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martes, 9 de febrero de 2010

El Gran Libro del Yoga

Este libro de Ramiro Calle fue el primero que leí y utilicé en mi aprendizaje del Yoga.  Las descripciones que hice de las asanas al incio de este blog continenen parte de las explicaciones de Ramiro Calle.

Les recomiendo ampliamente este libro ya que está muy bien explicado.

Este libro gratís lo pueden obtener haciendo clic en el siguiente enlace

El Gran Libro del Yoga

sábado, 22 de noviembre de 2008

Postura del triángulo invertido

Este es un resumen del “Gran Libro del Yoga” de Ramiro A. Calle.

Técnica
De pie, con las piernas juntas y los brazos a ambos lados del cuerpo, separe considerablemente las piernas, bien estiradas, y coloque los brazos en cruz.
Incline lentamente el tronco hacia la pierna izquierda y sitúe la cara tan cerca como pueda de la rodilla izquierda y el tronco tan próximo a esta pierna como sea posible. La mano derecha agarra el talón o el tobillo izquierdo. Tras mantener la postura el tiempo adecuado, deshágala lentamente para ejecutarla sobre la pierna derecha.

Tiempo
Treinta segundos, dos veces por cada lado.

Beneficios
. Abastece de abundante sangre el cerebro, mejorando su funcionamiento.
. Estira muy vigorosamente todos los músculos posteriores del cuerpo, los fortalece, los revitaliza y los libera de crispaciones y tensiones.
. Fortalece tanto las extremidades inferiores como las superiores y dota de gran elasticidad a la espina dorsal hacia delante.
. Aumenta la memoria y la concentración.
. Perfecciona el sistema circulatorio.

Variante: Esta postura dispone de una variante que consiste en girar el tronco tanto como se pueda hacia el techo y también llevar la cara hacia arriba. Se efectúa, pues, una torsión considerable del tronco y entonces la cara, en lugar de dirigirse como en la posición normal hacia la pierna, se gira hacia el techo.




viernes, 21 de noviembre de 2008

Postura del triángulo

Este es un resumen del “Gran Libro del Yoga” de Ramiro A. Calle.

Técnica
De pie, con las piernas juntas y los brazos a ambos lados del cuerpo, separe considerablemente las piernas y coloque los brazos en cruz, con las palmas de las manos hacia abajo.
Incline lentamente en lateral tanto como pueda el tronco hacia la derecha y, cuando no pueda más en lateral, desvíelo ligeramente hacia delante, hasta llegar con la mano derecha al pie derecho. Ambas piernas y ambos brazos quedan estirados y la cara se vuelve hacia arriba. Mantenida la postura el tiempo señalado, se deshace y se ejecuta por el otro lado.

Tiempo
Cincuenta segundos por cada lado, y se realiza la postura dos veces.

Beneficios
. Tonifica los músculos del cuello, el tronco y las piernas
. Regula el funcionamiento del sistema simpático.
. Activa el funcionamiento del hígado, el páncreas y el bazo.
. Mejora el funcionamiento de los riñones.
. Favorece la espina dorsal y tonifica los nervios espinales.
. Previene el lumbago, las desviaciones de la columna vertebral y la constipación. Alivia los dolores de la espalda y previene la escoliosis, la artritis y la artrosis.
. Estimula vigorosamente los músculos oblicuos del abdomen.



Variante: Se puede hacer la postura con la pierna doblada

jueves, 20 de noviembre de 2008

Media postura de la rueda

Este es un resumen del “Gran Libro del Yoga” de Ramiro A. Calle.

Técnica
De pie, separe ligeramente las piernas y eleve los brazos en el aire, agarrándose las manos. Con los brazos estirados, cuidadosamente y tratando de no perder el equilibrio, vaya arqueando el tronco hacia atrás hasta donde pueda, sin doblar las piernas. Mantenga la postura el tiempo indicado y deshágala con lentitud.

Tiempo
Veinte segundos, y se ejecuta tres veces.

Beneficios
. Estira muy vigorosamente todos los músculos anteriores del cuerpo, los revitaliza y los dota de buen tono y elasticidad.
. Ejerce un saludable masaje sobre los riñones.
. Envía sangre al cerebro, lo que resulta beneficioso.
. Fortalece las extremidades inferiores y los glúteos.
. Activa la circulación sanguínea.
. Dota de flexibilidad a la espina dorsal.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Postura de la pinza de pie

Este es un resumen del “Gran Libro del Yoga” de Ramiro A. Calle.

