la mayoría de los estudiantes de yoga varias y equivocadas
interpretaciones. Para algunas personas, significa simplemente la ruptura de
todos los lazos de afecto, la falta de emoción, e incluso la ausencia de amor.
Esto no es exacto, el Yogui avanzado está lleno de amor, y derrama ese amor del
que está lleno, sin personalismos, en vez de venderlo a cambio de algo, pedirlo
o tomarlo de los demás. Este Maestro de Yoga el verdadero amante que ama sin
egoísmo de ninguna clase.
Para el Yogui, el significado y la acción del desapego resultan claros, se
relaciona con la emancipación de los pares de opuestos o dualidad. “

Una vez más nos encontramos con esa gran diferencia entre el pensamiento occidental y el oriental, que es el dualismo. En el pensamiento occidental se considera que la mayoría de los conceptos son independientes y excluyentes uno del otro, como en el tradicional ejemplo de que es más importante en la formación psicológica del ser humano, la herencia o la crianza. Mientras que en el pensamiento oriental, ambos conceptos están íntimamente relacionados, no puede existir uno sin que exista el otro. Como en este caso, “el deseo y el apego son la causa de toda miseria.” Es decir, no podemos hablar de miseria sin hablar de su causa, el apego. Ni podemos hablar de apego sin hablar de su consecuencia, la miseria. Entonces, finalmente ambos son parte de la misma ecuación, del mismo todo que el yoga nos enseña a percibir.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Tanumanasi, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
El artículo se titula “Yoga del Desapego, Karma Yoga” y en él Tanumanasi nos dice:
“La práctica del Yoga Karma enseña el desapego, o “no apego”, estos términos han
recibido por parte de la mayoría de los estudiantes de yoga varias y equivocadas
interpretaciones. Para algunas personas, significa simplemente la ruptura de
todos los lazos de afecto, la falta de emoción, e incluso la ausencia de amor.
Esto no es exacto, el Yogui avanzado está lleno de amor, y derrama ese amor del
que está lleno, sin personalismos, en vez de venderlo a cambio de algo, pedirlo
o tomarlo de los demás. Este Maestro de Yoga el verdadero amante que ama sin
egoísmo de ninguna clase.
Para el Yogui, el significado y la acción del desapego resultan claros, se
relaciona con la emancipación de los pares de opuestos o dualidad. “

Una vez más nos encontramos con esa gran diferencia entre el pensamiento occidental y el oriental, que es el dualismo. En el pensamiento occidental se considera que la mayoría de los conceptos son independientes y excluyentes uno del otro, como en el tradicional ejemplo de que es más importante en la formación psicológica del ser humano, la herencia o la crianza. Mientras que en el pensamiento oriental, ambos conceptos están íntimamente relacionados, no puede existir uno sin que exista el otro. Como en este caso, “el deseo y el apego son la causa de toda miseria.” Es decir, no podemos hablar de miseria sin hablar de su causa, el apego. Ni podemos hablar de apego sin hablar de su consecuencia, la miseria. Entonces, finalmente ambos son parte de la misma ecuación, del mismo todo que el yoga nos enseña a percibir.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Tanumanasi, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
sábado, 8 de noviembre de 2008
Filosofía o no-filosofía
Una vez más Adriana Paoletta nos regala un artículo muy interesante “Unidad en la diversidad: las tradiciones filosóficas de India y de Occidente” acerca de un estudio de Carmen Dragonetti y Fernando Tola en relación a la existencia de la filosofía en la India Antigua.
Esto es lo que nos dicen:
“Desde hace muchos años hemos estado interesados en un problema que preocupa
a muchos estudiosos de la Indología: si existió filosofía en la India antigua o
no... Nuestra idea es que el pensamiento filosófico ha sido una parte importante
de la tradición india a lo largo de su historia, y que su origen puede ser
rastreado incluso hasta la Época Védica, que se inicia con la llegada de los
Indoeuropeos a la India alrededor del 1500 antes de Cristo. Desde luego que
admitimos que en los textos védicos el pensamiento filosófico aparece sólo en
una forma rudimentaria, como –podríamos decir– preformaciones que habrían de ser
desarrolladas y elaboradas en los siglos siguientes.
Sabemos, por otra parte, que no es fácil dar una definición de la palabra
filosofía, aceptable por todos. La larga serie de artículos concernientes a la
noción de Philosophie (en alemán), incluidos en el Historisches Wörterbuch der
Philosophie, Vol. 7, col. 572-926, muestra el gran número de opiniones que han
existido sobre esta noción. Asumimos que filosofía básicamente es lo que en la
terminología técnica india es llamado un darshana, una peculiar manera de ver la
realidad en que vivimos.
Esta palabra es usada para designar lo que los indios e indólogos consideran
que es un «sistema indio de filosofía».
