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jueves, 1 de octubre de 2009

Meditación Zen 37

La ilumninación de Buda. Cuando uno se enorgullece del logro o se desanima en el esfuerzo idealista, la práctica nos encierra tras una gruesa pared.

Buda dijo: “Es maravilloso ver la naturaleza de Buda en todo y en cada individuo”. Lo que quiso decir es que cuando practicamos el zazén poseemos la naturaleza de Buda y cada uno de nosotros es el mismo Buda.

La manera en que cada cosa existe no ha de interpretarse aisladamente en su propio reino consciente. Lo que vemos o lo que oímos es sólo una parte o una idea limitada de lo que realmente somos. Mas cuando simplemente somos – cada uno a su propio modo – estamos expresando al Buda mismo... La única manera de entender la naturaleza de buda consiste simplemente en practicar el zazén, en estar simplemente aquí tal cual somos.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Meditación Zen 36

Más allá de la conciencia. Lograr una mente pura en un estado de ilusión, es práctica. Cuando uno trata de excluir la ilusión, sólo consigue hacerla más persistente. Hay que decir simplemente “oh, esto no es más que una ilusión”, y no alterarse por ello.

Debemos establecer nuestra práctica donde no haya ni práctica ni iluminación. Mientras no practiquemos el zazén donde no hay práctica o iluminación, no tendremos ninguna posibilidad de lograr una paz perfecta en nosotros. En otras palabras, debemos creer en nuestra verdadera naturaleza. Esta verdadera naturaleza va más allá de nuestra experiencia consciente. La práctica y la iluminación, el bien y el mal, sólo se perciben en nuestra experiencia consciente.

Cuando se tiene algo en la conciencia no hay perfecta serenidad. El mejor camino para llegar a la perfecta serenidad es olvidarlo todo... No se debe refrenar la mente, sino más bien dejarlo todo como está. Así las ideas no quedarán en la mente por mucho tiempo. Vendrán como vengan y se irán siguiendo su curso natural. Por fin, la mente se mantendrá clara y vacía durante mucho tiempo.

La vacuidad de la mente no es ni siquiera un estado mental, sino que es la esencia original de la mente que experimentaron Buda y el Sexto Patriarca.



Uno sabe descansar físicamente, pero no mentalmente. Nos acostamos en la cama, pero la mente sigue atareada; aunque uno duerma, la menta está atareada soñando. La mente está siempre intensamente activa... Para ir más allá de la facultad de pensar, es necesario creer con firmeza en la vacuidad de la mente.

La filosofía del budismo es tan universal y lógica que no es únicamente la filosofía del budismo, sino de la existencia misma. El objeto de la enseñanza budista es orientarnos hacia la vida misma que existe más allá de la conciencia en la mente pura original.

Para ser un budista sincero, lo mejor es sentarse... Mi deseo es que ustedes tengan una creencia firme, amplia, imperturbable en el zazén que sólo consiste en sentarse. Sentarse simplemente, eso basta.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Meditación Zen 35



El budismo original. En realidad nosotros no pertenecemos a la escuela Soto en absoluto. Simplemente somos budistas. No somos ni siquiera budistas Zen. Si entendemos esto, somos verdaderamente budistas.

Caminar, ponerse de pie, sentarse y acostarse son las cuatro actividades o formas de comportamiento en el budismo. El zazén no es una de esas cuatro formas de comportamiento... Siendo esto así,es posible preguntarse por qué recalcamos tanto la postura sentada o por qué insistimos en tener maestros. Eso se debe a que el zazén no es simplemente una de las cuatro formas de comportamiento. El zazén es una práctica que incluye innumerables actividades, el zazén es anterior a Buda y continuará por siempre.

Como budistas, nuestro esfuerzo tradicional ha de ser como el de Buda. No debemos apegarnos a ninguna escuela o doctrina en particular.

Como Buda fue el fundador de la doctrina, la gente, tentativamente, denominó budismo a esa enseñanza. Pero en realidad el budismo no es una enseñanza en particular. El budismo es simplemente la Verdad, que incluye en sí diversas verdades. La práctica del zazén es aquella que incluye diversas actividades de la vida... El modo de sentarse es el modo de actuar. Sentándonos, estudiamos cómo actuar. Ésta es la actividad básica para nosotros... Buda nos enseñó a actuar mediante nuestra práctica y por eso nos sentamos.

Hacer algo, vivir el momento, representa la actividad temporal de buda. Sentarnos de esta manera es ser el Buda mismo, ser como el Buda histórico. Lo mismo puede decirse de todo lo que hacemos.

La enseñanza de Buda está en todas partes. Hoy está lloviendo. Ésta es la enseñanza de Buda.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Meditación Zen 34

Experiencia, no filosofía. Hay algo de blasfemia en decir que el budismo es perfecto como filosofía o enseñanza, sin saber lo que realmente es.

La mayoría está interesada en estudiar las enseñanzas o la filosofía del budismo. El compararlo con otras religiones aprecian lo satisfactorio que es intelectualmente. Pero que el budismo sea o no filosóficamente profundo profundo o bueno o perfecto no viene al caso. Nuestro propósito es mantener nuestra práctica en su forma más pura.

Para el budismo (y para nosotros) la práctica del zazén en grupo es lo más importante, porque esa práctica es la forma original de vida... No conviene preocuparse por el resultado de nuestros esfuerzos sin determinar antes su origen... Cuando tomamos nuestra naturaleza original y hacemos incesantes esfuerzos sobre esta base, apreciamos el resultado de ellos de momento en momento, día tras día, año tras año. Así es como hemos de apreciar nuestra vida.