Técnica

Colóquese de pie, con las piernas juntas y los brazos a ambos lados del cuerpo.
Incline lentamente el tronco hacia delante y deposite las manos en los talones o, si no puede, en los tobillos.
Aproxime la cara y el tronco tanto como pueda a las piernas, manteniéndolas bien estiradas, y sitúe los brazos, flexionados, a ambos lados de las piernas. Mantenga la postura el tiempo adecuado y deshágala con lentitud.

Tiempo
Cuarenta y cinco segundos y se ejecuta dos veces.

Beneficios
. Ejerce un profundo masaje sobre todos los órganos abdominales, mejora su funcionamiento, aumenta la secreción de los órganos digestivos, estimula favorablemente el bazo y el hígado, combate la pereza intestinal y previene la indigestión, la aerofagia, la dispepsia, la gastritis y la úlcera.
. Estira y revitaliza todos los músculos de la espalda, previene contra los trastornos de la columna vertebral, dota de elasticidad a los músculos posteriores de las piernas, tendón de la rodilla y espina dorsal. Son saludablemente estimulados los nervios de las piernas, los espinales y los epigástricos.
. Previene contra la adiposidad del abdomen, el lumbago, la ciática y la constipación.
. Sobrecarga de sangre la parte alta del organismo, favorece el cuello, la glándula tiroides y el cerebro. Favorece los plexos sacro y solar.
. Desarrolla las potencias de la mente, intensifica la capacidad de interiorización y concentración, serena el sistema nervioso e induce a una relajación profunda y reparadora.



Variante: Esta postura dispone de una variante que se ejecuta con las piernas bien separadas
y rectas, echando el tronco hacia delante y dejando las manos en los tobillos o talones, o
bien entrelazando las manos en la espalda e inclinando el tronco tanto como se pueda, a la
vez que los brazos, rectos, se van elevando todo lo posible en el aire

martes, 18 de noviembre de 2008

Hatha Yoga

Este artículo es un resumen del "Gran Libro del Yoga" de Ramiro A. Calle.

El yoga psicofísico (hatha-yoga) es el sistema más perfecto que se ha concebido de acción
armonizante sobre el cuerpo, sus funciones y energías. Dispone de un gran número de
técnicas de purificación física y energética, en cuya realización también juega un papel
importante la atención. Estas técnicas previenen contra desórdenes, regulan las funciones
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corporales, equilibran el sistema nervioso, estabilizan los principios vitales, mejoran la
coordinación de cuerpo y mente y desarrollan la conciencia.

Las técnicas de las que se sirve el hatha-yoga, y que son minuciosamente aplicadas por el
yogui sobre su cuerpo, son:
1) Los asanas o posiciones físicas.
2) El pranayama o técnicas de control respiratorio.
3) Los mudras y bandhas, o técnicas de aprovechamiento de la energía y de la acción
neuromuscular.
4) Los shatkarmas o prácticas de limpieza corporal de gran alcance.
Estas antiguas prácticas no sólo tienden a mejorar el organismo, sino que también otorgan
vitalidad, ordenan los campos de energía, combaten la mecanicidad y desautomatizan,
colaboran en la contención del pensamiento incorrecto y ensanchan la conciencia.

Los asanas
Los asanas son determinadas posturas que el cuerpo adopta para ejercer una beneficiosa
influencia sobre todos sus órganos y glándulas, sobre el sistema neuromuscular, sobre
funciones muy diversas y sobre las energías, y armonizan también la función mental.
Los asanas o esquemas corporales también benefician todos los sistemas del cuerpo: el
circulatorio, el respiratorio, el digestivo, el endocrino y el nervioso. Si existen numerosas
posiciones es para alcanzar a todo el cuerpo y sus funciones, sin que ninguna zona pase
desapercibida o ningún órgano inadvertido. Se favorece la integración cuerpo-mente, se
seda el sistema nervioso y se pacifican las emociones. Abastecen de sangre todas las zonas
del cuerpo, favorecen los tejidos, mejoran el funcionamiento cerebral, dotan de flexibilidad
a la espina dorsal, los tendones y articulaciones, los músculos y nervios. Eliminan
crispaciones y contracturas e inducen a una relajación más profunda y reparadora y, por
tanto, más benéfica.
Previenen contra trastornos somáticos y psicosomáticos y colaboran en la resolución de
desórdenes emocionales o psíquicos. Estas posiciones de yoga hacen que el cuerpo asuma
posturas que de otro modo jamás adoptaría y así acceden a todo el organismo e influyen en
él de forma beneficiosa. Asimismo, los asanas regulan la acción cardiaca y la tensión
arterial, favorecen excepcionalmente todo el sistema locomotor y revitalizan el organismo.
Previenen el envejecimiento prematuro y mantienen el cuerpo flexible y resistente.
Existen numerosas posturas, desde las más sencillas a otras más complicadas o difíciles.
Una treintena de ellas son las más básicas y beneficiosas, ya las que por ello se debe dar
prioridad.
La mayoría de las posturas básicas pueden ser practicadas por todas las personas, pues cada
practicante conduce la postura hasta su límite razonable y con ello ésta ya desencadena
todos sus beneficios. En la ejecución de las posturas del yoga hay que observar,
preferiblemente, los siguientes requisitos:

. Se hace y deshace la postura con lentitud, conscientemente, evitando movimientos
precipitados o bruscos.
. Se ejecuta la postura hasta el límite razonable y se mantiene el tiempo indicado, pues
todas las posturas son estáticas mientras se mantienen.
. Si es posible, se efectúan respiraciones pausadas y por la nariz, sin otro tipo de restricción
respiratoria.
. A la acción física debe siempre acompañarle la mental, o sea, que hay que permanecer
muy atento durante la práctica, evitando en lo posible divagaciones mentales. La mente
puede situarse en la zona que se indica como soporte para la concentración, o en la postura
misma o en las sensaciones (estiramientos, presiones y otras) que se presentan durante
la realización de la posición. De este modo la postura no sólo tiene implicaciones
fisiológicas y energéticas, sino también mentales.
. Todos los esfuerzos deben ser bien medidos, paulatinos y jamás excesivos. El secreto del
éxito no está en la urgencia ni en querer ir demasiado rápido, sino en la constancia al
practicar.
Todas las posturas actúan de forma beneficiosa sobre el organismo. Para ello se sirven de
estiramientos sostenidos y de presiones o masajes. Lo que define a las posturas del yoga es
que éstas deben mantenerse durante cierto tiempo; con la práctica, el yogui va alargando,
gradualmente, los tiempos de mantenimiento, y posturas que comenzaron, por ejemplo,
manteniéndose treinta segundos, con perseverancia, pueden mantenerse durante dos o tres
minutos. El genuino yoga psicofísico es el que utiliza las posiciones físicas de forma
estática, o sea, no tiene carácter dinámico, ya que es manteniendo la postura como ésta
actúa mucho más profundamente sobre el organismo y sus funciones; además, potencia
también todas las funciones mentales y equilibra las emociones.