Examinaremos después la validez de la opinión de que la filosofía occidental
está caracterizada por la racionalidad, la libertad de pensamiento y la búsqueda
de la verdad por la verdad misma, características concebidas como los atributos
esenciales del pensamiento filosófico en sí.
La existencia de filosofía en la cultura de la India es de un modo general
explícitamente negada por muchos profesores de filosofía occidental, por
filósofos occidentales y por personas cultivadas en general, e implícitamente
por los manuales y tratados de Historia de la Filosofía o de Filosofía Antigua,
que comienzan por la Filosofía Griega y no se refieren para nada a la Filosofía
Antigua de la India.”

Considero que una de las principales diferencias entre el pensamiento occidental y el oriental es que éste último acepta lo que se podría llamar un “conocimiento o percepción intuitiva” por medio del cual en un instante se percibe un tema en su totalidad. Tal como es. El problema surge al tratar de expresarlo en palabras, que por lo general son insuficientes para explicar ese tipo de percepción que a mi manera de ver, sí se debe de considerar como filosofía.
La ciencia y la filosofía occidentales, en cambio, en un afán por buscar un racionalismo y un objetivismo absolutos se han olvidado de esta parte tan importante del pensamiento humano que es la percepción subjetiva, ya que finalmente todo tiene su parte subjetiva, por mucho que se la quiera eliminar.
Aunque este artículo aparentemente no está relacionado con el yoga, considero que en el fondo sí lo está, pues una de las cosas que se aprenden con la práctica del yoga es a centrar la mente en lo que se está haciendo en el momento, a percibir sin explicar, simplemente a percibir, a sentir, y al no tratar de encajonar esa percepción en descripciones y a desmenuzarla en partes para poder explicarla, se llega a percibir la totalidad a la percepción intuitiva, eso, para mí, es yoga, y también es filosofía.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Adriana, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
Esto es lo que nos dicen:
“Desde hace muchos años hemos estado interesados en un problema que preocupa
a muchos estudiosos de la Indología: si existió filosofía en la India antigua o
no... Nuestra idea es que el pensamiento filosófico ha sido una parte importante
de la tradición india a lo largo de su historia, y que su origen puede ser
rastreado incluso hasta la Época Védica, que se inicia con la llegada de los
Indoeuropeos a la India alrededor del 1500 antes de Cristo. Desde luego que
admitimos que en los textos védicos el pensamiento filosófico aparece sólo en
una forma rudimentaria, como –podríamos decir– preformaciones que habrían de ser
desarrolladas y elaboradas en los siglos siguientes.
Sabemos, por otra parte, que no es fácil dar una definición de la palabra
filosofía, aceptable por todos. La larga serie de artículos concernientes a la
noción de Philosophie (en alemán), incluidos en el Historisches Wörterbuch der
Philosophie, Vol. 7, col. 572-926, muestra el gran número de opiniones que han
existido sobre esta noción. Asumimos que filosofía básicamente es lo que en la
terminología técnica india es llamado un darshana, una peculiar manera de ver la
realidad en que vivimos.
Esta palabra es usada para designar lo que los indios e indólogos consideran
que es un «sistema indio de filosofía».
Examinaremos después la validez de la opinión de que la filosofía occidental
está caracterizada por la racionalidad, la libertad de pensamiento y la búsqueda
de la verdad por la verdad misma, características concebidas como los atributos
esenciales del pensamiento filosófico en sí.
La existencia de filosofía en la cultura de la India es de un modo general
explícitamente negada por muchos profesores de filosofía occidental, por
filósofos occidentales y por personas cultivadas en general, e implícitamente
por los manuales y tratados de Historia de la Filosofía o de Filosofía Antigua,
que comienzan por la Filosofía Griega y no se refieren para nada a la Filosofía
Antigua de la India.”

Considero que una de las principales diferencias entre el pensamiento occidental y el oriental es que éste último acepta lo que se podría llamar un “conocimiento o percepción intuitiva” por medio del cual en un instante se percibe un tema en su totalidad. Tal como es. El problema surge al tratar de expresarlo en palabras, que por lo general son insuficientes para explicar ese tipo de percepción que a mi manera de ver, sí se debe de considerar como filosofía.
La ciencia y la filosofía occidentales, en cambio, en un afán por buscar un racionalismo y un objetivismo absolutos se han olvidado de esta parte tan importante del pensamiento humano que es la percepción subjetiva, ya que finalmente todo tiene su parte subjetiva, por mucho que se la quiera eliminar.
Aunque este artículo aparentemente no está relacionado con el yoga, considero que en el fondo sí lo está, pues una de las cosas que se aprenden con la práctica del yoga es a centrar la mente en lo que se está haciendo en el momento, a percibir sin explicar, simplemente a percibir, a sentir, y al no tratar de encajonar esa percepción en descripciones y a desmenuzarla en partes para poder explicarla, se llega a percibir la totalidad a la percepción intuitiva, eso, para mí, es yoga, y también es filosofía.