En la práctica zazén, tomamos a nuestra forma pura de vida, más allá de toda idea de provecho y más allá de toda fama o ganancia. Mediante la práctica, mantenemos sencillamente nuestra naturaleza original tal cual es.

Es zendo no encierra nada de fantasía. Sencillamente venimos y nos sentamos. Después de comunicarnos unos con otros, nos marchamos a casa y reanudamos nuestra actividad cotidiana como una continuación de nuestra práctica pura, en el disfrute de nuestra verdadera forma de vida.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Meditación Zen 32

Inclinación, no inclinación. Cuando nos inclinamos a algo bello, eso es también actividad de Buda.

Dogen-Zenji ha dicho: “Aunque es medianoche, el alga está ya aquí: aunque llega el alba, es de noche”.

La práctica del zazén y la actividad cotidiana son la misma cosa. Llamamos zazén a la vida cotidiana y a la vida cotidiana zazén. Pero, generalmente, pensamos “ahora terminó el zazén y vamos a emprender nuestra vida cotidiana”. Mas ésta no es la comprensión correcta. Son la misma cosa.

Toda existencia depende de alguna otra cosa. Estrictamente hablando, no hay existencia individual separada. Hay simplemente muchos nombres para la una existencia. A veces la gente enfatiza la unidad, pero ésta no es nuestra comprensión. Nosotros no recalcamos ningún aspecto en particular, ni siquiera la unidad. La unidad es valiosa, pero la variedad es también maravillosa... La unidad y la variedad son los mismo y por eso ha de apreciarse la unidad de cada existencia y también por eso ha de recalcarse la vida cotidiana y no algún estado mental en particular. Se debe encontrar la realidad de cada instante y cada fenómeno.

Dogen-zeni ha dicho: “aunque todo tiene naturaleza de Buda, nosotros amamos las flores y no nos gusta la maleza.” Esto es cierto en cuanto a la naturaleza humana. Pero el que nos inclinemos a lo bello es de por sí parte de la actividad de Buda. El que no nos guste la maleza es también actividad de Buda.

Dogen ha dicho: Aprender algo es conocerse a sí mismo. Estudiar el budismo es estudiarse a sí mismo”. Aprender algo no es adquirir lo que no se sabía ya de antemano. Uno sabe algo antes de aprenderlo. No hay ninguna brecha entre el “yo” antes de saber algo y el “yo” después de saberlo.

Como dijo Dogen: “Una flor se marchita aunque la amemos, y la maleza crece aunque no la amemos”. Aunque así sea, ésta es nuestra vida.

En el terreno del pensar, hay diferencia entre la unidad y la variedad, pero en la experiencia real, la variedad y la unidad son la misma cosa.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Comprender que tanto lo que nos gusta como lo que no nos gusta forman parte de nuestra naturaleza. Son una sola cosa. Lo que nos gusta no es bueno, ni malo. Lo que no nos gusta no es malo, ni bueno. Son juicios, etiquetas, que les asignamos a las cosas en nuestra mente. Las cosas simplemente son.

martes, 8 de septiembre de 2009

Meditación Zen 31

La creencia en la nada. En nuestra vida cotidiana, el noventa y nueve por ciento de nuestro pensar es de carácter egocéntrico. ¿Por qué sufro? ¿Por qué tengo problemas?

Yo he descubierto la necesidad, la absoluta necesidad, de creer en la nada. Es decir, hay que creer en algo que no tiene forma ni color, en algo que existe antes que todas las formas y los colores aparezcan. Esta es una cuestión muy importante... Cuando se está preparado siempre para aceptar todo lo que vemos, como algo que surge de la nada, a sabiendas de que hay alguna razón para que surja una existencia fenoménica de determinada forma y color, entonces, en ese mismo momento, se logra la serenidad perfecta.

Por eso es absolutamente necesario creer en la nada. Mas eso no quiere decir vacuidad. Hay algo, pero ese algo está siempre preparado para tomar alguna forma en particular, y en su actividad sigue ciertas reglas, teorías o verdades. Esto se llama naturaleza de Buda o el Buda mismo. Cuando esta existencia se personifica, la llamamos Buda; cuando la comprendemos como la suma verdad, la llamamos Dharma y, cuando aceptamos la verdad y actuamos como una parte del Buda o conforme a la teoría, nos llamamos a nosotros mismos Sangha. Pero aunque haya tres formas de Buda, se trata de una existencia que no tiene forma ni color y que siempre está dispuesta a tomar forma y color.

Algunos se disgustan al oír la lluvia mientras están en la cama por la mañana, porque se olvidan de que luego verán salir el radiante sol por el oriente. Cuando concentramos la mente en nosotros mismos, tenemos esta clase de preocupación. Pero cuando nos aceptamos a nosotros mismos como la personificación de la verdad o la naturaleza del Buda, no tenemos preocupación alguna. Pensamos “ahora está lloviendo”, pero no sabemos que pasará después, y a la hora de salir a la calle, tal vez el día sea hermoso o haya tormenta. Y como no sabemos, lo mejor es gozar por ahora del sonido de la lluvia.

Debemos comenzar con la iluminación y proseguir hacia la práctica y luego hacia el pensar... Cuando la iluminación viene primero, antes que el pensar, antes que la práctica, este pensar y esta práctica no se centran en el propio ser.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Vivir en el momento, plenamente. No dejar que pase este momento porque es único, porque nunca se repetirá. Sólo existe este momento, que no dura nada, por lo tanto debemos reconocer la naturaleza de nada para comprender la realidad. Simplemente ser en el momento, nada más. !Qué complicado!

domingo, 6 de septiembre de 2009

Meditación Zen 30

Disposición, atención. La sabiduría es la disposición de la mente.