Los estiramientos mantenidos tienen por finalidad:
. Estirar intensamente el músculo, y así lo alargan, lo flexibilizan, lo irrigan de sangre y
eliminan sus crispaciones.
. Desbloquear, aliviar tensiones neuromusculares, inducir a una relajación más profunda.
. Aumentar la resistencia de todo el cuerpo, favorecer la espina dorsal, mejorar el riego
sanguíneo en general, estimular el tono vital.
Las posturas son la ciencia de estirar y soltar, tensar y aflojar. Entre postura y postura es
aconsejable (aunque no imprescindible) hacer una pausa de relajación. Ésta puede durar de
treinta segundos a un minuto.
Las presiones o masajes son una especie de acupuntura natural, mediante los cuales se
influye muy favorablemente sobre glándulas, órganos y vísceras, así como sobre los plexos
nerviosos.
Estiramientos y masajes son beneficiosos para todo el cuerpo. En la mayoría de las posturas
se producen simultáneamente estiramientos y masajes. Por ejemplo, las posturas de flexión
hacia delante estiran vigorosamente toda la musculatura posterior del cuerpo y ejercen
masaje sobre todos los órganos del abdomen, en tanto que las posiciones de flexión hacia
atrás, estiran la musculatura anterior del cuerpo y ejercen masaje sobre la zona renal. Las
posturas están perfectísimamente elaboradas y ensayadas para ir accediendo a todas las
partes del cuerpo y beneficiándolas.
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Posturas de flexión hacia delante
Las posiciones de este grupo (postura de la pinza, postura de extensión sobre la pierna,
postura del triángulo invertido, por ejemplo) ejercen un profundo masaje sobre la región
abdominal, mejorando el funcionamiento de los órganos y vísceras de la cavidad
abdominal.
Estiran y revitalizan los músculos posteriores del cuerpo; dotan de elasticidad a la espina
dorsal hacia delante; desbloquean y sedan el sistema nervioso autónomo; favorecen el
recogimiento y el equilibrio emocional. Previenen contra trastornos digestivos, gastritis,
dispepsia, estreñimiento, escoliosis, ansiedad e insomnio. Regulan la acción cardiaca y la
tensión arterial.
Posturas de flexión hacia atrás
Estas posiciones (postura de la cobra, postura de masaje renal, postura del camello, por
ejemplo) estiran y re vital izan todos los músculos anteriores del cuerpo y ejercen un
profundo y benéfico masaje sobre la región lumbar, mejorando el funcionamiento de las
glándulas suprarrenales y de los riñones. Dotan de flexibilidad a la columna vertebral hacia
atrás y tonifican y fortalecen los músculos pectorales y abdominales. Potencian el
funcionamiento cerebral, tonifican todos los pares de nervios espinales y la médula espinal.
Activan los músculos respiratorios, favorecen la glándula tiroides, previenen contra el
asma, algunos trastornos del aparato digestivo, la escoliosis, la psicastenia y el estrés.
Así como las posturas de flexión hacia delante invitan al recogimiento, las de flexión hacia
atrás reportan un sentimiento de expansión. Las posturas de ambos grupos se
complementan perfectamente para atender al organismo en todos los sentidos e ir
manteniendo la espina dorsal resistente, equilibrada y joven.
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Posturas de flexión lateral
Estos asanas (la postura sobre el costado, la postura de la media luna, por ejemplo) dotan de
elasticidad a la espina dorsal hacia los lados, estiran y revitalizan los músculos y nervios
intercostales, ejercen un beneficioso masaje sobre el páncreas, el hígado y el bazo;
benefician los nervios espinales y los músculos deltoides, trapecio, hombros y brazos;
estimulan la musculatura del cuello y los músculos de las extremidades inferiores; activan
la acción cardiaca y mejoran el riego sanguíneo a todo el cuerpo.
En el niño favorecen el crecimiento y aumentan el apetito. Son posturas que previenen
contra las tensiones generales del tronco, las contracturas y crispaciones, distendiendo, y
produciendo una sensación de bienestar.
Posturas de torsión
Las posturas de este grupo (postura de torsión, media postura de Matyendra, por ejemplo)
ejercen un estiramiento muy pronunciado sobre todos los músculos y nervios del tronco,
mejorando el riego sanguíneo a los mismos. También sirven para tonificar los músculos y
nervios de las piernas y el cuello. Son posturas excelentes para favorecer la espina dorsal y
prevenir la escoliosis, el lumbago, la ciática y trastornos afines.
Procuran un profundo masaje de todas las vísceras abdominales y favorecen en las mujeres
los ovarios y en los hombres la próstata. Previenen la indigestión, el colon irritable, las
hemorroides y el estreñimiento. Activan el sistema circulatorio y aumentan la fortaleza
corporal.
Posturas de inversión
Estas posturas (postura de la vela, postura sobre la cabeza, por ejemplo) favorecen
enormemente el cerebro, al aportarle gran cantidad de sangre. Estimulan la acción de los
órganos sensoriales y regulan el funcionamiento de la glándula tiroides. Fortalecen mucho
la espina dorsal y en especial las vértebras cervicales.
Vigorizan los músculos de los brazos, los hombros y el cuello.
Descongestionan las venas de las piernas, descansándolas y previniendo contra varices.
Estimulan la acción cardiaca y aumentan la capacidad de la memoria, la concentración y la
atención.
Previenen los catarros nasales, la hipotensión, la psicastenia, la depresión, la dispersión
mental y la falta de concentración. Tonifican y vigorizan el cuerpo en general.
Posturas de acción abdominal
Estas posiciones (la postura del nervio vajroli, la postura del ángulo recto, por ejemplo)
inciden sobre el abdomen y favorecen sus órganos y su musculatura; la mayoría de ellas
también inciden muy benéficamente sobre las regiones coccígea, sacra y lumbar. Combaten
la adiposidad abdominal, el estreñimiento y algunos trastornos menores del aparato
digestivo.
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Posturas de acción general sobre el cuerpo
Este grupo de posturas (la postura del ave, la postura del pavo, por ejemplo) estimula todo
el organismo y su acción se generaliza a todos los músculos y nervios.
Son por lo general posturas que desarrollan más esfuerzo cardiaco y que aumentan la
capacidad de resistencia, acción y rendimiento del cuerpo. Mejoran el riego sanguíneo en
general.
Posturas de equilibrio
Las posturas de equilibrio (la postura del árbol, por ejemplo), como su nombre indica,
favorecen el equilibrio (muy útiles para niños) y aumentan la capacidad de concentración,
mejorando la conexión mente-cuerpo. También suelen favorecer y fortalecer la musculatura
de las extremidades inferiores.
Posturas de meditación
Son las posturas de las que se sirve el yogui para la práctica de la meditación (la postura
perfecta, la postura del loto, por ejemplo), y aunque también aportan beneficios físicos
(fortalecen la pelvis y el hueso sacro, dotan de flexibilidad a las articulaciones de las
piernas, etcétera), son las más apropiadas para estabilizar el cuerpo e inmovilizarlo y
mantener la espina dorsal y la cabeza erguidas. Se vienen utilizando desde hace siglos para
la práctica de la interiorización y la meditación.
La más sencilla, que está al alcance de todo el mundo, es la denominada postura del sastre,
que exige sólo el cruce normal de piernas, evitándose cualquier esfuerzo de las mismas.
Cuando se utilizan estas posturas para la meditación, el practicante también puede
introducir un cojín bajo las nalgas, lo que le permitirá estar más cómodamente erguido. Lo
importante es irse ejercitando en lograr mantener la inmovilidad el mayor tiempo posible.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Fundamentos del Yoga

Este texto se publicó en “El Gran Libro del Yoga” de Ramiro A. Calle.