El artículo completo lo pueden leer en el blog de Adriana, encontrarán el vínculo en “Blogs que visito”
domingo, 26 de octubre de 2008
El Yoga como filosofía y forma de vida
El siguiente framento es del artículo “Yoga clásico, tributo a mis maestros” de Adriana Paoletta que se publicó en “Yoga aprender por el cuerpo” pueden encontrar éste y otros artículos muy interesantes en este blog, el enlace lo pueden encontar en los “Blogs que visito”
“...Patánjali no inventó el Yoga y tampoco lo agotó. Sin embargo los Yogasutras, adquirieron un lugar privilegiado y se impusieron como el texto clásico del yoga. La razón radica en el equilibrio con que fueron tratados los distintos aspectos del Yoga.Patánjali reinterpretó el Yoga anterior, según su concepción filosófica. Esto permitió integrar, aspectos que parecen opuestos como la devoción al Señor, la valoración del cuerpo,la importancia de la acción desinteresada y de los poderes paranormales.Estos elementos ya existían, pero fueron tomando consistencia a través de los siglos sucesivos...”
También quiero compartir con ustedes este otro fragmento del artículo “Yoga tanumanasi Jnana Yoga sutilidad de espíritu” de tanumanasi que se publicó en “Yoga, fuente de eterna juventud”. El enalce también está en los “Blogs que visito” por si quieren leer el artículo completo y otros artículos interesantes.
“...sí como es indispensable ejecutar asanas en cualquiera de las sendas del yoga, así también el hecho de practicar las posturas, no otorga a nadie el título de Yogui, ni proporciona siquiera la noción del Yoga. Yoga es un estado de conciencia mediante el cual hay que tomar la lección de la experiencia para hacerla vivencia y con ello lograr que se vuelva existencia, permitiendo el que vaya entrando en nuestro inconsciente y se refleje en nuestra vida diaria en el ambiente que nos rodea...”
Aunque estas dos citas parecen no tener mucha relación en realidad los dos hablan de un tema fundamental que es el que el yoga se llega a convertir en una forma de vida, y lo digo no porque yo me esté dedicando día y noche a prácticar las posturas de yoga que he aprendido hasta ahora, sino porque el yoga forma ahora parte de mi vida porque me ha dado más tranquilidad, me está enseñando a responder de una forma diferente a ciertas situaciones que se presentan en mi vida y que antes me hacían enojarme a la menor provicación.
Aún me queda mucho camino por recorrer, tanto en este aspecto como en la práctica misma, pero puedo decir que ya me encuentro en el camino.
“...Patánjali no inventó el Yoga y tampoco lo agotó. Sin embargo los Yogasutras, adquirieron un lugar privilegiado y se impusieron como el texto clásico del yoga. La razón radica en el equilibrio con que fueron tratados los distintos aspectos del Yoga.Patánjali reinterpretó el Yoga anterior, según su concepción filosófica. Esto permitió integrar, aspectos que parecen opuestos como la devoción al Señor, la valoración del cuerpo,la importancia de la acción desinteresada y de los poderes paranormales.Estos elementos ya existían, pero fueron tomando consistencia a través de los siglos sucesivos...”
También quiero compartir con ustedes este otro fragmento del artículo “Yoga tanumanasi Jnana Yoga sutilidad de espíritu” de tanumanasi que se publicó en “Yoga, fuente de eterna juventud”. El enalce también está en los “Blogs que visito” por si quieren leer el artículo completo y otros artículos interesantes.
“...sí como es indispensable ejecutar asanas en cualquiera de las sendas del yoga, así también el hecho de practicar las posturas, no otorga a nadie el título de Yogui, ni proporciona siquiera la noción del Yoga. Yoga es un estado de conciencia mediante el cual hay que tomar la lección de la experiencia para hacerla vivencia y con ello lograr que se vuelva existencia, permitiendo el que vaya entrando en nuestro inconsciente y se refleje en nuestra vida diaria en el ambiente que nos rodea...”
Aunque estas dos citas parecen no tener mucha relación en realidad los dos hablan de un tema fundamental que es el que el yoga se llega a convertir en una forma de vida, y lo digo no porque yo me esté dedicando día y noche a prácticar las posturas de yoga que he aprendido hasta ahora, sino porque el yoga forma ahora parte de mi vida porque me ha dado más tranquilidad, me está enseñando a responder de una forma diferente a ciertas situaciones que se presentan en mi vida y que antes me hacían enojarme a la menor provicación.
Aún me queda mucho camino por recorrer, tanto en este aspecto como en la práctica misma, pero puedo decir que ya me encuentro en el camino.
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