Después que nos cuenta de la vacuidad de las cosas, todo se vuelve real, no substancia... nos damos cuenta de qu todo es mera forma y color relativo... Cuando oímos decir por primera vez que todo es una existencia relativa, la mayoría nos sentimos contrariados. Pero esta contrariedad proviene de una noción equivocada del hombre y la naturaleza. Y esto se debe a que nuestra manera de observar las cosas está profundamente arraigada en nuestras ideas centrada en el propio ser, y por eso nos sentimos contrariados cuando descubrimos que todo tiene sólo una existencia relativa.

No es después de practicar el zazén cuando nos damos cuenta de la verdad; aun antes de practicarlo, la comprensión está en nosotros... Darse cuenta de la verdad es vivir, existir ahora y aquí.

Por lo general, solemos comprender la práctica del zazén y la iluminación como dos cosas distintas: aquí está la práctica como un par de anteojos y, cuando ejercemos la práctica, que es como ponernos los anteojos, percibimos la iluminación. Ésta es la comprensión errónea. Los anteojos mismos son la iluminación y ponérselos es también la iluminación. Por lo tanto, hágase lo que se hiciere, o incluso si no se hace nada, la iluminación está ahí siempre... Esta clase de entendimiento equivocado desaparece cuando realmente se comprende que la vacuidad significa que todo está siempre aquí. El ser completo no es la acumulación de todo. Es imposible dividir en partes una existencia entera. Está siempre aquí y siempre funcionando. Esto es la iluminación.

Debemos aceptar sin dificultad las cosas tal cual son. Nuestra mente debe ser lo suficientemente flexible y receptiva como para comprender las cosas tal cual son. Cuando nuestro pensar es flexible, se denomina pensar imperturbable. Este modo de pensar es siempre estable. Se llama atención... Nuestro pensar ha de basarse en la concentración. Esto es atención. Tenga o no objeto, la mente debe mantenerse estable, no dividida. Esto es zazén.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Vivir en el momento, en el aquí. ¡Qué cosa tan hermosa! ¡Qué cosa tan difícil! Por eso es que la iluminación nos elude, porque no vivimos en el momento. Porque siempre estamos recordando el pasado o imaginando el futuro. No vivimos el momento, y este momento se escapa, no perdura. Un momento no dura nada, un momento dura toda la eternidad. Vivir en el momento, ¡Qué difícil!

domingo, 16 de agosto de 2009

Meditación Zen 29

Vacuidad. Cuando se estudia el budismo, se debe hacer una limpieza general de la casa en la mente.

Para la mayoría, todo existe; piensa que todo lo que ve y todo lo que oye existe. Desde ya, el pájaro que vemos y oímos existe, pero lo que quiero decir en de este caso puede no ser exactamente lo mismo que lo que otro quiere decir. La comprensión budista de la vida incluye a la vez la existencia y la no existencia.

Para nosotros la verdadera existencia viene de la vacuidad y vuelve nuevamente al vacuidad. Lo que aparece a partir de la vacuidad es la verdadera existencia.

Se dirá “puedo hacerlo mañana o el año que viene”, en la creencia de que algo que existe hoy existirá mañana... Pero no hay un camino fijo que exista permanentemente. No hay un camino establecido para nosotros. Tenemos que encontrar el propio camino en todo momento.

Cualquier idea o camino establecidos por otra persona por muy perfectos que sean, no son el verdadero camino para nosotros.

Cada uno debe trazarse su verdadero camino y, una vez trazado, él expresará el camino universal. Éste es el misterio. Cuando se comprende cabalmente una cosa, se comprende todo. Cuando se trata de comprender todo se acaba por no comprender nada. Lo mejor es entenderse uno mismo y así se comprende todo.

Reflexionemos: “Paso a paso detengo el sonido del arroyo murmurante”. Cuando se camina por la orilla del arrollo, se oye correr el agua. El sonido es continuo, pero uno debe ser capaz de interrumpirlo si lo desea. Esto es libertad, es renunciación.

En el zazén, si uno trata de mirar un punto fino, se cansa después de cinco minutos aproximadamente. Eso no es concentración. Concentración significa libertad. Por eso el esfuerzo no ha de estar dirigido hacia algo. Uno debe concentrarse en la nada.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Todo viene de la nada y regresa a la nada, como la gota de lluvia que nace en el océano y eventualmente regresa a él. Los caminos que sigue la gota son variados, como los caminos que se le presentan al ser humano.

Constantemente tenemos ante nosotros una gran cantidad de posibilidades, una gran cantidad de caminos; que en ese momento surgen a partir de las experiencias pasadas, tanto inmediatas como lejanas. Los caminos que se nos presentan no sería esos si no hubiéramos vivido cada momento como lo hicimos y no de otra manera. No serían los mismos pero serían otros, porque siempre hay un camino que tomar, uno de muchos por el que nos debemos decidir a cada instante. Y dependiendo del camino que escogemos en este instante, con base en esa decisión, aparecen nuevos caminos para decidir en el siguiente instante. Diferentes a los que hubieran aparecido si hubiéramos tomado un decisión diferente en ese instante.

viernes, 14 de agosto de 2009

Meditación Zen 28

Naturalidad. Momento tras momento, todo el mundo emerge de la nada. Ésta es verdadera alegría de la vida.

Es algo difícil de explicar, pero creo que la naturalidad consiste el algo así como sentirse independiente de todo, o en cierta actividad basada en la nada. La naturalidad es algo que proviene de la nada, como una semilla o una planta provienen del suelo.

Por ejemplo, cuando se siente apetito, comer algo es naturalidad.