El yoga Es, básicamente, un método de mejoramiento humano con una antigüedad de más
de seis mil años, originario de la India, pero que despierta un creciente e intenso interés,
cada día mayor, entre los occidentales.

Pero el descubrimiento del yoga y de sus notables excelencias por los occidentales no es ni
mucho menos reciente. Recordemos que ya Alejandro Magno se dejó instruir por un yogui
jaina de nombre Kalano y que desde aquellos remotos días empezaron a ser numerosos los
filósofos, místicos, pensadores, viajeros sobresalientes, peregrinos y escritores de nuestro
hemisferio interesados por las enseñanzas del yoga e incluso entusiasmados por sus textos
espirituales. A propósito de los Upanishads, Schopenhauer declaró: «Han sido el consuelo
de mi vida y de mi muerte». Del mismo modo, Hermann Hesse destacaría hace casi ocho
décadas que si algo le urgía a Occidente era la práctica del yoga, y antes que él
innumerables intelectuales y pensadores como Victor Hugo, Lamartine, Pierre Loti,
Romain Roland y tantos otros habrían de interesarse vivamente por el pensamiento de la
India.

Los métodos liberatorios del yoga se han ido incorporando desde muy antiguo a otras
tradiciones, tales como el budismo theravada, el budismo zen, el budismo tibetano, el
jainismo, el tantra, el sufismo, el gnosticismo, el cristianismo oriental y otros sistemas
soteriológicos. Puesto que el yoga es suprarreligioso y fundamentalmente ecléctico en este
sentido, es de utilidad tanto para personas con creencias como para quienes no las tengan,
pues lo que aporta es un conjunto de preciosísimas técnicas para el autodesarrollo.

El yoga siempre apela a la inteligencia y al discernimiento del practicante, y debe éste tratar
de evitar a esos «maestros» o «instructores» que acompañan la enseñanza del yoga de
adoctrinamientos incluso muchas veces dogmáticos y que nada tienen que ver con el yoga
mismo. El verdadero yoga, que es el que se viene practicando desde tiempos inmemoriales
en todas las épocas y latitudes, es a veces falseado por desaprensivos maestros e
instructores que lo convierten en una simple gimnasia, o lo reducen a una simple y casi
grotesca caricatura del yoga real, o, incluso, lo que es verdaderamente inexcusable, lo
proponen hasta como un método competitivo y un espectáculo de campeones. También
invito al lector a que utilice su sabiduría discriminativa para prevenirse contra los diversos
pseudoyogas que algunos instructores proponen o contra los sucedáneos que algunos tratan
de «colar» como si se tratara de verdaderas enseñanzas. No hay atajos para llegar al cielo y
los métodos que prometen éxitos espectaculares en un breve espacio de tiempo son
todos cebos para atraer a personas ingenuas que luego se encontrarán con el anzuelo y
comprobarán, desanimadas, que lo que se les ha ofrecido, y por lo que obviamente han
pagado, no tiene ningún alcance ni eficacia.

Yoga y trabajo interior

El yoga es tan antiguo ya la vez tan actual que Mircea Eliade -practicante de yoga- se
refirió a él como «un fósil viviente».
Es, sin duda, la técnica liberatoria más antigua del mundo, pues el yoga arcaico (que ya
disponía de eficaces métodos para conducir la mente a un estado de conciencia superior) es
muy anterior a la penetración de los arios en la India. Los primeros yoguis se adentraron en
la búsqueda interior con el afán de conectar con conocimientos de orden superior y poder
acceder a regiones ignotas de la mente. En el transcurso de los años fue configurándose un
cuerpo amplísimo de enseñanzas, métodos, técnicas y prescripciones para la auto
superación, la evolución de la conciencia y la conquista de una mente superior a la que el
yoga denomina supramundana, por situarse más allá de las apariencias.