En la verdadera práctica del zazén, sentarse es como tomar agua cuando se tiene sed. Ésa es naturalidad... Aunque se esté sentado en la posición de piernas cruzadas, cuando el zazén no es natural, su práctica no es verdadera... Cuando se siente alegría en el zazén, ése es el verdadero zazén. Pero aun cuando haya que hacer un esfuerzo para practicar el zazén, si lo que se siente en la práctica es algo bueno, eso es zazén.

Esta naturalidad es muy difícil de explicar, pero si uno puede simplemente sentarse y experimentar en la práctica la realidad de la nada, no hay necesidad de explicación alguna.

Cuando se escucha a alguien, no se debe tener una idea propia. Hay que olvidar lo que se tiene en la mente y limitarse a escuchar lo que esa persona está diciendo. No tener nada en la mente es naturalidad.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Si me esfuerzo en hacer algo que no me nace, no hay naturalidad, hay sufrimiento. Al haber naturalidad, hay calma, hay paz. La energía fluye en equilibrio.

Que cierta es la reflexión acerca de escuchar. La mayor parte de las veces que alguien nos habla, no escuchamos, y no escuchamos porque por nuestra mente pasan pensamientos: la respuesta que daremos, como nos defenderemos cuando se nos acusa de algo; si alguien me cuenta un chiste yo ya estoy pensando en otro “mejor”. Si alguien opina algo, yo pienso en mi propia explicación. Y por no limitarme a escuchar y olvidar lo que tengo en mente, no escucho.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Meditación Zen 27

La calidad del ser. Cuando se hace algo, si se fija la mente en la actividad con cierto grado de confianza, la calidad del estado mental es la actividad misma. Cuando uno se concentra en la calidad del propio ser, está preparado para la propia actividad.

El propósito del zazén es alcanzar física y mentalmente la libertad de nuestro ser.

Para mí, las estrellas no son seres veloces, sino calmos, estables y pacíficos. Suele decirse “En la calma debe haber actividad y en la actividad, calma”: En realidad son la misma cosa... En nuestra actividad hay armonía y, donde hay armonía, hay calma.

Cuando practicamos sazen, la calidad de nuestro estar sentados con calma, estabilidad y serenidad es la calidad de la inmensa actividad del ser en sí mismo.

Cuando uno se sienta de la manera correcta, con la comprensión correcta, logra la libertado del ser, aunque no sea nada más que una existencia temporal. Durante este lapso, la existencia temporal no cambia, no se mueve, y se mantiene siempre independiente de otras existencias. Al momento siguiente, surge otra existencia... Dogen-zenji dijo: “El carbón no se convierte en cenizas”. Las cenizas son cenizas y no pertenecen al carbón, tienen su propio pasado y futuro. Son una existencia independiente, porque son un desello que penetra el vasto mundo de los fenómenos. Y el carbón y el fuego al rojo vivo son existencias completamente distintas. Y el carbón negro es también un destello que penetra ese vasto mundo. Donde hay carbón negro, no hay carbón al rojo.


Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.




La física nos dice que cuando las fuerzas que actúan sobre un objeto son iguales pero de direcciones opuestas, el objeto está sin movimiento, en calma. Por lo tanto cuando un objeto no se mueve, no es que no tenga actividad, sino que hay actividades opuestas que se anulan entre sí.

El ser humano cambia constantemente, está en actividad constante, de un lado a otro. Una gran cantidad de fuerzas que operan en distintas direcciones. Nos debatimos entre el pasado y el futuro. Pero cuando no se piensa en el pasado, cuando no se piensa en el futuro, las fuerzas se equilibran por la no acción, existe la calma.

lunes, 10 de agosto de 2009

Meditación Zen 26

Transitoriedad. Debemos lograr la existencia perfecta por medio de la experiencia imperfecta.

La enseñanza básica del budismo es la transitoriedad o el cambio; la verdad básica de la existencia es que todo cambia... Esta enseñanza también considera la enseñanza de la carencia de ser propio. De hecho,la naturaleza esencial de la existencia no es otra cosa que el cambio mismo, que es la naturaleza esencial de toda existencia.

Sin aceptar el hecho de que todo cambia, no es posible hallar la serenidad perfecta... Como no podemos comprender la verdad de la transitoriedad, sufrimos... La enseñanza de la causa del sufrimiento y la enseñanza de que todo cambia son, por decirlo así, las dos caras de la moneda.

Debemos encontrar la perfección en la imperfección. Para nosotros, la perfección completa no difiere de la imperfección. Lo eterno existe debido a la existencia no eterna... Debemos encontrar la verdad en este mundo, a través de nuestras dificultades, de nuestro sufrimiento. Ésta es la enseñanza básica del budismo. El placer no difiere de la dificultad. El bien no difiere del mal. El mal es bien. El bien es mal.

Por lo tanto hasta que logremos la fuerza que nos permita aceptar la dificultad como un placer, tendremos que continuar con este esfuerzo.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


El bebé se convierte en niño,el niño en adolescente, el adolescente en adulto y el adulto en anciano. Diferentes etapas, ¿la misma persona? Personas diferentes ya que aunque es la misma persona no se es la misma persona. El anciano es diferente del adulto, el adulto no es igual al adolescente, el adolescente difiere del niño, el niño del bebé. El anciano no existe sin el adulto, el adulto no existe sin el adolescente y este no existe si no existió antes un niño y antes que éste un bebé.

domingo, 26 de julio de 2009

Meditación Zen 25

Espíritu tradicional del Zen. Cuando uno trata de lograr la iluminación, se crea karma que nos gobierna y se está perdiendo el tiempo en el cojín negro.

Las dos cosas más importantes de nuestra práctica son la postura física y l a manera de respirar. No nos intersa tanto la compresión profunda del budismo.

Más bien que compresión profunda de la enseñanza, los que realmente necesitamos es profunda confianza en ella que dice que originalmente tenemos daturaleza de Buda.

La iluminación nos llega de repente... La comprensión transmitida desde Buda hasta nuestro tiempo es que, cuando se comienza el zazén, hay iluminación, aun sin ninguna preparación. Se practique o no el zazén, se tiene siempre la naturaleza de Buda y, porque se la tiene, hay iluminación en la práctica.

Cuando no nos embarga ninguna idea de ego, nuestra visión de la vida es la de Buda. Nuestras ideas egoístas son una ilusión que cubre nuestra naturaleza de Buda. Siempre estamos creándolas y siguiéndolas y, al repetir este proceso una y otra vez, nuestra vida pasa a estar completamente ocupada por ideas centradas en el ego. Esto se denomina vida kármica o karma.

Muchos maestros de época reciente han recalcado el logro, mediante la práctica, de algún estado en particular. Más importante que cualquier estado alcanzable es la sinceridad, el esfuerzo correcto.

¡Si nuestra práctica es sólo un medio para alcanzar la iluminación, entonces no hay manera de alcanzarla!

No es que menospreciemos la idea de lograr la iluminación, sino que lo más importante es el momento actual, no cualquier otro día del futuro.

Antes de alcanzar la iluminación, Buda hizo todos los esfuerzos posibles por nosotros y al final logró una comprensión plena de los diversos caminos. Quizás se piense que Buda alcanzó algún estado en el cual se encontraba libre de la vida kármica, pero no fue así... Si Buda hubiera alcanzado una iluminación sin karma, no habría sufrido... Y aún después de alcanzarla siguió haciendo el mismo esfuerzo que nosotros estamos haciendo. Pero no tenía una noción vacilante de la vida. Su perspectiva vital era estable y observaba la vida de todos, incluso la propia. Se observaba a sí mismo y observaba a otros de igual modo que a las piedras, a las plantas o cualquier otra cosa... Ese fue su plan de vida después de alcanzar la iluminación.

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Por un lado, tal vez la iluminación no es algo que se obtenga repentinamente en su totalidad, tal vez con la práctica constante y con el esfuerzo correcto, se va llegando a momentos de iluminación, algunos más tenues, algunos más completos. Pero es un camino que no se acaba, es un camino que seguiremos durante toda la vida.

La práctica nos enseña a vivir en el momento, a darnos cuenta, y entonces podemos percibir esos momentos de iluminación, que se dan en un instante, en el presente, en el aquí y ahora.

Sin la práctica del zazén, tal vez no se aprenda a estar presente en el momento, en el aquí y ahora, y entonces tal vez se pierda ese momento de iluminación. No porque no suceda, sino porque no nos damos cuenta.

Aunque con esto no quiero decir que el zazén sea el único camino para lograr estos momentos de iluminación, hay muchos otros, y muchas personas que nunca han practicado el zazén llegan a vivir estos momentos de iluminación y a darse cuenta de ellos.

viernes, 24 de julio de 2009

Meditación Zen 24

El Nirvana, la catarata. Nuestra vida y nuestra muerte son la misma cosa.  Cuando nos damos cuenta cabal de ello, le perdemos el miedo a la muerte y a las verdaderas dificultades de la vida.
 
Cuando fui al parque nacional de Yosemite, vi unas cataratas inmensas.  La mayor tiene 492 metros de altura y en ella el agua desciende como una cortina que baja de la cima de la montaña.  No parece bajar velozmente, como uno se imagina, sino que da la impresión de descender con mucha lentitud, debido a la distancia.  Y el agua no cae como una sola corriente, sino que se divide en muchos chorros minúsculos.  Vista a la distancia, parece una cortina.  Y yo pensé que para cada gota debe ser una experiencia muy difícil bajar desde una montaña tan alta.  Transcurre el tiempo, mucho tiempo, hasta que el agua cae al fin hasta el pie de la catarata.  A mí me parece que tal vez sea así nuestra vida humana.  Sufrimos muchas pruebas difíciles en nuestra vida.  Más, a la vez, pensaba que originalmente el agua no estaba separada, sino que era un río.  Tiene dificultad al caer sólo cuando se separa.  Es como si el agua no tuviera ningún sentir cuando es río entero.  Sólo cuando se divide en muchas gotas puede comenzar a tener o expresar algún sentimiento.  Cuando vemos el continuo correr del río, no percibimos la actividad viva del agua. 
 
Antes de nacer, no teníamos sentimiento alguno.  Éramos uno con el universo.  Esto se llama “sólo mente” o “esencia de la mente”. Después que nuestro nacimiento nos separa de esta unidad, de la misma manera que el agua que cae en las cataratas es dispersada por el viento y las rocas, nosotros al nacer adquirimos el sentimiento.  Uno tiene dificultades porque tiene sentimientos, Nos apegamos al sentimiento sin saber, por cierto, cómo ese sentimiento ha sido creado.  Cuando no se da cuenta de que es parte de un río o parte del universo, siente miedo.  Separado o no en gotas, el agua sigue siendo agua.  Nuestra vida y nuestra mente son la misma cosa.
 
Al retornar el agua a su unidad original con el río, deja de tener sentimiento individual, recobra su propia naturaleza y encuentra la serenidad.  Al morir tendremos la serenidad, la serenidad perfrecta…
Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

Esta metáfora me dice mucho, ya que sí la ampliamos, podemos ver más de la vida.

Una gota de agua en el océano no se distingue de las demás, forma parte del todo, del origen de las cosas. Pero esa gota tiene todos los elementos que forman el océano. Si la separamos y la analizamos, al igual que una segunda gota, que una tercera, que una cuarta, que todas las gotas que forman el océano, veremos que todas contienen los mismos elementos, las mismas cualidades, son a la vez iguales y a la vez distintas, porque aunque son iguales porque contienen lo mismo, son diferentes porque son individuales.