Se
conoce ese trabajo interior que es el entrenamiento yóguico como sadhana o práctica
espiritual. El sadhana tiene por objeto la evolución consciente, el autoconocimiento y el
autodesarrollo, para beneficio propio y ajeno. En este trabajo sobre uno mismo, el
practicante encontrará no pocos obstáculos, pero también buenos aliados internos. Entre los
obstáculos se encuentran no solamente las circunstancias externas adversas y el entorno
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inapropiado y las vicisitudes de la vida, sino también los que derivan del desequilibrio
orgánico y de la inarmonía psíquica. Son obstáculos el desasosiego, la pereza, la
negligencia, el descontento, la ofuscación, la avidez, el odio y tantos otros, a los que
hay que sumar el propio inconsciente desordenado, caótico y el cúmulo de viejos patrones,
heridas psicológicas, traumas y frustraciones. También son obstáculos los enfoques
incorrectos, los estrechos puntos de vista, el apego a las ideas.
A menudo es la propia mente uno de los escollos más difíciles de superar, porque hay que ir
limpiándola de esa ofuscación o ignorancia básica que genera innumerables emociones
insanas, del mismo modo que hay que ir aprendiendo a contener el pensamiento neurótico y
descontrolado que es fuente de avidez, odio y, en suma, de una gran masa de sufrimiento
para uno mismo y para los demás. Todas las técnicas del yoga (incluidas las del yoga
psicofísico) apuntan a la mente para sanearla e iluminarla. De una mente ofuscada todo lo
que se deriva es nocivo.

Este sadhana (ejercitación) integral compete, pues, al cuerpo, al cuerpo energético, al
órgano psicomental y al comportamiento con nosotros y con los demás. El trabajo sobre el
órgano psicomental adquiere gran importancia, pues somos aquello que pensamos y
sentimos, ya que lo que hay dentro de nosotros tiende a emerger a través del
comportamiento. Incluso el yoga psicofísico (hatha-yoga) pretende con sus numerosas
técnicas no sólo beneficiar los cuerpos físico y energético, sino también favorecer el
dominio de la psique.

El yoga como técnica de autorrealización

El yoga es un método de trascendencia y liberación de la ignorancia fundamental, para
poder así desarrollar una percepción iluminada. Es una vía de aproximación a la última
realidad y, como técnica de autorrealización, su propósito principal es la recuperación de la
naturaleza real que reside en el individuo y que no es perceptible porque estamos
ciegamente identificados con los procesos psicomentales de todo tipo, viviendo de espaldas
a nuestra propia identidad. Como sistema soteriológico que es, el yoga pone los medios
para que brote la sabiduría que disuelve todos los autoengaños; también, elimina la
oscuridad de la mente y conecta al individuo con la «realidad trascendente», lo que
representa la emancipación espiritual.
Para los yoguis, además del subconsciente y la conciencia, todos disponemos de una
supraconciencia o mente de orden superior. Esta supraconciencia está aletargada y hay que
ganarla.
Las técnicas del yoga van drenando y saneando el subconsciente y resolviendo sus
condicionamientos, por un lado, y por otro amplificando la conciencia y esclareciendo la
percepción para poder ganar la supraconciencia o mente iluminada.

El yoga como ciencia psicosomática

Sólo en estas tres últimas décadas los occidentales comenzaron a darse realmente cuenta de
las estrechísimas conexiones del cuerpo y de la mente y de cómo muchísimos trastornos
orgánicos derivan de conflictos mentales y emocionales y son, por tanto, de naturaleza
psicosomática.
Por esta razón, la verdadera salud, o lo que se ha dado en denominar salud total, no se
puede sólo entender como bienestar físico, sino que es también bienestar psicomental y
social, puesto que un ser humano es una entidad bio-psico-social. Sin embargo, ya el yoga
de hace varios milenios descubrió la conexión mente-cuerpo, y, precursor de la ciencia
psicosomática, concibió y ensayó innumerables procedimientos de integración, control y
perfeccionamiento psicosomático.

Todas las técnicas del yoga físico favorecen también la mente, del mismo modo que las del
yoga mental benefician el cuerpo. Se han efectuado numerosas investigaciones médicas
sobre las técnicas del yoga físico y cómo generan modificaciones orgánicas notables, y
también sobre los métodos de meditación y cómo también éstos provocan cambios muy
numerosos en las funciones del organismo, constatables en la resistencia galvánica de la
piel, el pulso, la frecuencia cardiaca, diversas sustancias en la sangre y las ondas cerebrales.
Yo mismo me sometí, hace muchos años, en dos centros médicos, a una nutrida batería de
pruebas con el más sofisticado instrumental médico, para poner en evidencia los cambios
fisiológicos que producen las técnicas del yoga.