Cuando se evaporan y se disuelven en la atmósfera, cada gota sigue siendo igual a la otra porque ahora las dos son vapor, y también sigue siendo diferente porque siguen siendo individuales. Esas gotas de vapor se van uniendo, se van fundiendo para formar nubes, y al juntarse en una nube, adquieren una nueva existencia, ya no son el océano, ya no son gotas del océano, ya no son gotas de vapor, ahora son nubes, son una sola cosa, una cosa distinta al océano. Pero si las separamos vuelven a ser partes individuales de la nube, partes distintas.

Eventualmente las gotas de vapor de la nube se condensan y se convierten en gotas de lluvia. Adquieren una nueva identidad. Siguen siendo gotas de agua, pero ya nos son exactamente iguales a las gotas del océano, perdieron algunas sales y se convirtieron en agua dulce.

Esas gotas de lluvia caen sobre la tierra y eventualmente forman un río. En ese río se vuelven a fundir en otra identidad distinta. En el río. Y aquí encaja la metáfora de Suzuki. Las gotas van unidas en el río, se separan en la catarata, adquieren identidades individuales, recorren caminos distintos, enfrentan obstáculos distintos. Y al fondo de la catarata, se vuelven a fundir en la identidad del río.

Y el río sigue su camino hasta que llega al océano. Y ahí esas gotas se mezclan con las del océano. Son gotas distintas a las del océano, ya que son de agua dulce y no salada. Pero eventualmente absorben las sales que les faltan para ser iguales a las gotas del océano.

Y una vez más se funden en la identidad del océano, dejan atrás su individualidad, dejan atrás sus identidades como gotas del océano, como gotas de vapor, como nubes, como gotas de lluvia, como río, como gotas en la catarata, como río, como gotas de agua dulce en el océano, y vuelven a ser gotas de océano, vuelven a ser el océano. Principio y fin.

miércoles, 22 de julio de 2009

Meditación Zen 23

Lo negativo y lo positivo.  La gran mente es algo que se expresa, no algo que se descifra.  La gran mente es algo que se tiene, no algo que se busca.
 
Al hablar de nuestro camino, corremos el riesgo de ser mal comprendidos, porque el verdadero camino presenta siempre, por lo menos, dos aspectos, el negativo y el positivo.  Cuando hablamos del negativo falta el positivo y, cuando hablamos del positivo, falta el negativo.  No se puede hablar de un modo positivo y negativo al mismo tiempo.
 
Cuando se habla de algo, simplemente se habla de algo, de su aspecto positivo o de su aspecto negativo solamente, sin tratar de expresar ninguna idea intelectual o unilateral.  Y se escucha sin tratar de elaborar una comprensión intelectual, sin tratar de entender desde un punto de vista unilateral.  Así es como hablamos sobre nuestra enseñanza y como escuchamos una charla.
 
El camino Soto tiene siempre un doble significado: uno positivo y uno negativo.  En realidad seguimos la práctica hinayana con un espíritu mahayana – práctica rígida y formal con mente libre.
 
Cuando todo lo que se hace se lleva a cabo sin pensar antes si está bien o mal y cuando se hace con plena mente y cuerpo, ése es nuestro camino.
 
Cuando consideramos cualquier problema que tengamos como una expresión de la gran mente, deja ya de ser un problema.  A veces nuestro problema se debe a que la gran mente es muy complicada, otras, la gran mente es demasiado simple como para descifrarla.  Pero cuando uno trata de descifrar lo que es esa mente, porque pretende simplificarla, se crea un problema.  Por lo tanto tener o no un problema en la vida depende de la actitud de la persona, de la propia comprensión.  Dada la naturaleza doble o paradójica de la verdad, no debería haber ningún problema de comprensión cuando se tiene la gran mente mahayana.  Este tipo de mente se logra mediante el verdadero zazén…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


La gran mente, comprender la dualidad, no existe un extremo si no existe el otro, no ha bien sin mal, no hay alto sin bajo, no hay grande sin chico. Aunque aparentemente no se puede pensar en los dos extremos al mismo tiempo, es decir no podemos asignarle un juicio de valor a algo que incluya los dos extremos al mismo tiempo. Juan es alto y bajo. María es bella y fea. Parece algo ilógico, algo incomprensible.

Pero tampoco podemos concebir un extremo sin el otro, no podemos decir que Juan es alto, sin pensar en algo mas bajo. Y esto nos lleva a pensar en por qué decimos que Juan es alto, ¿comparado con quién? ¿conmigo? En ese caso Juan es más alto que yo, pero si lo comparo con Pablo, resulta que Juan es más bajo que Pablo, entonces Juan es alto y bajo a la vez, pero en realidad Juan sólo es.

lunes, 20 de julio de 2009

Meditación Zen 22

Comunicación.  Lo más importante es expresarse tal cual es sin ningún esfuerzo intencional o afectado para adaptarse.
 
Si uno no entiende las palabras del maestro no es su discípulo.
 
En la afirmación de nuestro maestro tenemos que comprender el hecho objetivo en sí, el hecho esencial.  Por hecho esencial no se entiende algo eterno o constante, sino las cosas tal cual son en cada momento.  Es decir, algo que se podría denominar “ser” o “realidad”.
 
Mediante el estudio del budismo se llegan a comprender la propia naturaleza humana, las facultades intelectuales y la verdad presente en la actividad humana.  Pero sólo con la práctica del Zen se logra experimentar directamente la realidad y comprender en su verdadero sentido las diversas afirmaciones del maestro o de Buda.
 
Cuando se escucha a alguien, deben abandonarse todas las ideas preconcebidas y las opiniones subjetivas.  Uno debe simplemente escuchar al que habla y observar en qué consiste su manera de ser.  Hay que dar poco valor a lo correcto y lo incorrecto, a lo bueno y a lo malo.  Simplemente hay que tomar las cosas como él las presenta y aceptarlas así.  Por lo general, cuando se escucha alguna afirmación, se oye algo así como un eco de uno mismo.  En realidad, uno está escuchando la propia opinión.
 
Suele ocurrir que la mejor manera de comunicarse consiste simplemente en sentarse sin decir nada.  Así se comprende mejor el pleno significado del Zen…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Normalmente cuando escuchamos a otra persona, al igual que cuando percibimos la “realidad” estamos acostumbrados a ponerle adjetivos a las cosas, juicios de valor, por ejemplo, “es un bello día”, “Juan es alto”, “María es bonita”, “la medicina tiene mal sabor”, “la casa es grande”, “lo que me Jorge dice es cierto”, “la opinión de Sonia está equivocada”.

Cuando la realidad simplemente ES: “es un día”, “es Juan”, “es María”, “es una medicina”, “es una casa”, “Jorge me dice algo”, “esa es la opinión de Sonia”.

Con esto no quiero decir que no le asignemos un juicio de valor a lo que pensamos y percibimos, sino que normalmente lo hacemos sin pensar, sin reflexionar, con base en ideas preconcebidas que tenemos. Y ¿cuántas veces no nos damos cuenta que esos juicios están equivocados, que son superfluos?

domingo, 12 de julio de 2009

Meditación Zen 21

Constancia.  El que conoce el estado de vacuidad puede disolver siempre sus problemas mediante la constancia.
 
Cada actividad debe ser Zen.  Pero se le esfuerzo o la práctica no tiene la debida orientación no conducirá a nada en absoluto.
 
La comprensión del budismo no debe consistir en juntar muchos retazos de información con vistas a obtener un conocimiento,  En vez de tratar de adquirir conocimientos, lo que se debe hacer es aclarar la mente.
 
Cuando se sabe todo, uno es como un cielo oscuro.  A veces pasa un relámpago en ese cielo oscuro.  Después que pasa, uno se olvida de él por competo y no queda nada más que el cielo oscuro… Y al destellar el relámpago, se puede tener una visión maravillosa.  Cuando logramos la vacuidad, estamos siempre preparados para contemplar el relámpago.
 
Para apreciar algo plenamente, uno debe olvidarse de sí mismo.
 
Al que conoce, aunque no sea más que intuitivamente, el estado de la vacuidad, siempre le queda la posibilidad de aceptar las cosas tales como son…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Y esto, ¿qué quiere decir? Es algo que no he experimentado, o si lo he hecho no me he dado cuenta. Pero siento que es algo que tiene razón y lo que me hace entenderlo es la alegoría en la que compara aclarar la mente con el cielo oscuro.

En una noche oscura, no se percibe nada, no se ve nada, si acaso formas oscuras, pero no se ve ningún detalle. Se perciben siluetas, y oscuridad. Una oscuridad que lo envuelve todo. Y de pronto el destello de un relámpago.

El cielo se ilumina y se ilumina el paisaje. Por un breve momento, por un instante.

Y en ese momento tan breve, se perciben los detalles, y quedan en mi memoria. Se graba el instante y ni si quiera me dí cuenta de forma plenamente consciente, y no es hasta que hurgo en mi memoria que me doy cuenta de todos los pequeños detalles que pude captar en ese momento.

Tal vez a eso se refiere Suzuki.

miércoles, 8 de julio de 2009

Meditación Zen 20

Pulir un azulejo. Cuando uno se convierte en uno mismo, el Zen se convierte en el Zen. Cuando somos nosotros mismos, se ven las cosas tal como son y uno se identifica en un todo con lo que lo rodea.

Preguntó Baso “¿Cómo es posible convertirse en Buda practicando zazén?, respondió Nangaku, “¿Quieres alcanzar la budidad? Fuera de tu mente ordinaria, no hay budidad alguna. Cuando un carro no camina, ¿a quién fustigas? ¿Al carro o al caballo?”

Hay un verdadero zazén cuando uno se convierte en uno mismo. Cuando uno es uno, no importa lo que se haga, eso es zazén…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Todo está relacionado, nada tiene una existencia independiente. Cualquier cosa es lo que es en ese momento por la relación que tiene con lo que la rodea. El carro no camina porque el caballo no camina. Si el carro no camina, quiere decir que el caballo tampoco camina. Todo está relacionado y todo está en la mente del que lo percibe.

lunes, 6 de julio de 2009

Meditación Zen 19

Estudiarse a sí mismo.  No se trata de lograr un profundo sentimiento hacia el budismo; simplemente hay que hacer lo que se debe, por ejemplo, cenar e irse a la cama.  Esto es budismo.
 
El propósito del estudio del budismo no es estudiar budismo, sino estudiarnos a nosotros mismos.
 
Necesitamos cierta instrucción, mas ella es insuficiente para saber lo que “yo” soy en mí mismo.  Mediante la instrucción podemos llegar a entender nuestra naturaleza humana.  Pero esa instrucción no es nosotros mismos, es una explicación sobre nosotros.
 
En cuanto uno halla un maestro, tiene que dejarlo y mantenerse independiente.  El maestro se necesita para poder independizarse.  Siempre que no nos apeguemos a él, nos mostrará el camino hacia nosotros mismos.  Uno tiene un maestro por sí mismo no por el maestro.
 
Encontrar el sentido de la vida en el zendo es encontrar el sentido de la actividad cotidiana.  El zazén se práctica a fin de tomar conciencia del sentido de la vida.
 