El yoga como medicina natural

Las técnicas psicofisiológicas y psicomentales del yoga, sus procedimientos naturistas, sus
orientaciones muy concretas sobre el descanso, la alimentación, el ayuno, el sueño y la
actividad, lo convierten en la más antigua medicina natural. Sus técnicas pueden ser
utilizadas tanto preventiva como terapéutica y recuperativamente, tanto en el ámbito
somático como en el psíquico.
Aunque jamás el yoga fue concebido como una terapia propiamente dicha, la experiencia
ha evidenciado que sus técnicas psicosomáticas benefician enormemente el cuerpo y la
mente y previenen contra innumerables trastornos, aumentando también la capacidad de
resistencia del sistema inmunitario. Como método de relajación y tranquilización es
insuperable, y la práctica combinada de los yogas físico y mental es de enorme efectividad
para coordinar armónicamente la unidad psicosomática y mejorar las conexiones del cuerpo
con la mente.
El yoga juega un destacado papel tanto en el campo de la salud corporal como en el de la
salud mental. Las técnicas de estiramiento, de control de la respiración, de relajación, de
dominio neuromuscular y de limpieza propias del yoga físico (hatha-yoga) resultan de gran
eficacia para prevenir artritis, artrosis, distintos tipos de reuma, ciática, lumbago, asma,
infarto de miocardio, bronquitis, trastornos de la espina dorsal, trastornos circulatorios muy
diversos, varices, estreñimiento, dispepsia, insomnio, gastritis, ansiedad, angustia y
diversos desórdenes psíquicos. El yoga físico es excepcionalmente ansiolítico y sus
técnicas sedan el sistema nervioso autónomo.
Por su parte, las técnicas de concentración, meditación y autoconocimiento favorecen la
armonía psíquica, resuelven conflictos internos, tranquilizan la mente y las emociones y
previenen contra desórdenes emocionales.
El hatha-yoga puede ser de gran auxilio para minusválidos, invidentes, niños con
desórdenes psíquicos o mentales, alcohólicos y drogadictos en periodo de recuperación.
La práctica del yoga favorece tanto a niños como a ancianos. Los primeros encontrarán en
el yoga (como señalo en mi obra Yoga para niños) un medio excelente para conocer
vivencialmente su cuerpo y armonizarlo, favoreciéndose asimismo el crecimiento,
tranquilizando las emociones e integrando la mente. El yoga además previene contra
desórdenes emocionales propios del niño y el estrés escolar. Las posturas, los ejercicios
respiratorios y la relajación van a favorecer todos sus sistemas orgánicos y de manera muy
importante el nervioso y el osteolocomotor; aumentarán la capacidad respiratoria y la
oxigenación de los tejidos e influirán muy beneficiosamente sobre el sistema nervioso y el
endocrino.

El yoga como psicología

La psicología más antigua del mundo es la del yoga. Se trata de una psicología
eminentemente práctica y tendente a la emancipación interior. No es una psicología
académica, sino experiencial y de gran profundidad, donde no sólo se conocen los más
ignotos mecanismos de la psique humana, sino que se procuran medios para ir saneando el
subconsciente y esclareciendo el núcleo de caos y confusión que hay en la propia psique.
El yogui aprende a moverse por los distintos planos y estratos de su mente, a descubrir los
condicionamientos internos para agotarlos y resolverlos, a mirar con atención vigilante y
observación imparcial en su dimensión interna para explorarla y transformarla. Aprende a
mirar y conocer sus estados mentales, intenciones y reacciones. Ensanchando la conciencia
y estableciendo una intensa atención vigilante, el yogui escudriña sus interioridades y
obtiene un conocimiento vivencial y directo, no conceptual, de sí mismo. Se enfrenta a las
latencias de su subconsciente ya las tendencias que las mismas imponen robando libertad
interior. Sólo en la medida en que las latencias se van «quemando», la persona se torna más
libre y lúcida.
La meditación es como una operación quirúrgica de la mente para reorganizarla en un plano
más sabio y armónico; asimismo, todas las técnicas del hatha-yoga, en la medida en que
alertan la conciencia, purifican la percepción y «desautomatizan», también son de gran
ayuda para erradicar condicionamientos.
El yogui se empeña en el desarrollo de su conciencia y la «limpieza» del subconsciente
para desencadenar el conocimiento yóguico o visión cabal, que es propio de la
supraconciencia, pues no está sometido a percepciones falseadas o al material desordenado,
anárquico y condicionante del subconsciente. No es por casualidad que innumerables
psicoterapeutas recomienden a sus pacientes la práctica del yoga o que incluso ellos
mismos lo practiquen. En estos últimos años en nuestras aulas hemos comprobado el
número creciente de médicos, de las más distintas especialidades, que emprenden la
práctica del yoga. La práctica del yoga nos recentra interiormente y nos permite vivir con
equilibrio psíquico en una sociedad desequilibrada.