La gente que está fuera del monasterio es la que nota el ambiente reinante en éste.  Los que están practicando, en realidad, no notan nada.  Creo que esto es cierto en todos los sentidos… Cuando oímos el murmullo de los pinos en un día de viento, tal vez el viento está simplemente soplando y el pino está simplemente enhiesto al viento.  Eso es todo lo que están haciendo.  Pero alguien que escuche el viento en el árbol escribirá un poema o experimentará algo fuera de lo común.
 
Nosotros mismos somos la gran actividad.  Estamos expresando simplemente la partícula más pequeña de la gran actividad y nada más.
 
Dogen-zenji dijo: “Estudiar el budismo es estudiarnos a nosotros mismos.  Estudiarnos a nosotros mismos es olvidarnos de nosotros mismos”… Cuando nos olvidamos de nosotros mismos, somos realmente la verdadera actividad de la gran existencia o la realidad en sí,  Cuando entendemos esto, desaparecen todos los problemas de este mundo y podemos disfrutar de la vida sin dificultad alguna…
Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.

Estudiarnos a nosotros mismos, conocernos a nosotros mismos, darnos cuenta de lo que somos, finalmente todo esto también está dentro de nosotros mismos, en nuestra mente. ¿Realmente soy como pienso que soy? Al estudiarme y definirme no estoy definiendo lo que soy, sólo estoy definiendo una parte de mí, una instantánea que tome en un momento dado, en un lugar dado, un instante de mí.

Es como si tratara de definir un río estudiando y definiendo una taza de agua que tome de él en un momento dado, en un lugar dado. Puedo estudiar y definir esa porción, la puedo entender, pero eso es solamente una taza de agua, no es el río, el río sigue fluyendo, en constante movimiento, nunca es el mismo, pero sigue siendo el río.

Sólo olvidándonos de nosotros mismos, llegaremos a comprender quiénes somos.

sábado, 4 de julio de 2009

Meditación Zen 18

Limitar la actividad.  Generalmente, cuando alguien cree en alguna religión en particular; su actitud toma cada vez más la forma de un ángulo agudo que lo aleja a uno de sí mismo.  En nuestra práctica, el vértice del ángulo está dirigido siempre hacia nosotros mismos.
 
En nuestra práctica, no se abriga ningún propósito, no se propone ninguna meta en particular, ni se establece ningún objeto especial de adoración.  Joshu, el gran maestro del Zen chino, dijo: “Un Buda de arcilla no puede cruzar el agua; un Buda de bronce no puede resistir un horno; Un buda de madera no puede resistir el fuego”.
 
La manera de practicar sin tener meta alguna consiste en limitar la actividad o concentrarse en lo que se está haciendo en cada momento.  En vez de tener en mente algún fin en particular, se debe limitar la actividad… Si limitamos la actividad a lo que se puede hacer en el instante, nos resulta posible expresar totalmente nuestra verdadera naturaleza, que es la naturaleza del Buda universal.  Éste es nuestro camino.
 
Cuando practicamos el zazén, limitamos nuestra actividad a un mínimo.  Expresamos la naturaleza universal simplemente manteniendo la postura correcta y concentrándonos en la actividad de estar sentados.
 
Cuando se entiende bien el secreto de nuestra práctica, dondequiera que uno vaya, uno mismo será siempre dueño de sí mismo.  Sea cual fuere la situación, no se puede desatender a Buda, porque Buda es uno mismo.  Sólo este Buda puede ayudar plenamente…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Se habla mucho acerca de expresar nuestra verdadera naturaleza, de no tener objetivos, de no tener expectativas. Se habla de lograr la naturaleza del buda que llevamos dentro de nosotros.

¿Cuál es nuestra verdadera naturaleza? ¿Recordar lo que fuimos ayer, lo que hicimos ayer? ¿Pensar en lo que haremos mañana, en lo que seremos mañana? Lo primero ya pasó, ya no somos lo que fuimos, lo que hicimos ya no lo podemos cambiar. Lo segundo no ha sucedido, pensamos que eso es lo que haremos, que así seremos. Pero todo eso sólo esta en nuestra mente en este momento. Lo que hacemos en este momento, lo que somos en este momento, esa es nuestra única naturaleza verdadera.

jueves, 2 de julio de 2009

Meditación Zen 17

Errores de la práctica.  Cuando la práctica es más bien ambiciosa, uno tiende a desanimarse.  Por eso hay que agradecer toda señal o indicación que advierta y recalque el punto débil de esa práctica.
 
Mientras la práctica se base en una idea de provecho y se practique el zazén en un plano idealista, en realidad, no se tendrá tiempo para alcanzar ese ideal.
 
Cuando practicamos zazén, simplemente lo practicamos, ya gocemos o no haciéndolo, simplemente nos dedicamos a ello.
 
Dogen-zenji dijo: “No se piense que uno, necesariamente, ha de estar consciente de su propia iluminación”:  Se esté o no consciente, uno tienen la propia y verdadera iluminación dentro de la práctica misma.
 
En la verdadera práctica no se sigue ningún camino en particular.  Cada uno debe descubrir su propio camino y debe saber qué clase de práctica sigue en ese momento…

Shunryu Suzuki, Mente Zen, mente de principiante.


Entiendo por esto que no debemos de tener una meta en la practica del zazén, no debemos hacernos a la idea de que vamos a lograr esto o aquello en x cantidad de tiempo. Porque si no lo logramos lo más seguro es que nos desanimemos.

También lo entiendo que al sentarme a meditar cada día tampoco debo tener un objetivo específico para la meditación del día. Debo tener la mente abierta y dejar que suceda lo que sea durante la meditación, el simple hecho de sentarme a meditar me dará el camino que debo seguir ese día.