Otras modalidades de yoga
Además de los yogas físico y mental, existen otras modalidades de yoga a las que haremos
una muy sucinta referencia y que han sido tratadas por el autor de esta obra en otros de sus
libros.
Gnana-yoga o yoga del discernimiento
Consiste en un ejercitamiento que purifica y activa el discernimiento para que éste pueda
ser eficazmente utilizado como medio para ver con claridad y poder percibir las cosas como
son (no como parecen ser o queremos o tememos que sean) y discriminar entre lo real y lo
aparente, lo genuino y lo adquirido, lo esencial y lo trivial. Permite desplegar
paulatinamente la sabiduría discriminativa que libera la mente de percepciones y enfoques
erróneos, estimulando la visión lúcida.
El gnana-yogui se somete a una implacable auto investigación, inquiriendo sobre su ser real
y tratando de desidentificarse de lo adquirido. Se ejercita para instalarse en su conciencia de
ser y rescata en sí mismo un «centro» de conciencia inafectada y libre de contaminaciones
psicomentales. No es una investigación metafísica o filosófica, que no conduce a la
liberación, sino experiencial y vivencial, que trata de retrotraerse incansablemente al símismo
emancipado de las actividades psicofísicas y de los eventos externos. Se desarrolla
así la experiencia del «testigo» imperturbable, independiente de la dinámica de lo sensorial.
Bhakti-yoga o yoga devocional
Apropiado para personas de una naturaleza mística y con propensión a identificarse con un
principio de orden superior, como quiera que convencionalmente se le denomine (Dios,
divinidad, diosa, energía, supremo, mente única, alma cósmica, absoluto).
Representa la búsqueda de ese ser, que para el bhakti-yoga está dentro y fuera de uno
mismo y, aunque individualizado como el sí-mismo, es transpersonal, como la energía que
todo lo anima.
El bhakti-yogui más depurado y que trata de vivir esa energía suprema como una
experiencia, y no como un concepto, no personaliza al absoluto ni le da un valor
antropomórfico, sino que trata de conectarse con ella a través de la meditación y el silencio
interior, mediante un «vaciamiento» bien conocido por los místicos de todas las latitudes,
impulsados e inspirados por la añoranza amorosa de querer refundirse con la fuente. Es un
yoga totalmente adogmático, suprarreligioso, que apela por un lado a la ética genuina o
virtud y, por otro, a la experiencia meditaciónal y la transformación interna, que requiere
también una erradicación de las emociones insanas.
Karma-yoga o yoga de la acción consciente
Como todos tenemos que actuar necesariamente, este yoga instrumentaliza la acción para
perfeccionarse y crecer interiormente. Así, la acción en lugar de resultar alienante se torna
una herramienta para acumular conciencia y desarrollar la comprensión clara. El yogui
aprende a actuar más consciente, sin egoísmo, sin obsesionarse por los resultados, con un
sentido de cooperación y tratando de favorecer y no de dañar a los otros.
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Cualquier actividad o acción es importante para el ejercitamiento interior, así como
cualquier trabajo o momento de ocio. Se trata de elevar también el umbral de la atención
vigilante y de desarrollar ecuanimidad. El karma-yogui trata de obrar por amor a la obra y
renuncia así a los resultados, que ya vendrán por añadidura.
Mantra-yoga o yoga del sonido
Se sirve de determinados fonemas para estimular energías internas, concentrar la mente y
amplificar la conciencia. El mantra se utiliza para evocar-invocar-convocar «aquello» que
el mantra designa. La recitación mántrica es un tipo de meditación y el yogui recita el
mantra incansablemente para ir más allá del mantra, hacia lo que el mantra representa.
Tantra-yoga o yoga del control sobre las energías
Sus técnicas tienen por objeto el control y el aprovechamiento de todas las energías,
incluidas las del deseo. Las energías, lúcida y conscientemente, se instrumentalizan para
amplificar y elevar la conciencia.
Kundalini-yoga o yoga de la energía cósmica
Los yogas tardíos consideran que en el ser humano hay un potencial cósmico aletargado al
que denominan kundalini y que es la semilla de iluminación o sabiduría que el yogui con
sus procedimientos debe actualizar y desplegar para que otorgue todos sus conocimientos
reveladores. Esta energía transpersonal que es kundalini, activada, va activando a su vez e
iluminando los distintos centros psíquicos, que reportan, una vez iluminados,
intuiciones místicas que potencian el crecimiento espiritual y permiten ir recorriendo
paulatinamente la senda hacia la liberación definitiva.
Si existen diferentes modalidades de yoga es para atender a las distintas naturalezas
mentales y temperamentos del ser humano, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que la
práctica de un yoga tenga que excluir la de otros. Todos los yogas son vías dentro de la vía
del yoga para aproximarse a la mente liberada.